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A.P.I.C
 


La pandemia de la impunidad

Al sancionarse la Constitución de 1991, y cambiar la Justicia con la creación de organismos judiciales nuevos, se hicieron algunos reparos que a juicio de muchos juristas podían bloquear las mejoras logradas, como la congestión en los despachos y el incremento de la impunidad, entonces calculada por encima del 90 por ciento.

El Estado Social de Derecho arrancó bajo las nuevas normas y con nuevos organismos: la Fiscalía General, la Corte Constitucional, el Consejo Superior de la Judicatura, la Defensoría del Pueblo, etc. El país fundó sus expectativas nuevas en el sistema acusatorio, con el cual se rompió una tradición que no sería fácil de sortear.

Hace cinco años se complementaron los cambios con los juicios orales, y con una dinámica mayor en el procedimiento para descongestionar y para sancionar de manera ejemplar. Todo ello con modificaciones notables en el Código Penal y en el Procesal, especialmente en términos y competencias. A la jurisdicción se la dotaba así para que fuera rápida y eficiente.

Lamentablemente, hay desenfrenos que le marcan otras señas a la impunidad en los delitos más graves y con penas más severas. Primero fue la ley de Justicia y Paz, promovida para el bien, pero convertida en carnaval, y, después, la truculencia de los falsos positivos.

Con la aplicación de Justicia y Paz, los testimonios resultaron un negocio novedoso y productivo, gracias al pago de las retractaciones si no prospera la exigencia previa de un reo con ganas de inculpar a alguien. Ya las excarcelaciones por los falsos positivos repugnan por su pestilencia.

¿Reformar las normas sin depurar la calidad de los funcionarios basta para reducir la impunidad y desafiar a una sociedad en la que sus jueces premian a los victimarios y ofenden a las víctimas? ¿Por qué los responsables de la política criminal no reaccionaron cuando se fijó el término de noventa días para pasar a juicio las investigaciones por los delitos atroces? ¿Por qué los criminales en Cartagena matan, los captura la Policía y los liberan para que vuelvan a matar?

Se derrumbará el país si la venta de testimonios y retractaciones, y el carrusel del vencimiento de los términos, continúan distribuyendo impunidad un día tras otro. No nos quejaríamos con derecho si la Corte Penal Internacional resuelve suplir la tarea de nuestra Justicia asumiendo los casos de lesa humanidad. Ni aquí, nosotros, si se nos desploma el turismo, sabiendo que sujetos como “El Tuerto” convierten en profesión el deporte de los noventa días para matar enfermeras.

No hay mejor estímulo para el sicariato que el vencimiento de los términos, ni mejor engrase para la extorsión y el chantaje que la ley de Justicia y Paz. No se verán los frutos de la formación judicial de jueces y magistrados, ni de la reorganización del mapa judicial, ni de los concursos para proveer los cargos, mientras el delito constituya un modus vivendi de los delincuentes con respaldo en la misma ley.

Se enseñoreó tanto el desprecio por la vida, honra y bienes de los ciudadanos, que en Colombia le torcimos el cuello al apotegma según el cual “la ley es más inteligente que el legislador”.

Colegiatura Nacional del Periodista

Por: CRISTO GARCÍA TAPIA/APIC

Frente a la dispersión gremial de los periodistas en Colombia, surge la iniciativa de una Colegiatura Nacional del Comunicador Social y Periodista, cuya finalidad, además de la expuesta, es la de coordinar la relación de aquellos con el Estado, la academia y las empresas, entre otras propias de su misión.

Cursa en el Congreso de la República, Cámara de Representantes, el Proyecto de Ley Número 294 de 2009, “por medio del cual se desarrolla el artículo 26 de la Constitución Nacional y se dictan el Estatuto del Comunicador Social y Periodista y otras disposiciones”.

Concibe el proyecto en mención una ley que regule el ejercicio del periodismo como profesión liberal, proteja los derechos constitucionales de expresión, pensamiento e información del individuo mediante su acceso a los medios de comunicación social.

A la vez, propone un órgano rector de la actividad, la Colegiatura Nacional del Comunicador Social y Periodista, con domicilio en Bogotá, D.C., como una “organización de derecho público, con personería jurídica y patrimonio propio, integrada voluntariamente por Comunicadores Sociales y Periodistas, cuya estructura interna y funcionamiento será democrática y en cumplimiento del artículo 26 de la C.N.”

Al ser de carácter voluntario la pertenencia a la Colegiatura Nacional, quienes hagan parte de la misma en su condición de Periodistas y Comunicadores Sociales, además de los reporteros gráficos, camarógrafos, los empleados de agencias de prensa con funciones informativas, corresponsales de prensa debidamente acreditados, columnistas y articulistas, es apenas entendible que quienes funjan como tales deben observar las obligaciones legales y éticas que impone el ejercicio de la profesión o actividad que los agremia.

Mención especial merece en el proyecto de ley que cursa en el Congreso de la República, el capítulo relacionado con la Protección Social y Asistencial mediante la puesta en vigencia por el Gobierno Nacional de un Fondo Prestacional y Asistencial para los Comunicadores Sociales y Periodistas.

Vendría el estatuto de la Colegiatura a llenar un vacío que posibilitaría la creación de un régimen de garantías y derechos concordante con la libertad e independencia que demanda el ejercicio de una actividad cuyo desarrollo, no obstante estar previsto en el artículo 26 de la Constitución Nacional, aún no ha logrado concretarse en una legislación que le de carta de naturaleza.

Del mismo modo que a “salvaguardar los derechos inherentes a la actividad del periodismo”, cuyo ejercicio no es hoy el más favorable y satisfactorio para quienes en su calidad de Periodistas y Comunicadores Sociales se ven limitados en garantías y derechos.

De cuanto ahora se trata, es de lograr que el proyecto de ley que cursa en el Congreso de la República consagre de una vez por todas las aspiraciones de los periodistas colombianos de ser reconocidos en sus derechos para un mejor y más sano ejercicio de su profesión.

elversionista@yahoo.es

Lo malo no es Uribe

Por: Antonio Caballero/APIC

Lo grave no es Uribe, sino el uribismo. Su rimbombante "cuerpo de doctrina", que consiste en pasarle al jefe del Ejecutivo todas las competencias estatales.

El ex magistrado de la Corte Constitucional Jaime Araújo Rentería anda recolectando firmas para lanzar su candidatura a la Presidencia. Ya tiene el tic presidencial de referirse a sí mismo en plural mayestático -"vamos a ser candidatos independientes"-, pero fuera de eso es hombre serio. Lo demostró en la Corte, tanto en sus fallos como en sus salvamentos y aclaraciones de voto. Sería el mejor candidato posible por el Partido Liberal, si aquí esa pobre cosa todavía existiera. La corrompieron, la vendieron, y es una lástima: se perdió una bella palabra. Pero sin entrar en vanas especulaciones, y mientras Araújo recoge firmas, quiero comentar una opinión suya sobre la reelección que es la más esclarecedora que he leído al respecto.

Entrevista El Espectador al ex magistrado, y el periodista le suelta:

— Por lo visto su campaña será de total oposición al Presidente..

Y Araújo responde:

— No, y hay que decirlo claramente: no nos preocupa el presidente Uribe como persona, lo que nos preocupa son las propuestas de su gobierno y su concepción del Estado.

Estoy de acuerdo: por una vez comparto el "nosotros" de majestad. Y no soy el único: lo comparte inclusive el propio presidente Álvaro Uribe. O por lo menos finge compartirlo cuando asegura que no tiene la ambición personal de perpetuarse en el poder, sino la intención de que en él se perpetúen sus principios, sus fines y sus métodos, a través de sus amigos. Que se mantengan su "cohesión social" que divide a los colombianos en buenos y malos, en terroristas y ciudadanos de bien. Su "seguridad democrática" que se traduce en cientos de miles de desplazados y millares de asesinatos de Estado púdicamente llamados "falsos positivos": una seguridad que no tiene nada de democrática, y por lo visto tan poco de seguridad que no protege ni siquiera a los que disponen de helicóptero artillado para ir a la finca, como lo acaba de mostrar el plan de las Farc para matar en Anapoima al Ministro de Defensa y a sus hermanos. Y su "confianza inversionista" basada en la extensión desaforada de la corrupción, en la renegociación de los contratos, en la garantía de subvenciones y de exenciones de impuestos, en la entrega al mejor postor de los recursos naturales de la Nación, desde el agua hasta el petróleo, en la firma de tratados leoninos de "libre" comercio con los Estados Unidos y con la Unión Europea.

El mejor ejemplo de en qué consiste la "confianza inversionista" como la practica el gobierno de Uribe acabamos de verlo con el caso de la mina de oro en tierras de protección ecológica que le dio a la Anglo Gold Ashanti, saltándose la prohibición del Ministerio de Medio Ambiente con la firma de un funcionario subalterno provisionalmente encargado. Cobardemente, tal como hace las cosas este gobierno "frentero": a escondidas, a sus propias espaldas, por la puerta del garaje del sótano.

Tiene razón el ex magistrado Araújo: lo grave de Uribe no es él, sino el uribismo. Su "cuerpo de doctrina", para usar las palabras rimbombantes de uno de sus rimbombantes consejeros. Que consiste en pasarle al poder ejecutivo, y a su jefe, todas las competencias del Estado. Mediante la destrucción de las instituciones -empezando por la reforma de un par de articulitos de la Constitución-, la toma del Congreso y de las Cortes. De la Procuraduría, de la Fiscalía, de la Junta del Banco de la República y de la de la Televisión gracias al soborno y al amedrentamiento, al espionaje, a la falsificación y al abuso de poder.

De acuerdo: nada de eso empezó con Álvaro Uribe. Todo viene de atrás, y ha venido agravándose con el paso de los sucesivos gobiernos y de los sucesivos parlamentos. Lo que Uribe pretende es, habiéndolo llevado a su máxima expresión, dejarlo "atado y bien atado", como decía de su régimen el Caudillo español Francisco Franco al cabo de cuarenta años de dictadura. A Uribe le faltan todavía treinta y tres. Pero somos muchos los ciudadanos (vuelvo a usar el plural) que no queremos esperar tanto.

Los jueces desmovilizan el Ejército

Por: Alfredo Rangel/APIC

La insólita decisión es una muestra de irresponsabilidad, de ignorancia y de populismo judicial.

De un plumazo el Consejo de Estado ha reducido en un 70 por ciento la capacidad ofensiva de nuestras fuerzas militares. Es una muestra más de la manera desinstitucionalizante e inconveniente como los jueces a veces invaden la órbita de las decisiones del Ejecutivo y del Legislativo. Destinstitucionalizante, porque los jueces deberían limitarse a la administración de justicia de acuerdo con las leyes, e inconveniente porque los jueces no siempre están en condiciones de medir los alcances de algunas de sus decisiones. Es el riesgo de la judicialización de la política. Si los jueces manejan la defensa y la seguridad nacional, todo se volverá judiciable.

Señala el Consejo de Estado que únicamente los soldados profesionales están en condiciones y tienen la obligación de participar en las operaciones bélicas de las fuerzas militares, mientras que el resto de los soldados no pueden ser obligados a hacerlo. La posición de este tribunal pasa por encima del artículo 216 de la Constitución Nacional según el cual "todos los colombianos están obligados a tomar las armas cuando las necesidades públicas lo exijan para defender la independencia nacional y las instituciones públicas".

El argumento del tribunal para semejante disparate no podía ser más flojo: que los soldados profesionales son voluntarios y que el resto son conscriptos, o sea, reclutados de manera obligatoria. Como si la conscripción no hubiese existido desde tiempos inmemoriales y como si desde la Revolución Francesa todos los regímenes políticos -las democracias, las dictaduras, los socialistas- no la hubiesen utilizado para conformar ejércitos permanentes que han ido a la guerra cuando así lo han requerido los Estados, participando en la confrontación armada todos los sectores constitutivos de la Nación, no sólo los militares de carrera.

Con la movilización masiva de los países aliados fue como se derrotó, no hay que olvidarlo, la agresión nazi-fascista durante la Segunda Guerra Mundial. Y nadie en su momento objetó la necesidad ni el imperativo ético que significaba esa movilización, ni a ningún juez se le ocurrió que esa guerra solamente la podían librar los militares de carrera. En Colombia la democracia y nuestra seguridad colectiva han sido amenazadas por ejércitos irregulares de todos los pelambres. Y el servicio militar obligatorio nos ha permitido afrontar y empezar a derrotar esa amenaza: este ha sido un instrumento necesario, ético y legítimo, que no lo desvirtúa ni lo suple la reciente creación de un contingente de soldados profesionales. El hecho de que estos últimos tengan un régimen salarial y prestacional distinto no significa que en Colombia se haya abolido la conscripción, ni que los conscriptos están eximidos de las tareas bélicas, por el solo hecho de no ser voluntarios, ni que deban dedicarse a labores sociales y ecológicas, como sugiere el Consejo de Estado.

La insólita decisión es una muestra de irresponsabilidad, de ignorancia y de populismo judicial. Esta clase de populismo tiene, además de las consecuencias nefastas de sus decisiones, el problema de erosionar el principio de responsabilidad política, pues implica una captura de poder por quienes no rinden cuentas, no han sido elegidos y no pueden ser sustituidos democráticamente.

Mientras el servicio militar sea obligatorio por mandato constitucional y legal, los jóvenes de todos los sectores sociales deberían estar en disposición de asumir este compromiso con el país, en función de las necesidades de nuestras Fuerzas Militares. Eso sí, en total igualdad en lo que se refiere a mecanismos de selección y reclutamiento, y al tiempo y las condiciones del servicio. Hoy existen grandes iniquidades: hay una contribución desproporcionada de gente pobre, campesinos y marginados urbanos, y una gran elusión de las clases medias y altas urbanas. Están exentos los sacerdotes, los indígenas, los estudiantes de colegios militares, entre otros. Los bachilleres cada vez son menos y sólo prestan funciones administrativas.

Hay que corregir todas estas iniquidades con una nueva Ley discutida y aprobada democráticamente que reforme el servicio militar obligatorio. Pero son los poderes Ejecutivo y Legislativo, que tienen origen popular, los llamados a hacerlo. No es de jueces la organización de los ejércitos. P.S. Volvió a circular en Anncol, vocera oficiosa de las Farc, un absurdo y refrito montaje según el cual yo conspiré con el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, la Cancillería colombiana y el Departamento de Estado de Estados Unidos para alterar los computadores de 'Raúl Reyes'. Un ejemplo más de delirante propaganda negra, originada seguramente en agencias chavistas de inteligencia, que se suma a otros que también han circulado por estos días. Tan delirantes, que nadie serio los toma en serio.

Un Capitolio de lenocinio

Por: María Jimena Duzán/APIC

Los congresistas investigados por para-política o que han reemplazado a uno encarcelado votaron por una reforma que les da más gabelas que castigos.

Tenemos un Congreso que se ha ido acostumbrando a legislar en la penumbra y al filo de la madrugada como si tuviera horario de burdel. 

Ese fue el comportamiento que se les vio a las mayorías uribistas la semana pasada cuando a eso de las 3 de la mañana, al amparo de la clandestinidad de la noche, sin clemencia ni pudor, aprobaron una reforma política que es todo un monumento a la patraña.

Lo primero que habría que decir es que esta reforma nada tiene que ver con la que nos prometió el presidente Uribe hace un año, cuando nos la presentó como la fórmula para blindar la política de la corrupción y de la para-politica. La que se acaba de aprobar tiene otro objetivo, acaso más importante para las mayorías uribistas que la depuración de la clase política de congresistas que legislan con las manos untadas de sangre. Esta reforma busca por encima de todas las cosas proteger las mayorías uribistas necesarias para reelegir al presidente Uribe. Sobre todo, a aquellas que tienen vínculos con el paramilitarismo. Sólo así se entiende lo que se aprobó en materia de la pérdida de la curul por cuenta de esas relaciones peligrosas. Gracias a un parágrafo, con esta reforma los congresistas que tengan las manos untadas de sangre no perderán la curul sino después de las elecciones de 2010. En otras palabras, esta reforma no hace otra cosa que volver ley una petición presidencial, aquella de pedirles a los congresistas sus voticos antes de que se vayan para la cárcel.

Otro tanto ocurre con el artículo que les impide a los concejales y diputados aspirar al Congreso en las próximas elecciones. Artículo hecho para satisfacer los intereses propios de las mayorías uribistas, lo que en otras latitudes sería motivo de pérdida de investidura. No sólo bloquea el recambio de las elites políticas, sino que los beneficia directamente al eliminarles la competencia. Es algo así como "yo le paso la reelección, señor Uribe, pero a cambio usted me blinda de competidores". Lo anterior se llama corrupción monda y lironda. Si no lo fuera, este artículo no habría sido aprobado con la vergüenza con que lo evacuaron las mayorías uribistas el jueves pasado a las 3 de la mañana. A esas altas horas, el representante David Luna le pidió a Odín Sanchez que se votara ese artículo nominalmente, pero él se lo negó. Luna, enfurecido ante el desprecio por las normas del Congreso, cogió un micrófono y le dijo: "A usted siempre lo ponen ahí para hacer el trabajo sucio. Me imagino que eso es a cambio de prebendas y de burocracia". Sánchez lo miró y ni se inmutó. A los 15 minutos, la reforma fue aprobada a pupitrazo limpio.

Pero tal vez el tema que más demuestra la degradación a que se ha llegado en el Congreso es la que tiene que ver con el carrusel de impedimentos. De nuevo se repitió el mismo escenario que se vio aquella madrugada en que hace cuatro años se aprobó la primera reelección. En esa ocasión los congresistas que declararon sus impedimentos fueron negados por otros congresistas en un festín corrupto que resultó avalado por el fallo de la Corte Constitucional que concluyó que los impedimentos no proceden cuando se trata de reformas constitucionales. Pues bien, esa jurisprudencia ha ido haciendo carrera sobre todo a las 3 de la madrugada, hora en que las huestes uribistas han aprobado no sólo la primera reelección, sino el referendo reeleccionista y esta reforma política. En este último caso, se vio de nuevo el mismo carrusel de impedimentos. Como en un déja vu, uno a uno fueron negados. De tal suerte que todos los congresistas que están investigados por para-politica o que han reemplazado a un congresista que está en la cárcel, votaron a favor de una reforma que les da más gabelas que castigos. "La sensación es que todo estos actos se están cometiendo sin ningún temor a nada, ya que se da por entendido que la Corte Constitucional es una corte de bolsillo", me dijo uno de los congresistas que se opusieron a la reforma, y que también se opone a la reelección.

Dirá José Obdulio que todo lo que se haga para reelegir al Supremo es poco y que esta no es la hora de pensar ni en la decencia, ni en la legitimidad de las instituciones, porque nada de eso se compara con la grandeza del Supremo. Pero caray si estamos llegando a los más bajos estadios. Con un Senado que tiene el 30 por ciento de sus miembros elegidos con menos de 4.000 votos y con una Cámara que legisla con horario de burdel, vamos camino al abismo de la reelección.

La marcha al olvido

Por: Daniel Coronell/APIC

Como no se plegó al discurso oficial, Moncayo se volvió sospechoso. Su sacrificio ya no era la aflicción de un padre sino una maniobra de la guerrilla.

Dejó Sandoná para impedir que el secuestro de su hijo se ahogara en el olvido. Gustavo Moncayo, de 56 años, ha caminado 2.510 kilómetros para mantener vivo el recuerdo de Pablo Emilio y la esperanza de la libertad. Al cabo Pablo Emilio Moncayo lo secuestraron las Farc mientras cuidaba unas antenas en la mitad de ninguna parte, en un cerro llamado Patascoy, el domingo 21 de diciembre de 1997. Tenía 19 años cuando se lo llevaron, hoy tiene 31 cumplidos.

Pablo Emilio no es un dirigente político, ni tiene nacionalidad de un país del Primer Mundo. Tal vez por eso, su padre no encontró mejor forma de llamar la atención sobre su caso que arrancar a caminar.

Para desafiar la indiferencia, el profesor Gustavo Moncayo bajó de las montañas de Nariño y se lanzó a pie a recorrer el país que enseñaba en sus clases de geografía. De pueblo en pueblo y de boca a boca, su caminata se hizo popular. Algunos espontáneos se le sumaron. Lo acompañaban por tramos y oían sus cuitas y llamados a favor de los secuestrados. Cuando las palabras se le acababan, Moncayo rasgaba su charango y cantaba las melodías tristes de los Andes.

Por esa época los noticieros de televisión se interesaron en él. La epopeya local del profesor Moncayo empezó a ser conocida nacionalmente. A medida que se aproximaba a la capital, crecía la cola detrás del caminante. Había muchas personas solidarias, también simples curiosos, y decenas de avivatos que querían sacar provecho económico o político del sacrificio del padre desesperado.

Cuando llegó a la Plaza de Bolívar de Bogotá ya era toda una celebridad. El símbolo de las familias más necesitadas de Colombia golpeadas por el crimen del secuestro. Le armaron una carpa blanca en las escaleras del Capitolio y allí -rodeado por los edificios del poder político, judicial y eclesiástico- empezó a recibir a los personajes más importantes del país.

Un buen día se apareció el Presidente de la República. Antes de que llegara le habían montado un atril para dirigirse a la multitud. Acompañado por cinco ministros, numerosos asesores y edecanes, el Jefe de Estado se dedicó a elogiar su gobierno usando micrófono y amplificación mientras, 40 centímetros más abajo, el maestro de Sandoná sollozaba y pedía la libertad de su hijo.

Como no se plegó al discurso oficial, el profesor Moncayo se volvió sospechoso. Su sacrificio ya no era la manifestación de la legítima aflicción del padre de un secuestrado, sino una malévola maniobra para fortalecer políticamente a la guerrilla. La respuesta de Moncayo fue elocuente y silenciosa, desde ese día, cada tarde, lavaba la bandera en la plaza y cuando estaba limpiecita la ponía a secar. No fue necesario que explicara lo que quería decir.

Así pasó unas semanas más y luego, juntando limosnas y donaciones, se fue a Europa a buscar a alguien a quien le importara su sufrimiento. Consiguió, incluso, que el Papa lo oyera por unos segundos. Sin embargo, a los oídos duros de las Farc nunca llegó su súplica.

Moncayo estuvo en Francia, en Alemania, fue a Venezuela para que Chávez intercediera ante los secuestradores y siguió caminando las carreteras y caminos de Colombia, implorando la liberación de su hijo y de los otros secuestrados.

La desesperanza había empezado a pesarle más que las cadenas que carga al cuello, cuando las Farc anunciaron que iban a liberar a Pablo Emilio.

La guerrilla dice que se lo entregará al profesor Moncayo y a la senadora Piedad Córdoba. No pone otra condición. Pueden ir la Iglesia, la Cruz Roja o cualquier institución que el gobierno escoja.

Pero ahora, es el Presidente quien no quiere.

La única luz de esperanza que ha tenido esta familia en 11 años, cuatro meses y 19 días, se está apagando porque el señor Presidente no permite shows… a menos que sean suyos.

PD: Claro que hay más.

O uribista o mamerto

Por: Daniel Samper Ospina/APIC

Puestas así las cosas en este platanal sombrío, tener algo de mamerto es la única forma de ser medio decente.

La última vez que visité a mi tía, la uribista, para que me contara qué tal le pareció la visita que el presidente Uribe le hizo al Papa, me pasó algo que nadie me va a creer.

— ¿Qué te traes entre manos? -me preguntó desconfiada mientras ordenaba su mesa de noche-. ¿Por qué me hablas de eso, si tú no respetas al Santo Padre?

Le dije que estaba confundida: nunca, que recuerde, he escrito en contra de Su Santidad; y no sólo porque ahora que soy candidato conservador una crítica semejante no me quedaría bien, sino sobre todo por que en términos generales he sido una persona respetuosa de los sacerdotes. Y de sus novios.

— Si de verdad respetaras al Santo Padre no habrías escrito en contra de sus hijos.

— Pero si el Santo Padre no tiene hijos…

— ¿Y entonces qué son Tomás y Jerónimo?

— Perdón -traté de sacarla de la confusión-: ¿a quién te refieres cuando hablas del Santo Padre?

— Pues a quién va a ser -me respondió subiendo la voz-: al Glorioso, al Salvador: al Presidente que sacó a este país de la olla -dijo, y empezó a escarbar cosas en el cajón-.

— A este país no -la corregí-: a tus amigas que no podían ir a la finca. Pero la verdad es que con este gobierno ha sufrido mucho la gente pobre.

Entonces comenzó a sucederme lo que les decía. Tan pronto terminé esa oración, me apareció de la nada una barba despoblada, parecida a la de Iván Cepeda.

No le presté mayor atención y seguí con mis argumentos. Pero en la medida en que salían de mi boca frases como que la seguridad democrática sólo ha sido buena para los ricos, pero mala para los pobres, como lo demuestran los falsos positivos, me transformaba aun más: me crecieron unas hilachas de pelo parecidas a las de Antonio Morales, los tenis se me convirtieron en unos viejos zapatos de gamuza y sobre la camiseta que llevaba puesta apareció un grueso saco de cuello de tortuga.

— ¡Por el Padre Eterno, Álvaro bendito! -exclamó mi tía pálida, cuando vio lo que pasaba-: sabía que te iba a pasar eso.

— ¿Qué? -le pregunté-.

— Pues mírate: que te volviste mamerto.

— ¡Cómo se te ocurre! Es que para ti cualquier persona con sensibilidad social es mamerta…

— Esa frase es de mamerto.

— No es cierto -le dije-: simplemente tengo consideración por las y los ciudadanas y ciudadanos de escasos recursos.

— ¿Lo ves? Ya hablas con los dos géneros. Y con eufemismos.

— Es verdad- comencé a reconocer lleno de angustia. Y acto seguido tarareé una canción de Silvio Rodríguez sin querer.

— Yo sabía que te iba a pasar eso -me recriminó-.

— No puede ser tan malo -traté de animarme-. Mira que tu ídolo, el doctor Uribe, está casado con Lina Moreno, una mujer progresista, que es a lo que personas como tú llaman mamerta.

— ¡Cómo se te ocurre decir que Lina es mamerta!

— Pero si no se maquilla, usa mochilas, le gusta el cine europeo…

— ¿Y qué? -me dijo exaltada-: ¡si de verdad fuera mamerta no estaría casada con Nuestro Señor, sino con Alfredo Molano!

— ¿Y los faldones que se pone? ¿Y el gusto por los libros de filosofía? -me defendí-. Si hasta Florence Thomas le escribe cartas públicas…

— ¿Y qué? -gritó furiosa, como el Presidente cuando lo entrevista un periodista extranjero-. Si fuera tan hippie como algunos brutos creen, no estaría en el Palacio de Nariño con el Presidente, sino en el bar Osobuco, con Shaio Muñoz y Enriquito Santos, o haciendo esculturas en Barichara.

— ¡Ay! -suspiré desconsolado-: yo estaba tranquilo porque si ella era mamerta, ser mamerto no debía ser tan grave…Pero si me dices que es pura apariencia…

— Claro, mijito: acá hay o uribistas o mamertos; o buenos o malos. Y ella es de las nuestras.

— ¿Y entonces qué hago?

— No te preocupes -me dijo-: es cosa de que te dejes lavar la cabeza de nosotros. Yo te ayudo.

Lo intentó: sacó una grabadora y puso el programa radial de Vicky Dávila. Su estrategia habría surtido efecto si no me hubiera quedado dormido a los 10 minutos: era muy lento.

Procedió, entonces, a someterme a una terapia de choque mucho más fuerte: acumuló en la tina agua caliente, y fue vertiendo en ella artículos de José Obdulio, Fernando Londoño, Ernesto Yamhure y Plinio; los revolvió con una paila y me embadurnó la cabeza con esa melaza hirviente.

Recuperé mi apariencia de siempre, pero cuando llegué a la casa, presenté algunos rebrotes de mamertismo que, para decir la verdad, ya no me preocupan: puestas así las cosas en este platanal sombrío, tener algo de mamerto es la única forma de ser medio decente.


                   La nuera que sí era

Por: Daniel Coronell/APIC

Cuatro meses después de la providencial ausencia de su suegro en la votación, la doctora Vania empezó a recibir contratos del Ministerio de Protección Social.

El desplome de otra mentira de Teodolindo Avendaño podría ser la prueba decisiva sobre el papel del Ministro de Protección en la aprobación de la primera reelección. El ex congresista sostuvo por largo tiempo que jamás buscó prebendas del Estado para su familia, y especialmente para la esposa de su hijo Teodolindo, como contraprestación por su ausencia en aquella votación definitiva.

Las pesquisas iniciales parecían darle la razón. Ni su hijo Gilberto; ni Teodolindo Junior; ni la esposa de este último, Alba Noemí Cobos, han tenido puestos o contratos con el Estado. El resultado de la verificación sorprendió a los investigadores porque casi nunca han podido coger a Teodolindo en una verdad.

Sin embargo, la pesquisa los llevó a una información reveladora. Para la época de los hechos, Teodolindo, el mayor de los hijos del congresista acusado, ya había roto su relación con su primera esposa, Alba Noemí. Su nueva compañera era la abogada Vania Constanza Castro Varona.

Ese nombre aparecía escrito por Teodolindo padre, en su libreta de apuntes del año 2006 bajo una curiosa anotación: "Dr. Angarita. Contrato Adicional Dra. Vania Constanza Castro Varona en Inco". En la misma libreta figuran citas a nombre de "Palacio", "Min protección social", "Dr. Luis Camilo O'meara", "Invías", "Dr. Juan David" y "Dr. Villegas", entre otros.

La Corte Suprema encontró que cuatro meses después de la providencial ausencia de su suegro en la votación, la doctora Vania empezó a recibir contratos del Ministerio de Protección Social.

Hace apenas unos días, ante la Corte Suprema, la nuera que sí era reconoció que obtuvo esos contratos -el último de los cuales terminó el martes de la semana pasada- sin hacer gestión alguna.

Vania Castro contó que en octubre del año 2004, recibió una sorpresiva llamada telefónica. Al otro lado de la línea estaba el doctor Carlos Arturo Gómez Agudelo, un alto funcionario del Ministerio de Protección Social. Él es el coordinador del Grupo que maneja el Pasivo de Puertos de Colombia. Llamaba a la nuera de Teodolindo para proponerle que se convirtiera en representante jurídica de la Nación en decenas de pleitos laborales relacionados con Colpuertos.

Vania narró ante los magistrados: "El doctor Carlos Arturo Gómez me llama, porque quien le da el dato de nuestra oficina es mi suegro. Me comentó en ese momento: 'Mire, yo soy amigo del representante Teodolindo Avendaño, y me dijo que necesitaba una abogada en Cali y me preguntó que si a ustedes les interesa el contrato'".

Ante la declaración, el abogado Gómez -paisano del ministro Diego Palacio y antiguo director seccional del DAS en Quindío, Caldas, Sucre, La Guajira y el Magdalena Medio- habló en varias emisoras para entregar su versión sobre los contratos. Explicó que por casualidad se había encontrado con Teodolindo padre en un aeropuerto y que también casualmente le contó que estaba buscando un abogado en Cali. Teodolindo recordó que su nuera era abogada y la recomendó.

"No hay impedimento legal y la doctora cuenta con todos los requisitos", pensó Gómez al contratar a Vania para manejar entre 70 y 80 procesos de Colpuertos.

Por casualidad también, el ministro Diego Palacio se encerró con Teodolindo Avendaño el 2 de junio de 2004, en vísperas de la votación de la reelección. Palacio asegura que -justo en esa fecha- se le ocurrió ir a visitar al pequeño político de Caicedonia para hablar de la situación hospitalaria de su región.

Les debieron quedar algunos temas pendientes, porque los investigadores tienen registros de llamadas de Teodolindo al despacho ministerial, los días 7, 14 y 16 de julio de 2004.

También debe ser casual que César Guzmán, el asesor de Yidis Medina, recibiera contratos en Etesa, una empresa del Ministerio de Protección, y que Sandra Patricia Domínguez, la primera notaria de Yidis en Barrancabermeja, sea hoy la jefe de control interno de Caprecom, otra entidad adscrita a ese ministerio.

La nueva iglesia uribista

Por: Daniel Samper Ospina/APIC

Como la suya será una iglesia de garaje, le sugiero que la monte en el de la Casa de Nari, místico lugar donde el Curita Velásquez recibía al santo Job.

Siempre es igual: cuando se acerca Semana Santa, a la tía más piadosa que tengo, que cree por igual en Uribe y en el Mesías, pero que para ahorrar costos por la crisis los fusionó y ahora cree que Uribe es el Mesías, le entra una ansiedad parecida a la que puede sentir Armandito Benedetti cuando detecta la presencia de un fotógrafo de páginas sociales.

Desde el miércoles de Ceniza toma medidas drásticas. Compra salmón para ella y sardinas para las muchachas de servicio, porque mi tía es tan piadosa como clasista y dice que las empleadas son de muela brava como para estarles dando proteínas que no sean lentejas o pescado que no sea barato.

Sin embargo, este año algo cambió. Desde que la Conferencia Episcopal le pidió a Uribe no volverse a reelegir y dialogar con la guerrilla, a mi tía le parece que los curas se volvieron comunistas.

Prevenida, tomó cartas en el asunto y el viernes me llamó para comunicarme su última decisión:

- He decidido -me dijo- montar una nueva religión, pero esta vez en torno al verdadero redentor: el presidente Uribe.

- ¿Uribe? ¿Redentor? ¿Pero no viste que David Murcia dice que financió la campaña del referendo?

- ¡Y qué tiene! ¿No tuvo acaso Moisés relación con las pirámides?

- El Presidente será muy querido, pero ¿de verdad crees que dé para montarle una religión?

- Antes de él todo era caos y oscuridad. Y míranos ahora: todo está perfecto.

- ¿Perfecto? ¿Y el desempleo, y la desinstitucionalización del Estado, y el desastre social, y los falsos positivos?

- Perfecto -me interrumpió ella-. Y deja de ser ateo.

- ¿Por no creer en Uribe?

- ¿Te parece poco?

- ¿Pero no ves que quiere cambiar la Constitución para quedarse para siempre?

- ¡Mejor! -gritaba exaltada-: ¡quédate para siempre, Padre Eterno! ¡Sálvanos de Piedad y la guerrilla! ¡Tú eres la verdad y el camino!

No había nada que hacer. Por culpa del Presidente, y al igual que muchos otros ciudadanos, mi tía está obdubilada, si se me permite la palabra; y quiere aprovechar esta Semana Santa para montar un culto en torno a este Mesías que nació en un portal de El Ubérrimo; fue visitado por tres reyes magos paisas y blancos, uno de los cuales fue cambiado por una señora de raza negra porque así lo exigían unos senadores gringos para aprobar el TLC; que se bautizó en las aguas del Guatapurí y otros ríos de la Patria y se hizo hombre tomando tinto sobre las bestias; y que ascendió al poder en medio, si no de todos los Santos, al menos de dos muy importantes a los que les dio puestos en Su Gobierno, como Juan Manuel apóstol, el mártir que actuando en el nombre de la cruz (de la cruz roja, por supuesto), consiguió que la Virgen eligiera a Las Fuerzas Armadas como instrumento de Sus Milagros.

Puede ser que mi tía está loca, como casi el 80 por ciento de la población, pero tiene razón en algunas cosas: al igual que Nuestro Señor, Uribe es trino y uno. Son tres poderes, el ejecutivo, el legislativo y el judicial, encarnados en una sola carnita verdadera. Lo otro es que, al igual que Dios padre, el Presidente es omnisciente: todo lo sabe y todo lo oye. Generalmente, hay que decirlo, con la ayuda del DAS.

Aunque la idea de mi tía me parece desproporcionada, si ya es inevitable la fundación de su culto uribista quiero darle dos amables sugerencias.

La primera es que como la suya será una iglesia de garaje, la monte directamente en el garaje de la Casa de Nari, místico lugar en el que el Curita Velásquez y otros funcionarios se encontraba con el santo Job para hablar "de frente y sin miedo".

La segunda es que, para engañar al pueblo con astucia como es el fin de cada culto, religión que se respete debe contar con algunos mandamientos. Antes de ir en paz gracias a la seguridad democrática, sugiero con humildad este decálogo:

1. No pedirás la renuncia al funcionario acusado, sino que lo atornillarás a su cargo.

2. Reservarás la nómina diplomática para pagar favores y premiar a los periodistas que se porten bien contigo.

3. Te privarás del gustico antes del matrimonio; acudirás a la pajita.

4. Te vestirás como un personaje de don Tomás Carrasquilla.

5. Manipularás las elecciones de quienes te vigilan, para conseguir que las Cortes, la Fiscalía y la Procuraduría queden en poder de amigos.

6. No recibirás en Palacio a personajes siniestros que propongan planes sucios, pero mandarás a que lo hagan tus subalternos.

7. Tratarás mal a Pachito. Él se deja.

8. Desviarás la atención de toda polémica perjudicial para el gobierno acusando a tus opositores de aliados de la guerrilla.

9. Hablarás en diminutivo.

10.       Modificarás estos mandamienticos cuando te convenga o se te dé la gana.

El comodín de DMG

Por: María Jimena Duzán/APIC

Esta administración está usando la espuma de DMG como comodín para evitar escándalos como el del financiamiento del referendo reeleccionista

Resulta un poco insólito que hasta ahora los únicos que han terminado descabezados por el escándalo de DMG, sean el personero de Bogotá y unos cuantos periodistas. Y no lo digo por exculpar a los que han caído en desgracia -creo que Francisco Rojas Birry tiene mucho que explicar sobre su verdadera relación con DMG-, sino por los que han conseguido pasar el examen de la opinión pública a pesar de tener evidencias mucho más comprometedoras que las que hoy tienen contra las cuerdas a Rojas Birry. (Señor personero ¿qué estaba haciendo la personería en la cárcel cuando se entrevistó con David Murcia, el 12 de febrero).

Por ejemplo, si nos atenemos a los hechos, en materia de financiación de campañas por parte de DMG, resultan mucho más concluyentes las pruebas que ha recabado el Consejo Nacional Electoral sobre la financiación que habría hecho DMG a la campaña que recogió las firmas del referendo reeleccionista, que las débiles evidencias que se han querido magnificar, quien sabe con qué propósitos, con la lluvia de audios que han salido publicados esta semana en varios medios de comunicación. Audios, que han tratando de insinuar que las campañas del Alcalde de Bogotá y del gobernador de Cundinamarca, Andrés González, fueron financiadas por DMG.

En cuanto al Alcalde de Bogotá, soy de las que cree que a Samuel Moreno le iría mejor si envía a su hermano y a su mamá a vivir una temporada en el exterior, para blindarse así, del clientelismo tradicional que acabó con la ciudad de Bucaramanga cuando Iván Moreno fue su alcalde. Pero resulta desmesurado convertir a la alcaldía de Samuel en una ficha de DMG por cuenta de una reunión en la que al parecer nunca se recibió dinero de David Murcia. En el caso del gobernador de Cundinamarca, Andrés González, la situación es aún más absurda porque a diferencia de muchos otros gobernadores que sí habrían cogobernado con DMG, él fue el único que decidió combatir sus tentáculos desde la administración sin temor alguno. De ahí que resulte desproporcionado, por decir lo menos, que el gobernador de Cundinamarca termine respondiendo cuestionarios en los medios como si fuera culpable, mientras que quienes adelantaron la campaña del referendo reeleccionista no se les exige nada, así haya evidencias muy claras de que este fue financiado en cifras muy importantes por DMG. Según organismos norteamericanos, el monto que habría aportado DMG a la campaña del referendo podría ser algo más de 3.000 millones de pesos.

Sorprende también que de ese episodio no haya audios, como tampoco los haya del gobernador de Bolívar, el intocable Juaco Berrío, muy cercano al uribismo y a Cambio Radical y quien tiene desde hace varios meses una investigación previa en la Fiscalía por haber presuntamente financiado su campaña con dineros de DMG. Hace unos días corrió el rumor en el búnker de la Fiscalía de que le iban a abrir una investigación formal y que lo iban a llamar a indagatoria, pero sorpresivamente fue llamado a versión libre. Ni siquiera el caso del gobernador de Bolívar le ha interesado al nuevo Procurador, quien anda más preocupado por Rojas Birry.

Más o menos algo parecido le ha pasado a la investigación que sigue la Fiscalía de Mario Iguarán a las cuentas del referendo reeleccionista, el cambio del fiscal a última hora sirvió para congelar la investigación y no para agilizarla, como nos lo había prometido Iguarán. Prueba de ello es que la investigación está durmiendo el sueño de los justos, apolillada en una gaveta de uno de los fiscales más cercanos a él. Y en cuanto a la investigación que lleva el Consejo Nacional Electoral, las cosas van bastante lentas. Tres meses duró engavetada por el magistrado Hernán Osorio, hermano del ex fiscal Osorio, a quien el presidente Uribe dijo quería clonar. Desde que fue rescatada por el magistrado Vives, él viene siendo objeto de toda clase de presiones por parte de la implacable aplanadora uribista. Pero claro, ninguno de estos intríngulis son materia de interés por parte de los medios, muchos de los cuales están formando parte de ese periodismo licitante que se ha creado alrededor de la licitación del tercer canal.

Lo cierto es que en momentos en que el país debería estar atento al resultado de estas investigaciones, el gobierno, por intermedio del Zar Anticorrupción, un desconocido Óscar Ortiz que no sabíamos ni que existía, ha salido a exigirle al Alcalde de Bogotá una transparencia en el tema de DMG que el gobierno que él representa no está en capacidad de brindar. Queda claro que esta administración está utilizando la espuma de DMG como comodín para evitar escándalos aun más graves como el del financiamiento del referendo reeleccionista. Si ese es el camino que se va a seguir, lo más seguro es que David Murcia termine rápidamente extraditado -de hecho su extradición ya fue pedida- y se lleve con él las relaciones que tuvo con el establecimiento uribista, que fue el que al fin de cuentas le permitió convertirse en el gran faraón que llegó a ser. Pero que no nos vengan con cuentos, si se trata de financiación de campañas y de reuniones con malosos, la Casa de Nari se lleva el premio.

La ordóñez-política

Por: Daniel Coronell/APIC

Los gratos sentimientos de Ordóñez tampoco le han dejado olvidar que llegó al cargo porque el Presidente completó la terna con un aspirante sin opción alguna

El Procurador General empezó a pagar los favores de su elección con recursos bastante parecidos a los que usó el gobierno para retribuirle a Yidis Medina su definitivo voto en la aprobación de la reelección. En los últimos días, el procurador Ordóñez ha nombrado en altos cargos de la entidad a allegados a varias personas que fueron clave para su arribo al Ministerio Público.

Un miembro del grupo político del senador cartagenero Javier Cáceres Leal acaba de posesionarse como Procurador Delegado para la Moralidad Pública. Cáceres fue partidario de la elección de Ordóñez y uno de los más duros críticos del posible retiro de Camilo Gómez de la terna por falta de garantías.

El nuevo alto funcionario de la Procuraduría se llama Fabio Yezid Castellanos Herrera y en las elecciones de 2002 alcanzó a estar inscrito en la lista de Javier Cáceres al Senado, aunque después fue remplazado por otro candidato.

Dentro de los méritos del doctor Castellanos para convertirse en el guardián de la moralidad pública está el haber sido Secretario del Interior del gobernador de Bolívar, Joaco Berrío, tan insistentemente mencionado en el caso DMG. Según un informe de Policía judicial, más de mil millones de pesos en efectivo salieron de Putumayo para comprar votos en Bolívar en vísperas de la elección del antiguo jefe del nuevo Procurador Delegado.

El delegado para la moralidad pública hasta hace poco se desempeñaba como asesor legislativo de la Comisión Primera del Senado a donde llegó -según varios congresistas- de la mano de su padrino Javier Cáceres.

Pero ahí no terminan los gestos de gratitud de Alejandro Ordóñez con los que hicieron posible su elección.

Al parecer, el Procurador también recuerda que pudo adelantar una campaña de dos meses en solitario, gracias a la demora sin precedentes de la Corte Suprema de Justicia para escoger su candidato.

El insólito retraso se presentó porque después de numerosas rondas, ningún aspirante obtenía los 16 votos necesarios para que la Corte lo ternara. Y nadie llegaba a la cifra mágica porque un grupo de magistrados se juntó en un bloque para impedirlo. A finales de noviembre, cuando Camilo Gómez finalmente fue postulado por la Corte, no tenía posibilidad alguna. Ordóñez ya tenía comprometidos los votos del Senado.

La más activa en esa estrategia de retrasos, tan favorable a los intereses del ahora Procurador, fue una paisana de Ordóñez: la magistrada de la Sala Civil y Agraria Ruth Marina Díaz Rueda. Y -oh casualidad-, en estos días una persona muy cercana a ella fue nombrada en un alto cargo del Ministerio Público.

El doctor Édgar Carlos Sanabria Melo, quien mantiene una bonita relación con la magistrada Díaz, es ahora el Procurador Delegado para Asuntos Civiles.

En las últimas semanas, en importantes cargos de la Procuraduría, también han sido designados Rafael Eugenio Quintero Milanés, hermano del magistrado de la Corte Suprema Jorge Luis Quintero Milanés, y Mario González Vargas, amigo del senador y miembro del Directorio Nacional Conservador, Alirio Villamizar.

Tal vez los gratos sentimientos de Alejandro Ordóñez tampoco le han dejado olvidar que llegó al cargo porque el Presidente de la República completó la terna con un aspirante sin opción alguna: El profesor Germán Bustillo, quien -a pesar de ser el candidato del mandatario más popular de la historia y jefe político de las mayorías del Senado- no obtuvo ni un solo voto.

Ese agradecimiento pudo contar en el fallo de Ordóñez que absuelve a los implicados en la yidis-política, ignorando olímpicamente las numerosas pruebas documentales que le permitieron a la Corte Suprema condenar a Yidis Medina, más allá de su testimonio.

Sin embargo, su decisión es comprensible. Le quedaría mal al Procurador reprocharles a otros lo que él mismo está haciendo ahora.

'Chuzadas': el DAS y la prensa

Alfredo Rangel/APIC

Propongo seguir el ejemplo portugués: prohibir la divulgación de las interceptaciones excepto aquellas que denuncien ilícitos de servidores públicos.

El reciente escándalo del DAS vuelve a poner sobre el tapete el tema de las interceptaciones ilegales de comunicaciones privadas y su divulgación. La reestructuración a fondo del DAS o su reemplazo por otra entidad ya no aguanta más aplazamientos. La opinión está harta de escándalos, abusos y corruptelas. Pero también es hora de discutir el tema de la divulgación pública de las interceptaciones ilegales, que son prohibidas en muchos países democráticos.

En primer lugar, no se entiende por qué no ha entrado aún en vigencia la Ley de Inteligencia aprobada por el Congreso el año pasado, la cual fortalece los controles y aumenta sustancialmente las penas a los funcionarios que realicen filtraciones de información, entre otras medidas. Y tampoco se comprende que sigan engavetadas las recomendaciones de la Comisión para la reforma del DAS.

Desde hace años muchos hemos insistido en que el DAS está totalmente desnaturalizado y sobredimensionado. ¿Alguien se imagina a la CIA haciendo control de pasaportes en los aeropuertos, expidiendo certificados judiciales o escoltando sindicalistas? El DAS debe achicarse y concentrarse en lo que le toca: hacer inteligencia. De manera legal, claro. Pero la enorme dispersión de funciones y su gigantismo han contribuido a su absoluto descontrol. Lo hemos dicho decenas de veces, pero nadie le pone el cascabel al gato. Por lo pronto, retirar las interceptaciones del DAS es una buena medida, si es temporal y mientras se adelantan las investigaciones y se castiga a los responsables de las grabaciones ilícitas. Pero esa sana medida de emergencia no reemplaza las necesarias reformas de fondo.

Esta falta de control ha propiciado un amplio y activo mercado de interceptaciones ilegales, que en los últimos meses pueden haber llegado a un millón. Paras, guerrilleros, narcotraficantes, crimen organizado, gente descarriada del común, y uno que otro funcionario con exceso de celo, han alimentado esos actos ilegales. Periodistas, empresarios, políticos, jueces y altos funcionarios públicos han sido sus víctimas. La impunidad que cobija a los agentes que hacen las interceptaciones sostiene el delito. Pero los medios de comunicación que, de buena fe y con la mejor voluntad democrática, divulgan algunas de esas interceptaciones, agravan el problema. Por tanto, los controles deben fortalecerse, la impunidad debe acabarse y la divulgación debe regularse.

Y debe regularse porque la libertad de prensa, al igual que cualquier otra libertad en una democracia, no puede ser absoluta. Tiene un límite en los derechos de otros, sea a su intimidad o a la seguridad colectiva. Además, debe regularse también por razones de política criminal: en primer lugar, porque esa divulgación puede poner en riesgo las investigaciones de las autoridades, y, en segundo lugar, porque fomenta la extorsión (si no me pagas, lo hago público). Y la extorsión incentiva el mercado, cerrando así un círculo vicioso.

No estamos proponiendo ninguna medida autoritaria. Según el profesor Eugenio Zaffaroni, de la Universidad de Buenos Aires, muchas democracias modernas prohíben en sus códigos la divulgación de interceptaciones legales e ilegales, entre otros: el español de 1995 (Artículo 197), el alemán de 1975 (párrafo 201), el austríaco de 1974 (párrafo 120), el francés de 1994 ( Artículo 226-15), el portugués de 1982 ( Artículo 192). Y nadie podría decir que en esos países no existe libertad de prensa. Hay antecedentes aun más remotos: el código argentino de 1921, el holandés de 1880, y el italiano de 1889 penalizaban la divulgación de correspondencia violada. Y otros más recientes: hace tan sólo cinco meses el gobierno del presidente Lula en Brasil -a quien nadie puede acusar de autoritario-, presentó al Congreso un proyecto de ley que castiga la divulgación de interceptaciones legales o ilegales, sin autorización de un juez.

No obstante, para adaptar estos antecedentes a nuestro tiempo y entorno colombiano, propongo seguir el ejemplo portugués: prohibir la divulgación de las interceptaciones, legales e ilegales, telefónicas y de correos, excepto aquellas que denuncien la comisión de actos ilícitos por parte de servidores públicos en ejercicio de sus funciones, o de terceras personas que participen en ellos. Esto permitiría, simultáneamente, proteger la intimidad de los ciudadanos, acabar con la extorsión y el mercado ilegal de interceptaciones, proteger las investigaciones de las autoridades, y al mismo tiempo preservar la acción de la prensa en procura de la transparencia y la pulcritud de la gestión pública. Discutámoslo.

¿A qué le teme el gobierno?

María Jimena Duzán/APIC

En España, cuando le reventó a Felipe González el escándalo de las GAL, ningún asesor presidencial salió a culpar a los medios que publicaban la verdad.

No me cabe la menor duda de que si José Obdulio Gaviria hubiera sido asesor presidencial de Nixon durante el escándalo Watergate habría terminado denunciando penalmente a Bob Woodward y a Carl Bernstein; habría cuestionado públicamente al Washington Post por ser un periódico que le hacía juego al terrorismo y de paso habría descalificado a 'Garganta profunda' por ser una fuente proveniente de las Farc.

Así de absurda está resultando la forma como el gobierno de Uribe ha decidido tapar el escándalo revelado por esta revista la semana pasada en el que los asesores de Palacio quedan tan mal parados como quedaron en su momento los de Nixon, luego de que el Washington Post denunció el escándalo del Watergate. Según la revista, algunos de ellos habrían llamado al DAS para ordenar la interceptación ilegal de contradictores políticos, de periodistas y de magistrados de la Corte que investigan a muchos congresistas miembros de la coalición uribista. Uno de esos asesores, José Obdulio Gaviria, se dio por aludido y salió a decir con la petulancia que le caracteriza, que él no había sido. Si él lo dice hay que creerle, lo cual no significa que no se necesite una investigación con todas las de la ley, que es lo que al parecer no quiere el gobierno.

Si la quisiera, hubiera salido a pedirle disculpas al país y a mostrar su voluntad de que la justicia llegue al fondo de este asunto para que el país pueda saber quién o quiénes fueron los asesores presidenciales que ordenaron estas interceptaciones ilegales. Pero lo que ha hecho es atravesársele como una mula muerta a la justicia. ¿Cuál es el interés del gobierno en que el país no conozca la verdad sobre quiénes fueron los que ordenaron esas grabaciones? Si el presidente Uribe dice que él no ha ordenado ninguna, ¿por qué manda a su escudero José Obdulio Gaviria a tratar de desviar la investigación, inventándose fantasmas para manipular a la opinión?

Lo lógico es que el gobierno hubiera registrado como positivo el hecho de que el Fiscal se hubiera reunido diligentemente con la Corte Suprema de Justicia y los periodistas de SEMANA/APIC y les hubiera asegurado a ambos que estaba dispuesto a llegar hasta el fondo de este escándalo, costara lo que costara. Sin embargo, en un acto de desprecio por la justicia, el gobierno decidió satanizar la reunión y convertirla en un aquelarre en su contra. Sólo faltó que José Obdulio, desde su cómodo pedestal de asesor fantasma, saliera a decir que Anncol había estado presente en ese mitin para terminar de cerrar el círculo infernal. Gaviria cometió el despropósito de demandar penalmente al Fiscal, de arremeter nuevamente contra SEMANA/APIC y contra los magistrados 'chuzados' en un intento por convencer a la opinión que sigue al Presidente de que lo grave en este escándalo no es que estén grabando ilegalmente a Raimundo y todo el mundo por órdenes de Palacio desde el DAS, sino que lo verdaderamente repudiable es que un medio haga esa denuncia basado simplemente en fuentes anónimas. Qué importa que la denuncia sea tan cierta como las que hicieron desde hace varios meses los magistrados y políticos en el sentido de que se sentían seguidos e interceptados por el DAS. Ni que el mismo gobierno hubiera tenido que aceptar que eso estaba sucediendo cuando decidió trasladar las salas del DAS a la Policía, en una medida que probablemente va a terminar acabando con las pocas cintas que aún no se han quemado. Matar al mensajero y convertir a las víctimas de las 'chuzadas' en células políticas que se reúnen no a cumplir su labor sino a complotar contra el régimen de la seguridad democrática, es el 'spin' que anda urdiendo José Obdulio Gaviria para impedir que el Fiscal haga su investigación. Pero se equivoca el asesor, el hecho de que haya una mayoría uribista no significa que esa mayoría sea boba ni retrasada mental.

Todo lo que está sucediendo no hubiera sido posible en una democracia como la norteamericana, donde difícilmente los José Obdulios llegan de la mano de un Presidente y donde los escándalos que denuncian abusos de poder terminan teniendo efectos políticos inmediatos. En España, cuando le reventó en la cara a Felipe González el escándalo de las GAL, ningún asesor presidencial salió a culpar a los medios que publicaban la verdad. Estoicamente Felipe González asumió su error y su partido fue castigado en las urnas.

Aquí, en cambio, el despropósito y la manipulación se abren paso con una facilidad preocupante, demostrando que nuestra democracia ha entrado en cuidados intensivos. Lo que resulta un imposible en democracias desarrolladas termina siendo posible en democracias famélicas dominadas por un régimen que ha reducido el ejercicio del poder a una sola persona. Lo que queda claro es que lo que le molestó al gobierno no es que se esté 'chuzando' ilegalmente desde el DAS o desde la Dipol, sino que se descubra. La verdad, José Obdulio, tarde que temprano, siempre sale a flote.

Aló Presidente

Daniel Coronell/APIC

 

Dentro de la estrategia de criminalizar al contradictor, Uribe también ha hecho graves acusaciones, no demostradas, contra Carlos Gaviria y Piedad Córdoba.

Las interceptaciones telefónicas a magistrados de la Corte Suprema de Justicia, dirigentes políticos y periodistas, son consecuencia directa de la criminalización a la que el presidente Uribe ha sometido a sus críticos y contradictores. Con el ánimo de descalificar cualquier posición contraria, el mandatario ha apelado frecuentemente al recurso de tachar de delincuentes a quienes discrepan de él.

César Julio Valencia, magistrado de la sala civil y ex presidente de la Corte Suprema de Justicia, fue tachado de mentiroso y calumniador por un comunicado de la Casa de Nariño. La andanada presidencial tuvo lugar cuando el magistrado afirmó, en entrevista con Cecilia Orozco, que el Presidente había mencionado en una comunicación a su primo Mario Uribe, vinculado horas antes por la Corte al proceso de la para-política.

El tono presidencial contra el magistrado siguió subiendo y se convirtió en un litigio judicial en la uribista Comisión de Acusaciones de la Cámara, donde el Jefe de Estado quiso también descalificar entre gritos a Ramiro Bejarano, abogado defensor de Valencia y columnista de El Espectador: "El magistrado Valencia Copete me manda un periodista y jefe de la oposición, nostálgico de las Farc y amigo del terrorismo".

Similares y peores ataques ha desatado el Presidente contra el magistrado auxiliar de la Corte Suprema Iván Velásquez, coordinador de la investigación por la para-política. El presidente Uribe lo ha acusado de manejar un cartel de testigos para implicarlo a él y a allegados políticos suyos en relaciones con paramilitares. Para hacerlo se basó en una carta del paramilitar José Orlando Moncada Zapata, alias 'Tasmania', donde afirmaba que el magistrado Velásquez le había ofrecido beneficios para declarar en contra del Presidente.

Unos meses después, 'Tasmania' se retractó de la carta ante la Fiscalía y declaró que todo era un montaje contra el magistrado promovido por el abogado de Juan Carlos Sierra, alias el 'Tuso'. Moncada y Ernesto Báez, uno de sus vecinos de celda, aseguraron que en la maniobra participaron Santiago Uribe, el hermano del Presidente, y su primo Mario.

El gobierno jamás se retractó, por el contrario, un tiempo después recibió por los sótanos de Palacio a dos enviados de alias 'Don Berna' para seguir buscando la manera de desacreditar a la Corte.

En medio del debate por estos hechos, el Presidente decidió distraer la opinión arremetiendo contra el Partido Liberal. El ex presidente César Gaviria fue señalado como el promotor de Los Pepes en la guerra contra Pablo Escobar. La polémica terminó rápidamente cuando Gaviria recordó el actual paradero de algunos de esos 'Pepes'.

También el Jefe de Estado la tomó contra un legislador liberal con un curioso comunicado de dos líneas: "El senador Juan Fernando Cristo debe decir con claridad si entregó o no dineros a campañas políticas para las elecciones parlamentarias de 1991. Él sabe por qué se le pregunta". Los señalamientos se quedaron sin piso porque la persona que citaba el mandatario como testigo contra Cristo, declaró que los hechos jamás tuvieron lugar.

A Gustavo Petro, lo llamó "terrorista vestido de civil" queriendo socavar sus denuncias sobre relaciones entre políticos y paramilitares.

Dentro de esa estrategia de criminalización del contradictor también ha hecho graves acusaciones, no demostradas, contra Carlos Gaviria y Piedad Córdoba.

La coincidencia que no puede pasar inadvertida, es que todas estas personas, y otras que han sido blanco de los ataques públicos del presidente Uribe, están en la lista de 'chuzados' ilegalmente por el DAS.

Esto no significa necesariamente que el Presidente de la República haya dado la orden para efectuar esos seguimientos sin orden judicial. Pero alguien pudo haber interpretado los señalamientos del mandatario, como una autorización tácita para proceder contra ellos.

 

Memoria de cuando trabajaba chuzando teléfonos

Daniel Samper Ospina/APIC

La única manera de cuadrarse era que nos ordenaran chuzar a la doctora Martha Lucía Ramírez, porque siempre acababan pagando horas extras.

Terminé trabajando en el DAS porque, al igual que José Obdulio, me gustan los trabajos que tienen que ver con la inteligencia. Fue la primera vez que trabajé en lo que literalmente se conoce como un chuzo.

Es fácil denigrar de un detective que pincha llamadas, pero ¿alguien se ha puesto en nuestro lugar? ¿Alguien sabe lo aburrido que puede llegar a ser espiar al mismo José Obdulio, por ejemplo, que se cree filósofo, pero habla como si fuera el mayordomo de El Ubérrimo?

No era un oficio grato. Nos podía dar órdenes cualquier secretario de Palacio, y encima el sueldo era malo. La única manera de cuadrarse algo de plata era que nos ordenaran chuzar a la doctora Martha Lucía Ramírez, porque en ese caso siempre acababan pagando horas extras.

Enfrenté grandes retos. Recuerdo cuando me asignaron una llamada entre el gobernador Navarro Wolff y el senador Cristo: tuve que asesorarme de un fonoaudiólogo para entender lo que decían. O cuando me dieron la orden de interceptar al alcalde Moreno y a su hermano Iván. Como el alcalde solía llamar desde la avenida Circunvalar, la comunicación estaba salpicada de interferencias y era necesario interpretar los retazos de las frases rotas que llegaban: "… nda a decir mi mamá… hay que nombrarlo en … o darle un… ntratos …nos dan el 10 por cient…".

Alguna vez me ordenaron grabar a una mujer bajita, atractiva, voluptuosa, que cantaba rancheras. Pinché a Marbelle, pero mi superior se refería a Vicky Dávila. Por el error me sometieron al peor castigo de todos, que consistía en chuzar las llamadas entre el Procurador y Fernando Londoño: unas llamadas tenebrosas que se grababan desde un sótano sórdido y oscuro, adecuado para soportarlas.

Claro que también había premios, como chuzar al Fiscal, que sólo llamaba a la línea síquica de Armando Martí; o que a uno le asignaran grabar a los de la Comisión de Televisión. Era como una línea caliente. Siempre hablaban de sexo y favores de una manera excitante.

También intervine la llamada que el presidente Uribe le hizo a Barack Obama para felicitarlo por su elección. Fue collect, lo cual me pareció poco elegante. Uribe le dijo a Obama "I am charged of tiger", y Obama colgó sin entender nada.

Todo marchaba bien hasta que perdí el rotulador con el que marcaba los casetes que iba grabando. No tuve más remedio que oír cada cinta y deducir quién hablaba. Puse el primero y tomé nota:

-Piloto…

-¿Dígame, ministro?

-Hágame el favor y suspende los sobrevuelos porque nos agarraron, y más bien se va para la finca y me recoge a los niños.

-Sí, señor ministro: ¿y qué hago con los petos de la Cruz Roja que tenemos acá?

-Déjelos en la finca hasta nueva orden. Me sirven por si armamos un partido de solteros contra casados en el próximo asado.

Nunca pude saber quién hablaba. Lo dejé a un lado y pasé al siguiente. Con voz prepotente, alguien comentaba:

-… Y se me embarraron todos los botines.

-¿Los que compraste en Sale?

-No estaban en Sale: eran de Giorgo Sale.

-¿Y están muy sucios?

-Sí, pero tengo buenos amigos expertos en lavado que me pueden ayudar.

Tampoco adiviné quién era. Con la siguiente cinta tampoco tuve suerte, porque mi inglés es muy precario y hablaban casi todo el tiempo en inglés:

-Maric, Dani, ¡muy vasto!; ¡eran puros twenties! ¡Y me los dio una vieja que era una hembra, maric!

-Huy, uón: ¿dónde los metemos ahora? Si nos pillan son a lot of years in jail!

-How do you say 'caleta' in english?

Desesperado por el tonito con que hablaban esos hijos de papi, puse un casete de funda azul:

-¿Y cuándo te piensas lanzar?

-No sé. Pero... (Bostezo) Pero... Yo creo… que sería zzzz… Zzzz…

-¿Aló? ¿Carlos?

-Zzzzz.

-¿Carlos? ¡¿Carlos?!

-Zzzzz.

Llegué después a una cinta que estaba archivada, y que al parecer provenía del Palacio de Nariño. Se oía la voz de alguien mientras marcaba:

-No, Fabiola: dígale a Lina que no me gusta el cine; no voy desde hace más de 20 años. ¿Cómo se llama la película? ¿La vida de los qué? ¿Y la va a poner acá mismo? Dígale que en el garaje no, que lo tiene apartado César Mauricio para Job… Más bien hágame la llamada ya. ¿Dónde se pone play? ¿Acá? ¿Está grabando? ¡Hágale pues! ¡Llame, llame!

-¿Aló?

-¿Aló, mechuda?

-¿Sí?

-¡Ojalá me estén grabando!¿Usted me está haciendo corrupción? ¡Le voy a dar en la cara, marica!

Tampoco supe quién hablaba. Por culpa de ese reguero de casetes sin nombre me botaron, pero no me quejo: esta semana conseguí trabajo en la Policía. Y allá parece que se trabaja el doble.

Primero yo, segundo yo...

Por: Antonio Caballero/APIC

"¡Uh! ¡Ah! ¡Chávez no se va!", brama Hugo Chávez anunciando de frente que le va a torcer el pescuezo a la Constitución de Venezuela para quedarse apoltronado en la Presidencia toda la vida. En cambio aquí Álvaro Uribe, sinuoso (él, que se llama a sí mismo "frentero" dentro de su sinuoso estilo de no llamar a las cosas por su nombre), el sinuoso Uribe, digo, que avanza remando de espaldas, no dice ni ¡Uh! Ni ¡Ah!, ni sí ni no, ni si se va ni si se queda, ni si se retira el año 10. o espera hasta el 14, o sigue hasta el 18. Se declara "indiferente", y pone a su gente a organizarle, a sus espaldas, un referendo popular para seguir gobernando, como insinuó alguna vez (sin decirlo de frente), hasta el segundo centenario de la Independencia, por lo menos: el 2018.

Independencia. Suena contradictoria esa palabra, hablando de Álvaro Uribe, el del TLC, pero vamos a lo del referendo.

Es desde luego una leguleyada de avivatos ex uribistas pretender que los firmantes del referendo no desean la reelección de Uribe para el 10 sino para el 14, como les quedó accidentalmente redactada la pregunta a los avivatos uribistas por querer pasarse de leguleyos. Pero lo del referendo es una vergüenza. Es vergonzoso y grotesco este señor Giraldo que se vuela los topes del gasto de la campaña hasta en un mil por ciento, que le confía la custodia de las firmas a una empresa del señor Murcia, hoy preso por lavado de activos: una empresa que, para hacer aun más turbio todo, no le cobra el servicio al señor Giraldo. Es vergonzoso que el señor Giraldo sea incapaz de explicar de dónde sacó los más de dos mil millones de pesos que le costó recolectar las firmas: que primero dé unos nombres de pequeños aportantes; y semanas más tarde otros (en dos listas no coincidentes) de pesos más pesados, los Name, Ardila Lülle, el propio Murcia, el ex canciller Jaramillo de Opain que se gana por arte de birlibirloque todas las licitaciones y de inmediato cambia los términos; y que siga todavía ocultando nombres de donantes. ¿Quiénes son? ¿'Macaco'? ¿'Chupeta'? Y que por añadidura proponga ahora montar una pirámide con usuarios de tarjetas de crédito que pongan veinte mil pesos por cabeza para resarcir con ellos a la fundación Colombia Primero que respalda el referendo para la reelección y adelantó los créditos del costo de la colecta.

Todo es una vergüenza. Pero el responsable final de que lo sea no es el lamentable señor Giraldo, sino su patrón, el beneficiario de la reelección, o sea, el presidente Uribe. Del mismo modo, el responsable final de la compra de la reelección pasada fue su beneficiario, o sea, ese mismo presidente Uribe, y no sus subordinados, los cómplices del cohecho de Yidis Medina. Del mismo modo, el responsable final de la compra de las elecciones presidenciales de 1994 con dinero de los narcotraficantes fue su beneficiario, el presidente Ernesto Samper, y no los subordinados que le hicieron el mandado, según él, "a sus espaldas". Cosa que nunca creyó nadie: ni siquiera el señor Mogollón de la (también comprada) preclusión parlamentaria.

Del mismo modo, nadie puede creer ahora que el mandado del referendo reeleccionista se haya hecho a espaldas del presidente Uribe, su beneficiario. Sin embargo Uribe, como llevamos ya seis años viendo, dice siempre que es frentero: pero nunca da la cara. El responsable de lo que sale mal es siempre otro, como si él no se metiera en todo. En el caso de la Cruz Roja y la Operación Jaque el culpable fue un militar aculillado. En el de los falsos positivos de Soacha, un puñado de generales distraídos. En el caso de las pirámides, un superintendente: el único que intervino en su momento la empresa del señor Murcia, pero que finalmente acabó siendo el único destituido por todo el asunto. Y eso que otros lo sabían, pues las llamadas de Murcia y de sus socios estaban siendo chuzadas desde hacía más de dos años. Lo sabía el Director de la Policía, que puso en guardia a los hijos del Presidente, y lo sabía el secretario jurídico de la Presidencia, que puso en guardia a un primo suyo. Pero según Uribe el de la culpa es el Fiscal, "que hizo quedar mal al Presidente".

Sobre la vergüenza del referendo de Giraldo, como sobre las otras, quien debe dar explicaciones es su beneficiario: el presidente Uribe.

Lecciones de las pirámides

Por Alfredo Rangel/APIC

Disonancia cognitiva masiva. Este fue el término con el que Daniel Kaufmann, del Banco Mundial, explicó cómo en 1994 10 millones de rusos perdieron sus ahorros

Inesperadamente, el cierre de DMG ha tenido unas enormes consecuencias sociales y políticas, cuyos resultados son aún imprevisibles. Este caso, y los de tantas pirámides quebradas, obliga a ir sacando en limpio algunas conclusiones.

La improvisación empeora la desidia. El mismo gobierno nacional ha reconocido la falta de diligencia de las autoridades para impedir que DMG adquiriera el enorme tamaño?

Que finalmente alcanzó. Sin embargo, las medidas que adoptó para tratar de remediar ese letargo no resultaron ser las más afortunadas, como lo demostraron los hechos. El gobierno no tuvo en cuenta experiencias anteriores para haber mitigado el impacto social y político de su decisión. Por ejemplo, el caso de Drogas La Rebaja, negocio que se les expropió a los Rodríguez Orejuela de tal forma que no ocasionó perjuicios sociales.

Los casos son distintos, pero el gobierno habría podido obligar a DMG a suspender la venta de tarjetas prepago y darles un plazo determinado para devolver todo el dinero a sus clientes. De esta manera se habría evitado cargar con la responsabilidad de esas devoluciones de dinero y habría puesto a DMG a responderles directamente a los afectados. Luego de que esto se hubiera cumplido podría haber tomado la decisión de cerrarla o no, y de encausar por lavado de activos a sus promotores. Así se habría evitado la conmoción social (y política) que hoy vivimos.

Pero el gobierno actuó al calor de las noticias y obró impulsivamente para responder a los señalamientos de inacción que le hacían algunos medios de comunicación que, como apuntó Carlos Castillo, se "arrogaron los papeles de investigadores judiciales, administradores públicos, jueces y policías". Medios que exigían el cierre de DMG, aun cuando pocos meses antes recibían gustosos sus avisos publicitarios. Pues bien, para darles gusto a los medios, el gobierno sacrificó con sus medidas los intereses de centenares de miles de ahorradores de DMG. Los levantamientos populares en Putumayo, Nariño, Cauca y Tolima fueron la respuesta. El traspié del referendo para la reelección en 2010 fue la consecuencia política inmediata, y la reducción de sus posibilidades electorales si se llega a realizar, será su implicación de más fondo.

Disonancia cognitiva masiva. Este fue el término con el que Daniel Kaufmann, investigador del Banco Mundial, explicó cómo en 1994, 10 millones de rusos perdieron sus ahorros en la pirámide MMM. Se refería Kaufmann a la falta de racionalidad de los consumidores, sobre todo cuando hacen cálculos de ganancias que no son evidentes. Creo que esta es una explicación más científica que la manida y autoflagelante de la "cultura mafiosa", que está basada en la visión medieval, según la cual es pecaminoso aspirar a ganar dinero fácil y rápido, aspiración que es legítima y tiene formalización legal en cualquier economía moderna de mercado. En nuestro caso, esa disonancia se refiere a que la mayoría de los ahorradores creyó que las pirámides nunca se iban a quebrar o que el gobierno nunca iba a intervenir.

No somos únicos. El caso MMM tiene similitudes sorprendentes con DMG. Ambas empresas desarrollaron entre sus clientes efectivas campañas masivas de adscripción y lealtad a la organización y a sus líderes. En Rusia MMM fue cerrada abruptamente y su gestor -Mavrodi, un excéntrico matemático- fue arrestado. Allá los ahorradores culparon al gobierno y le exigieron indemnizaciones, igual que acá. Allá los ahorradores ocasionaron revueltas y casi provocan la revocatoria del gobierno; acá hubo asonadas y se puso en duda la reelección. Allá y acá los gobiernos se vieron sorprendidos por la reacción de los ahorradores y, según Kaufmann, en Rusia las autoridades nunca esperaron ver "lo que significan millones de accionistas indignados, que comienzan a organizarse contra el Estado. El clamor de las demandas por indemnizaciones se hizo cada vez más fuerte". Allá la crisis provocó que el Primer Ministro se distanciara y reprendiera en público al Ministro de Hacienda; aquí Uribe públicamente se mostró muy contrariado con su equipo económico. A la postre, allá a Mavrodi le levantaron los cargos y resultó elegido al Congreso, ¿acá...?

No se explica uno cómo las autoridades colombianas no conocieron el caso MMM que sucedió 14 años antes en Rusia, si duraron más de un año tras DMG. Ahí tenían el libreto completo para haberse evitado tanta conmoción. Última lección: no somos tan excepcionales ni tan mafiosos como creemos. Y hay que mirar más hacia afuera.

La doble moral

Por María Jimena Duzán/APIC

 

Los periodistas no podemos utilizar la solidaridad de cuerpo para minimizar y ocultar actos de corrupción cometidos por nuestros colegas

Si un político es cogido hablando con personajes del bajo mundo, automáticamente los medios lo ponemos bajo sospecha y exigimos de la autoridad competente la apertura de una investigación. Pero si un periodista decide suscribir un contrato laboral con un personaje de dudosa proveniencia, ¿resulta entonces que él es un ser humano al que hay que perdonarle sus desatinos? Pregunto: ¿no estaremos los medios y los periodistas midiendo con un rasero a los políticos y con otro a nosotros mismos?

Esas y otras preguntas vengo haciéndomelas desde el jueves de esta semana, cuando vi la sorpresiva carta que envió al noticiero de Yamid Amat Guillermo Díaz Salamanca y en la que el reconocido periodista acepta tácitamente que él y su esposa suscribieron hace poco menos de seis meses, un jugoso contrato con David Murcia para el manejo de las relaciones públicas de DMG, revelado por la revista Cambio.

Aunque esa sola revelación ya sería suficiente para que en el país se abriera por fin el capítulo de los periodistas que, como Díaz Salamanca, han transgredido los límites de su profesión de la misma forma como lo han hecho con la suya abogados penalistas de gran trayectoria como Jaime Bernal Cuéllar, la noticia ha pasado prácticamente inadvertida en los medios. Todos sin excepción no sólo han tratado de minimizar el asunto, sino que han conseguido enterrar los nombres de otros periodistas que como Díaz Salamanca, también habrían trabajado para DMG, prestando asesorías acaso de manera más puntual, en momentos en que David Murcia era recibido en la Casa de Nari y RCN, Caracol y La W recibían sin mayor reparo pauta de DMG.

Ningún medio ni ninguna autoridad ha intentado investigar qué hay de cierto en esos rumores que se han ido tomando las salas de redacción de los medios y que hablan de la existencia de una lista de periodistas al servicio de DMG que tendría la Policía guardada bajo llave. Lo más probable es que después de algunos momentos de efervescencia este asunto termine sepultado tal y como ocurrió con la lista de periodistas que fueron encontrados en uno de los bolsillos de Job, el día de su muerte. A los medios no les interesa investigar porque se haría evidente su doble moral y a los organismos del Estado tampoco les viene bien hacerlo porque tendrían que enfrentarse con el cuarto poder. Lo cierto es que por cuenta de esta autocensura, los periodistas en este país nos hemos vuelto unos seres con unos privilegios inmerecidos y con unas prerrogativas que no deberíamos tener.

En ese sentido, el único mérito del insólito mea culpa de Díaz Salamanca es el haber aceptado un hecho que otros colegas aun niegan públicamente, uno de los cuales fue la conciencia ética del 8.000. Sin embargo, su acto de contrición es tan incompleto como precario a la hora de poner sobre el tapete las debilidades éticas de los medios en Colombia, así como las suyas propias. Y digo que es incompleto por no decir contradictorio, ya que mientras él hacía su acto de contrición, su esposa y socia hacía circular un falso rumor en el que involucraba de manera deliberada a otros periodistas en la nómina de DMG, en un intento por desprestigiar a unos colegas que sí cumplen cabalmente su función. Pero también es un mea culpa que se queda corto en las explicaciones que da. Se da el lujo de cuestionar abiertamente a los periodistas que ejercen el periodismo como si fueran los perros guardianes del poder, pero se le olvida explicarle a su audiencia el porqué del engaño al mantener una agenda oculta que servía además como caja de resonancia para legalizar una organización mafiosa.

De este episodio los medios y los periodistas deberíamos sacar más de una lección. La primera es que estos deberían adecuar de manera urgente sus políticas de recepción de pauta a las que ellos imponen en sus salas de redacción a sus periodistas. Si RCN recibió sin mayor inquietud pauta de DMG, difícilmente le puede exigir credenciales éticas a Díaz Salamanca. La segunda lección tiene que ver con los riesgos en que incurren los periodistas que no encuentran ninguna objeción ética para ejercer la profesión mientras mantienen una agenda oculta al servicio de oscuros intereses. Ese tipo de periodistas engañan a la opinión pública y no sólo deberían ser investigados por las autoridades competentes, sino que sus nombres deberían salir a la luz pública, como sucede con los nombres de los para-políticos y de los generales de los falsos positivos. La tercera lección es que los periodistas no podemos utilizar la solidaridad de cuerpo para minimizar y ocultar actos de corrupción cometidos por nuestros colegas. Cuando hay rumores sobre listas de periodistas al servicio de la mafia, estas deberían ser investigadas y no archivadas de manera conveniente. Esa es la única manera de que la opinión pública sepa cuáles son los periodistas que cumplen con su tarea de informar la verdad de lo que sucede en este país tan atribulado, y a cuáles se les fueron las luces del cocuyo, como le sucedió a Díaz Salamanca. Lo que sí no podemos es pensar que por cuenta de la crisis ética de este país, los periodistas somos una casta intocable.

Silenciar fusiles y lenguas

Por: LÁZARO VIVERO PANIZA/APIC

Esa debería ser la orden para comenzar a 
reconstruir el país, ya que con esas poses de “rambos” para infundir miedo no solo a los actores alzados en armas, como si esa fuera solución, sino a la ciudadanía en general, solo han podido con esto demostrar que el límite para no caer en los mismos vicios pero con patente de legalidad, se cruzan.

Otros casos más graves por lo que ello conlleva, ya que son acciones premeditas que traspasan los límites de la normatividad, los convierten en peores delincuentes que los que supuestamente combaten como lo muestran hoy, después de haberse dicho durante todos estos años lo que venía aconteciendo con la Fuerza Pública y de Policía. Desapariciones, montajes de todos los calibres como lo pudimos ver incluso en la primera candidatura del hoy presidente Álvaro Uribe, que hasta el DAS en el caso de Barranquilla, terminó montando un falso positivo para demostrar la verraquera de los llamados directores.

Las cifras no cuadran y los cientos de guerrilleros dados de baja, desmovilizados, reinsertados nos indican que nos están mintiendo o que la guerrilla tiene más de cien mil hombres. Esto sobre los supuestos logros en lo militar, porque en lo político sí que estamos lejos de ver un país en donde la dignidad de los colombianos se vea engrandecida. De lo social ni hablar, porque la lucha es por el pan de cada día. Las oportunidades se reducen a un estrecho círculo en donde solo ellos tienen cabida. El campo está en su peor momento y ya hasta arroz hay que importar. El sorgo, plátano, yuca, ñame y muchos otros productos se están dejando de cosechar por la falta de políticas serias que conviertan a este país en una verdadera despensa agrícola.

Ahora sólo se habla de “seguridad democrática”, pero hasta hoy se comienza hablar de que el discurso agresivo e insinuante, incluso del Primer Mandatario, cuando ordenaba a un general eliminar a un delincuente por cuenta de él, le está haciendo mucho daño al país. Con lenguas utilizadas de esta manera solo guerra seguiremos presenciando ya que estas palabras hacen aún más daño que los propios fusiles. Es el doble discurso que solo genera desconfianza porque se habla de la búsqueda de la paz, pero a la vez se incita a la utilización de las armas como solución.

Se ordena mostrar resultados que por lo que vemos, ha llevado a muchos a utilizar a gente inocente para mostrarlos como positivos en esta lucha sin cuartel, y utilizar ésta para que el país crea que se está ganando la guerra. Los registros en los medios son a diario, sacan pecho por doquier, pero la realidad nos demuestra que están en muchos casos violando la ley y la normatividad.

El miedo está por doquier y los campos olvidados, solos y con el temor permanente de los que aún los habitan, porque la guerra que ellos libran es contra todos los que están armados y se presentan como redentores.

La desconfianza es total y los cordones de miseria aumentan a diario en las grandes ciudades del país como solución. Por todo lo anterior la mejor fórmula para parar esta guerra es silenciando los fusiles y las lenguas de quienes tienen la obligación constitucional de buscar enderezar a el país y conducirlo por los caminos de reconciliación y la paz.

lviveropaniza@hotmail.com

Así no se gana la guerra

Por: María Jimena Duzán/APIC

 Quienes asesinaron a esos muchachos en Soacha, en Toluviejo, en Cimitarra y en quien sabe qué más lugares, no fueron terroristas, sino miembros del Ejército.

Queda uno bastante sorprendido con las declaraciones dadas a los medios por los generales y los coroneles que fueron retirados de sus puestos de mando esta semana por el presidente Uribe. Aunque en principio aceptaron su retiro, todos salieron a decir que no lo entendían. Dejaron claro que tanto ellos como sus hombres actuaron siempre bajo "los principios y valores" del Ejército. Ninguno creyó haber incurrido en una conducta irregular, ni mucho menos lesiva contra los derechos humanos. Muy por el contrario, el general Paulino Coronado afirmó de manera tajante a La W que en los hechos de Ocaña, donde se encontraron muertos los jóvenes de Soacha, "no había elementos para decir que allí se había cometido un crimen".

La insistencia de todos ellos en que sus acciones las habían hecho cumpliéndole a la patria y a su amado Ejército, me hizo recordar algunos episodios del juicio de Adolf Eichmann en Jerusalén, el reconocido criminal de guerra nazi, pieza clave en el exterminio de los judíos, relatados por Hanna Arendt. En algún momento del interrogatorio, Eichmann se presentó como un gran idealista y dijo que para él, el hombre idealista por excelencia era aquel que estaba dispuesto a sacrificarlo todo y a todos por sostener su idea. Cuando confesó que él habría matado a su propio padre si se lo hubieran ordenado, sustentó tal aseveración con el argumento de que esa habría sido la mejor forma de resaltar no sólo hasta qué punto él estaba obligado a obedecer las órdenes que le daban y hasta qué punto las cumplía a gusto, sino porque eso demostraba su condición de hombre idealista. Esa justificación del horror es lo que Hanna Arendt ha dado en llamar "la banalidad del mal".

Traigo esta tesis a colación porque las declaraciones de esos oficiales idealistas que se despidieron por la radio invocando a su patria y a sus soldados con los cuerpos amputados producto de sus enfrentamientos con las Farc, no sólo contrastan con los horrores a los que presuntamente se les vincula, ya sea por omisión o por acción de las tropas bajo su mando, sino porque sus reacciones tienen cierto aire que recrea esa banalidad del mal. Ninguno de ellos se refirió al dolor de las madres de los jóvenes de Soacha e incluso uno de ellos insistió en que se trataba de muertos en combate que le hacían mal a la sociedad porque eran personas al margen de la ley, casi dando a entender que aun si hubiera habido irregularidades -que según todos ellos, no las hubo-, había que agradecerles porque nos libraron de esa escoria. Pero tampoco ninguno de nosotros, los periodistas, fue capaz de preguntarle a alguno de ellos cuál era la razón por la cual había tantos falsos positivos en los enfrentamientos contra las Águilas Negras, hecho que debería poner en tela de juicio los resultados que muestra el Ejército en la lucha que libra contra las poderosas bandas emergentes.

Nada justifica el horror ni la violación a los derechos humanos. Y lo peor que nos puede pasar a los colombianos es que terminemos transitando por el autoengaño, creyendo que es verdad lo que afirma el Presidente cuando advierte que los falsos positivos de Soacha han sido urdidos por unos terroristas que se infiltraron con el propósito de eclipsar los éxitos de las Fuerzas Militares en su lucha contra las Farc. Quienes asesinaron a esos muchachos en Soacha, en Toluviejo, en Cimitarra y en quien sabe qué más lugares, no fueron terroristas, sino miembros del Ejército. Y quienes los reclutaron también. Pero además, ellos no son los únicos que han muerto en esas circunstancias. Según los informes de la Procuraduría y de la Fiscalía, el aumento de las ejecuciones extrajudiciales desde 2005 es un hecho evidente. ¿Por qué el tema de las ejecuciones extrajudiciales fue sistemáticamente soslayado y negado por el gobierno durante tanto tiempo? Esa es la gran pregunta.

El camino a seguir debería ser el de la verdad y el de la justicia. Y en ese sentido, se tendría que decir que la purga no sólo es tardía, sino incompleta. Nadie entiende por qué sacan a 27 miembros de las Fuerzas Militares y se deja en su puesto al comandante del Ejército, el controvertido general Mario Montoya, cuyo récord en materia de derechos humanos no es precisamente el más enaltecedor para el Ejército colombiano, como bien lo advirtió hace poco un demoledor artículo en el Washington Post. Pero además, su cercanía con el coronel Herrera, promovido por el mismo Montoya como uno de sus ayudantes debido a sus grandes resultados como comandante de la brigada móvil 15, la misma que hoy está en el ojo del huracán por violaciones a los derechos humanos, pone de presente que el criterio de eficacia impuesto desde la cúpula ha estado dirigido a exaltar a este tipo de oficiales, en lugar de castigarlos.

Queda claro que la política de seguridad democrática necesita un replanteamiento urgente, si no quiere terminar justificando el horror a través del autoengaño. Con un Ejército así, difícilmente se puede ganar una guerra


El mal ejemplo indígena

Por: Antonio Caballero/APIC

 

El genocidio de la Conquista, el sometimiento de la Colonia, el expolio de la República, tal vez se pueden explicar, o aun defender. Pero no negar.


El presidente Uribe dice mentiras con gran frescura. Y al día siguiente las reconoce con igual frescura. Resulta que lo que pasa es que lo han engañado sus subalternos, y todo ha sucedido (como dijo su antecesor el presidente Samper en frase que se hizo célebre por su desfachatez) "a sus espaldas". Resulta así que sí, que sí se habían usado ilegalmente emblemas de la Cruz Roja en la Operación Jaque de rescate de secuestrados, cuando, pública y reiteradamente interrogados sobre ese detalle por el Presidente, sus ministros y generales habían respondido una y otra vez que no, como loritos amaestrados. (A propósito de esa operación: nadie ha explicado de dónde salió la filmación hecha por los guerrilleros de las Farc que muestra el despegue en la selva del helicóptero con los rescatados a bordo transmitida hace ocho días por National Geographic. ¿Será que les volvieron a pagar a las Farc por el video, como antes por los rehenes?)

Y resulta también que sí, que el DAS sí espiaba ilegalmente a los dirigentes de la oposición del Polo para probar que tienen relaciones con organizaciones terroristas. Y resulta igualmente que sí, que altos funcionarios del gobierno sí buscaban testimonios contra los magistrados de la Corte entre los narcoparamilitares, y por eso estos entraban a Palacio por el sótano.

Todo resulta que sí, pero sólo al final: cuando se filtran a la prensa unas conversaciones telefónicas o un video, o una confesión ante un fiscal. Pero siempre resulta al final que el Presidente no sabía: él, que lo sabe todo y que está en todas partes. Así que sale entonces, tan frentero, tan fresco, a reconocer con franqueza o con frescura lo que ya ha sido demostrado por las grabaciones o las filmaciones y a tapar la mentira de la víspera con una mentira nueva.

Ahora lo estamos viendo con la marcha de protesta indígena, la "minga", como llaman los indios del Cauca a sus acciones de beneficio colectivo (el "convite", traducen los campesinos de otras regiones más hispanizadas: pues se trata de convidar a la gente a un esfuerzo común que es además una fiesta). Después de haber dicho que era "una infamia" acusar a la Policía de abrir fuego contra la marcha, y de haber conminado a los indígenas a "pedir perdón" por haber dicho mentiras, el Presidente salió en televisión con todos sus generales y ministros, silenciosos como perritos amaestrados, a reconocer que sí: que la Policía sí había disparado. Pero sin que él lo supiera: a sus espaldas. Y al aire. Y una sola vez. Y con toda la razón. Y sin herir a nadie. Los indígenas muertos, dijo, se habían matado ellos mismos en una acción terrorista.

Me acordé de una frase de su antecesor el presidente Turbay, también célebre por su desfachatez, de cuando las torturas de la Escuela de Caballería: "Los torturados se autotorturan para desprestigiar al gobierno".

A continuación, el presidente Uribe aseguró que en este país, "respetuoso de la diversidad", los únicos latifundistas son los indígenas, que son sólo el 2,2 por ciento de los habitantes y son dueños de un tercio de los 115 millones de hectáreas de campo que hay en Colombia. Tienen los desiertos guajiros, las selvas amazónicas, los páramos del Huila, los nevados, los volcanes, los desfiladeros de la Sierra: ¿de qué se quejan? A los pobres blancos como el Presidente no les han dejado sino las tierras ubérrimas del valle del Sinú (¿queda algún indio zenú?), donde el ciudadano Álvaro Uribe Vélez tiene una finquita de dos mil hectáreas.

Daba un poco de risa, mezclada con la rabia. El genocidio de la Conquista, el sometimiento de la Colonia, el expolio de la República, todo lo que aquí les hemos hecho los blancos a los indios, son cosas que tal vez se puedan explicar, o aun tal vez defender. Pero no negar.

Y luego vino ya no sólo la negación en redondo de la historia, sino la mentira frontal para justificar que se siga repitiendo la historia: la acusación a la minga indígena de ser inspirada y dirigida por "terroristas" (financiados con "dineros del exterior", había afirmado Juan Manuel Santos, el ministro de Defensa). Por lo visto los indios, además de latifundistas (lo fueron: todo lo que hoy se llama América era suyo), son mercenarios. Y terroristas, claro.

El presidente Uribe y su Ministro amaestrado saben que eso es una falsedad. Saben que las organizaciones y los cabildos indígenas -del Cauca, del Huila, del Tolima, de la Sierra Nevada- son los únicos que en este país se han enfrentado al terrorismo sin recurrir ellos mismos a un terrorismo "de autodefensa". Saben que el caso trágico del policía con las manos arrancadas por una papa explosiva es una única excepción. Saben que es con hondas y con bastones, y no con cilindros de gas ni con motosierras, como los indígenas se han enfrentado y en muchos casos derrotado al terrorismo de ambos lados: el de las guerrillas y el de los paramilitares. Mejor: al de los tres lados, contando ese que el gobierno de Uribe y su bancada en el Congreso (iba a decir "su bandada") se niegan a reconocer en la Ley de Víctimas: el lado de los agentes del Estado. Y saben que en esa lucha inerme han tenido, en los seis años de gobiernos de Seguridad Democrática, 1.253 muertos.

Por eso, porque su resistencia es pacífica y sus reclamos son justos, hay que calumniar a los indígenas llamándolos terroristas cuando organizan marchas de protesta. Dan mal ejemplo.

 

Inteligencia superior

Por: Daniel Coronell/APIC

 

 Esta administración cree que torpedear las investigaciones contra el gobierno y sus aliados es una forma de garantizar la seguridad del Estado

El gobierno se está enredando en sus espuelas. Frente al escándalo por seguimientos a dirigentes de la oposición, el presidente Uribe se declaró víctima de sus propios agentes. "Es prácticamente una trampa al gobierno", aseguró el mandatario en su primera reacción pública a los documentos que prueban que desde el DAS -el departamento de inteligencia que depende de la Presidencia- salió la orden de buscar información contra el senador Gustavo Petro y contra el Polo Democrático.

Resulta sorprendente que el gobierno quiera culpar de las acciones de sus funcionarios a sus contradictores políticos.

La declaración del Presidente indica que al gobierno le preocupan más las huellas que quedaron que la existencia de investigaciones irregulares: "¿A quién se le ocurre, a una gente con experiencia en inteligencia, mandar una circular para investigar un partido político? ¿Es torpeza o maldad? ¿Qué hay detrás de eso? Ánimo de hacerle daño al gobierno. ¿Quién sabe qué propósito político de hacerle daño al gobierno hay ahí?", preguntó el Jefe de Estado, para ahorrarse la respuesta.

También aseguró que su administración no investiga a nadie por su credo. Sin embargo, un sencillo ejercicio de memoria demuestra lo contrario.

En repetidas ocasiones, el gobierno ha puesto los organismos de inteligencia del Estado al servicio de funcionarios y políticos investigados y en contra de investigadores judiciales y detractores legítimos.

El primer caso, confesado en vivo y en directo, se conoció a raíz de una conferencia de prensa que dio el presidente Uribe para contrarrestar el debate de Gustavo Petro sobre la para-política en Antioquia. Esa noche, 19 de abril de 2007, el mandatario aseguró que, a través de las denuncias, los opositores querían atacar el TLC: "Yo tengo pruebas, que no las voy a revelar, son de inteligencia militar y policiva, de algunas personas que han ido a Estados Unidos, que dicen: ya nos tiramos en el Tratado acusando a este tal por cual de Uribe".

Ante el reconocimiento del mandatario, el periodista Félix de Bedout repreguntó: "Usted dijo que eran pruebas de inteligencia militar. ¿Se está haciendo seguimiento de inteligencia militar a la oposición?". Consciente ya de su aseveración, el Presidente intentó recomponer su respuesta: "Mire, pregúntele al director del DAS. Aquí le hacen es inteligencia al gobierno. La oposición exhibe unos documentos oficiales a los cuales no tiene alcance (…). Lo que pasa es que esas personas proceden muy evidentemente, no se cuidan tanto como creen cuidarse y además facilitan inferencias".

Un año después, cuando Yidis Medina reveló que le habían comprado su voto a favor de la reelección, la inteligencia del Estado trabajó para desprestigiarla. El DAS, que no tiene entre sus funciones citar ruedas de prensa para que hablen particulares, invitó a todos los periodistas de medios locales y nacionales en Bucaramanga para que difundieran los señalamientos de un fotógrafo de Barrancabermeja contra la ex congresista.

Cuando, a través del jefe de prensa, le pregunté a la directora del DAS por qué el departamento estaba ejecutando esa tarea ajena a su labor misional, la respuesta fue: "Porque como organismo de seguridad del Estado, está en la obligación de dar a conocer al país denuncias tan graves que lo único que buscaban era enlodar la honra y el buen nombre del señor Presidente de la República".

Hay otros ejemplos: el caso 'Tasmania', las cartas del paramilitar Francisco Villalba escritas realmente por Chucho Sarria, y la reunión de los emisarios de 'Don Berna' con altos funcionarios de la Presidencia y una representante del DAS, muestran que esta administración cree que torpedear las investigaciones contra el gobierno y sus aliados es una forma de garantizar la seguridad del Estado.


Recetario contra la “uribitis”

Por: J. ANGULO BOSSA/APIC

Si usted sufre los primeros síntomas de la “uribitis”, es decir, si ya empieza a creer que el Presidente acierta en todo y la débil oposición es una prolongación de la guerrilla y los paramilitares, negando toda evidencia, son enemigos del gobierno y no sus simpatizantes, puede decirse que ya está contagiado de ese gravísimo mal antidemocrático y posiblemente la enfermedad lo invada del todo, convirtiéndolo por lo menos en un energúmeno contra los críticos del Presidarca, cuando no en un delirante partidario de que gobierne “ad vitam”.

Si usted, en cambio, ya está padeciéndolo y no hay argumento contra el gobierno que airado no rechace y cotidianamente no esté en trance cuasi religioso de creer que el Jefe del Estado es el Nuevo Mesías de la derecha universal, punitivo y no misericordioso con sus enemigos como debe ser un Dios verdadero y auténtico merecedor de obediencia ilimitada, cuya misión es acabar con todos los izquierdistas de Colombia y América en desarrollo de su política de “seguridad democrática”, gemela del Estado de Seguridad de Turbay y Camacho Leyva, y vergonzante copia, en cierto modo, de las que seguían viejos dictadores como Hitler, Mussolini y Franco, usted, compatriota, está complicado de conciencia, bien complicado, y ha de someterse a un tratamiento de choque que se la ponga de nuevo en estado racional si no quiere terminar invadido por otro virus letal: el de la locura dictatorial, paranoia de la antidemocracia total.

A pesar de ambas posibilidades, usted, colombiano que la padece, puede curarse de tan funesto mal. He aquí el recetario que para ello sugieren pensadores de la libertad, la igualdad y la fraternidad, desalojados del Olimpo ideológico de nuestro país pero de que existen, existen, aunque el Lagarto Letrado de Palacio, Escobar de José Obdulio Gaviria, trate día a día de sacarlos de la mente del Presidente.

En primer lugar, usted debe aceptar que Uribe no desciende de ningún Profeta bíblico, ni está emparentado con Dios, sino que es antioqueño puro, de arepa, alpargata y mula, que si ayer fungió de liberal ya no lo es, pues bastantes pruebas de derechismo hirsuto ha dado en estos años de gobierno para que se piense que sigue siéndolo. El liberalismo no es ideología que no se pierda, sino, como todas, renunciable y sustituible. Él la perdió y sería necio que alguien del PLC pensara que sigue siendo liberal a pesar de todo pues esta idea no desaparece, opuesta a la condición de cristiano que según los católicos perdura una vez la persona se bautice. Necedad que uno escucha incluso de seres aparentemente cultos. Con el supuesto vano de que su liberalismo es original y no se diluye jamás, mañana querrá ser Jefe del PLC no obstante sus actuaciones en contrario y no faltará el César Gaviria Trujillo que lo reciba con los brazos abiertos. Este se le parece porque hizo todo ideológicamente contra ese partido y hoy lo está dirigiendo. ¡Manes de la oligarquía, libertina y santa a la vez!

En segundo, Ud. debe leer la Constitución y saber que en Colombia no se elige Mesías sino Presidente, y que este ha de ser humano que no divino como cree la galopante uribitis del país.

Y sepa: montar a caballo sin derramar tinto es virtud de chalanes mas no grandeza de Presidentes.

Las verdades de Mancuso

Por: María Jimena Duzán/APIC

 

 
Mancuso fue el único de los extraditados que relacionó en sus versiones libres a políticos, empresarios y militares con nombre propio

Ya son tres las veces que se ha cancelado la tan anunciada versión libre 'virtual' del extraditado Salvatore Mancuso, el único de ellos que ha insistido en querer revelar la verdad no sólo de las masacres por ellos cometidas sino de los entronques políticos, militares y sociales que le sirven hasta hoy de andamiaje al narcoparamilitarismo.

Se sabe que Mancuso es el único de los 14 jefes paras extraditados que ha enviado una carta a la Corte Suprema de Justicia afirmando su voluntad de seguir diciendo la verdad desde una cárcel en Estados Unidos, y que su primer acto de demostración en ese sentido iba a producirse el lunes de esta semana en una videoconferencia en la que confesaría su participación en varias masacres, entre ellas la del Salado, descrita por Marta Ruiz en la revista SEMANA de manera impecable e implacable.

Sin embargo, ese día ocurrió lo mismo que ha sucedido en las otras ocasiones. Es decir, que el Ministerio del Interior, encargado de la mecánica del asunto, les explicó a las víctimas que la razón para suspender la presentación virtual de Mancuso en el último momento, era económica. En pocas palabras, les dijeron que no había dinero para esos menesteres, que todo este andamiaje era muy costoso y que los perdonaran por ponerlos en tanto pereque. No obstante ese lunes sucedió algo insólito: al ver que se había frustrado nuevamente la presentación virtual de Mancuso, Álvaro Cerón, el magistrado de Justicia y Paz que atendía la audiencia como juez de garantías, dejó muy en claro que iba a esperar nuevamente que el Ministerio volviera a organizar una nueva audiencia virtual con el extraditado, pero que si ésta no se llevaba a cabo iba a compulsar copias de carácter penal y disciplinario a las autoridades competentes por desacato a la orden de un juez.

Este episodio demuestra que en este tema el discurso oficial va por un lado y la realidad va por otra. Y que mientras el gobierno insiste en que esta cooperación judicial está fluyendo sin mayores tropiezos, se suspenden audiencias como la de Mancuso dizque por falta de recursos, lo cual resulta inaudito.

Pero más allá de los tropiezos en la cooperación judicial, este episodio plantea el interrogante en torno a cuán creíbles resultan los testimonios de los jefes paramilitares a la luz de una sociedad que todavía no sabe si quiere saber toda la verdad de lo que sucedió con el paramilitarismo o si quiere saber sólo la puntica. Y en ese sentido, el caso puntual de Salvatore Mancuso no deja de ser insólito en medio de este paisaje. De todos los jefes paramilitares que fueron extraditados, él fue el único que relacionó en sus versiones libres a políticos, a empresarios y a militares, señalándolos con nombre propio. Y sin embargo, a pesar de la contundencia de muchos de sus testimonios, estos no han servido sino para producir inhibitorios y eventuales preclusiones. En el caso del ex senador Mario Uribe su testimonio, según el cual este político paisa habría tenido una reunión con él antes de las elecciones de 2002, con el fin de afinar la entrada en las zonas controladas por ellos, fue considerado confuso por el vicefiscal Mendoza; su testimonio contra Juan Manuel Santos, a quien señaló de haber ido a una reunión con las AUC en el año 1997 con la idea de buscar apoyo para armar un frente anti-Samper -Juan Manuel también habría hecho lo mismo con las Farc a través de Raúl Reyes-, fueron desechados por la Fiscalía que profirió una resolución inhibitoria hace ya varias semanas a favor del Ministro de Defensa. Y hace 10 días la Fiscalía acaba de hacer lo mismo a favor del vicepresidente Francisco Santos, quien fue señalado por Mancuso de haberse reunido al menos cinco veces con Castaño y con él -al parecer entre 1996 y comienzos de 1997-. Mancuso afirmó que en una de esas reuniones 'Pacho' Santos habría sugerido la conformación de un bloque de autodefensas en la capital de la República con el fin de contener el avance de las Farc. Para la Fiscalía esos comentarios fueron hechos "entre chiste y chanza". Ni siquiera se le creyó cuando sacó a la luz el nombre del general Rito Alejo. Este caso tomó relevancia sólo después de que 'H.H.' formuló nuevas acusaciones en contra del general, hoy de nuevo en la cárcel. Actualmente Mancuso parece más un mentiroso compulsivo que un jefe paramilitar -de los pocos-, que ha cumplido con los compromisos de Justicia y Paz. Una inútil paradoja.

 

Cesarismo criollo

Por: María Jimena Duzán/APIC

 

  Uribe es capaz de domar hasta las fieras más indómitas de la política, y ésta se ha convertido en un ejercicio muy parecido a una feria equina

Me la he pasado últimamente buscando la palabra correcta que ilustre bien este proceso de aletargamiento que estamos experimentando los colombianos en nuestras neuronas desde que la política se nos redujo al calamitoso arte de la uribología; la misma que nos puso a los periodistas, a los políticos, a los empresarios, a los desplazados, a los sin tierra, a los paras y a los guerrilleros, a descifrar las crípticas frases con que el presidente Uribe nos alimenta todos los días la incertidumbre en torno a su permanencia en el poder.

Cada frase pronunciada por él, automáticamente es descifrada con una avidez inusitada por un ejército de acuciosos uribólogos cuyos hallazgos son reproducidos en los medios, como si se tratara de la verdad revelada. Qué importa que las frases resulten tan contradictorias como vacuas, ni que nos pongan a gastar el tiempo en sandeces, mientras la economía se desploma. Así venimos de un tiempo para acá: entregados a la uribología -o uberrilogía, sí, cómo no, natural de El Ubérrimo, como todo en este gobierno-, pendientes de Uribe, de si va o no al baño, de si reza o no el rosario todos los miércoles, de si lo hace con Lina o sin ella, de lo que significan hecatombe y cohesión social, dos palabrejas de moda que se repiten tanto como las fotos de Tomás y de Jerónimo en las páginas sociales.

En este apendejamiento nacional salta a la vista cómo la televisión se ha convertido en una caja de resonancia de la figura providencial del presidente Uribe (algunos medios impresos también). Prueba irrefutable de lo que digo son esas tres horas en que siete cámaras del canal interinstitucional nos mostraron sus innegables dotes de amansador de caballos, un sábado cualquiera del mes pasado, en lo que para mí es hasta ahora la más clara metáfora sobre el ejercicio poder concebido desde El Ubérrimo: "Aquí está el Presidente enjalmando a una inquieta potranca". "Aquí está el Presidente hincándose para agarrarle las patas a un brioso potro". "Aquí están sus hijos hincados haciendo lo que su padre les ordena". "Me hacen el favor de quedarse hincados hasta nueva orden".

Yo me temo que ese mismo trato equino Uribe se lo está aplicando a sus posibles sucesores, reconocidos no precisamente por su mansedumbre. Ellas y ellos, no sólo están hincados hasta nueva orden, como los parafreneros de aquel sábado televisivo, sino que ni siquiera han querido chistar por temor, me imagino, a que caiga sobre ellos la furia divina. Antes de enfrentarse a su máximo líder, han preferido el camino de la baja autoestima y del progresivo entumecimiento, demostrando con ello que Uribe sí es capaz de domar hasta las fieras más indómitas de la política y que ésta se ha convertido en estos últimos seis años en un ejercicio muy parecido a una feria equina.

Lo cierto es que ni siquiera después de que algunos uribólogos han insistido en que el Presidente ha dado a entender que no aspira a un tercer mandato -según ellos Uribe sólo quiere volver al poder en 2014-, los presuntos precandidatos uribistas siguen sin echarse al agua y han decidido pelechar sus emociones desde la clandestinidad. Cuesta trabajo ver a un personaje indómito como Juan Manuel Santos tan aplacado por estos días, saltando matones cada vez que le preguntan si quiere ser candidato, cuando todo el mundo sabe que no sólo está muerto de ganas de serlo sino que está indignado con la falta de claridad de su Presidente. Otro tanto se puede decir de un político con carácter como Germán Vargas Lleras, de nuevo en el país, a quien la incertidumbre de Uribe lo tiene de gira por toda Colombia, pero sin decir que es candidato, no va y sea que semejante destape sea tomado como un signo de sublevación y despierte la ira del señor. Lo mismo se puede decir de una política con aspiraciones como Marta Lucía Ramírez o como Noemí Sanín, quien desde Londres se anda mordiendo la lengua para no hablar de su futuro político a la espera de que el máximo líder aclare lo que hasta el momento no es claro para nadie.

Si en este país la política funcionara con lógicas democráticas, todos estos gallitos de pelea tendrían que haberse echado al agua. Al no hacerlo, han demostrado que son fácilmente domables y que de pronto ninguno de ellos tiene el temple necesario para dirigir un país tan complejo como Colombia. Comencé esta columna diciendo que no sabía cómo calificar este apendejamiento en nuestra política, pero ahora sé que es lo más parecido al cesarismo, un sistema de gobierno centrado en la autoridad de un jefe militar que surge en un momento de inflexión, que se presenta como la alternativa para refundar la sociedad o conjurar hipotéticos peligros internos o externos y que se caracteriza por el culto a la personalidad de su líder. Hacia un cesarismo criollo. Para allá vamos.

 

La sonrisa de Valencia Cossio

Por: María Jimena Duzán/APIC

 

 Nadie entiende que al ministro se le vea preocupado por las penas bajas para los extraditados y aquí lance salvavidas a sus copartidarios presos

Vaya uno a saber de qué está hecho el nuevo ministro del Interior y de justicia, Fabio Valencia Cossio, para salir tan tranquilo y sonriente ante las cámaras y hablar como lo hace de sus reformas a la justicia y a la política, luego de que a un hermano suyo –ni más ni menos que el Director de Fiscalías de Antioquia– se le abriera una investigación preliminar por presuntos vínculos con el tal ‘Don Mario’, un temible y sangriento jefe del narcotráfico cuyo poder para infiltrar al Estado, según la propia Fiscalía, parece haber superado al de ‘Don Berna’ cuando impuso su “don-bernabilidad” en Medellín, como jefe de la tenebrosa Oficina de Envigado.

Desde luego que no voy a caer en la pendejada de decir que si este país no se hubiera acostumbrado a una ética elástica, lo lógico habría sido la renuncia del ministro. Esa pelea ya la ganaron los que consideran que en un país como Colombia, donde el narcotráfico está tan imbricado en todo, es imposible encontrar colombianos que nunca hayan tenido una relación con un narco, o que no sean primos hermanos de un capo, o que no tengan un hermano bajo sospechas, como le pasa infortunadamente al ministro del interior y de justicia, Fabio Valencia Cossio. De hecho, ya el uribismo en pleno salió a respaldarlo, luego de que el Polo Democrático se atrevió a afirmar que un ministro en esa situación no tenía la autoridad moral para adelantar una reforma a la justicia como la que él ha planteado.

En gracia de discusión aceptemos a regañadientes que en esta Colombia de hoy, en la que las fronteras de la ética han sido corridas, resulta un improperio pedirle la renuncia al ministro Valencia Cossio. Sin embargo, lo mínimo que debería suceder en este episodio es que su hermano renunciara al cargo de director de Fiscalías mientras lo están investigando. Sería, digo yo, un acto de decencia que nos engrandecería. Pero claro, también sé que es mucho pedir y que probablemente esa pretensión sea considerada por muchos como un acto desproporcionado y malintencionado. Seguramente lo que el señor Guillermo León Valencia Cossio, director de Fiscalías de Antioquia, debería hacer es amarrarse al puesto como si nada hubiera pasado, que es lo que hasta el momento ha hecho. (…Y si el Procurador no estuviera en plan de reelección, ya habría tomado cartas en el asunto).

Pero resulta que los hechos no dejan de existir porque se los ignore, decía Aldous Huxley. Y aunque se quiera evitar el debate ético, es evidente que al Ministro del Interior y de Justicia se le va a embolatar aun más su polémica propuesta de reforma a la justicia, la cual ha estado signada desde un comienzo por sus increíbles ausencias, por sus tremendas contradicciones y por las grandes suspicacias que ha levantado. Sotto voce, varios son los magistrados que coinciden en decir que la reforma no sólo es insustancial –no se mete ni siquiera con la tutela–, sino que está concebida para lanzarles un salvavidas a los para-politicos presos en la Picota, pertenecientes, en su gran mayoría, a la coalición uribista. Si se aprueba la reforma que introduce la doble instancia para los congresistas –abiertamente inoportuna, como lo ha dicho la misma Corte Suprema–, la falta de claridad sobre hasta dónde llegaría la vigencia de estas nuevas normas podría acabar de un tajo con el proceso de la para-política.

Luego vienen las contradicciones: el mismo día en que Valencia Cossio presentó la reforma con esta frase grandilocuente, según la cual, lo que se buscaba era “despolitizar la justicia y desjudicializar la política”, el gobierno movía sus fichas políticas para elegir a Julia Emma Garzón como nueva magistrada de la sala disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura. De un lado, el ministro habla de despolitizar la justicia, pero la politiza como nunca para hacerse al control de esa sala del Consejo Superior de la Judicatura, que es lo único que el ministro no quiere tocar en su dichosa reforma. Ya tiene a tres de los siete magistrados que integran esa sala que, dicho sea de paso, es a la que van a llegar las tutelas interpuestas por los para-políticos. ¿La politización de la justicia es bienvenida sólo cuando el que la politiza es el gobierno?

Pero tampoco nadie entiende que al ministro se le vea tan preocupado por las penas bajas que les imponen en Estados Unidos a los jefes paramilitares extraditados y en cambio aquí ande lanzándoles salvavidas a sus copartidarios presos en La Picota, quienes, bueno es recordarlo, siguen mandando en sus regiones, manteniendo sus cuotas de poder, tan campantes.

Defender una reforma a la justicia como esta requiere de muchas tripas. Pero hacerla con un hermano investigado por presuntos nexos con la banda de ‘Don Mario’ requiere de mucho cinismo. Eso explicaría por qué se le ve tan sonriente y tan tranquilo.

Los investigadores

 Opinión ¿Quién puede esperar un proceso claro y justo en la Comisión de Acusaciones, cuando los investigadores son beneficiarios del clientelismo gubernamental?

Daniel Coronell/APIC

Resulta inexplicable que nadie haya recusado a los representantes a la Cámara que investigan al Presidente de la República por el presunto delito de cohecho. Ellos deben establecer si el mandatario entregó o no prebendas burocráticas a congresistas. Lo asombroso es que dos de los tres investigadores han recibido puestos del gobierno. Como si fuera poco, el historial de estos miembros de la Comisión de Acusaciones parece más de investigados que de investigadores.

Empecemos por el presidente de la Comisión, el representante conservador de Cauca José Gerardo Piamba Castro. Por lo menos tres recomendados suyos han recibido puestos durante el gobierno Uribe. Una de ellas, Liliana Riomalo, en el Seguro Social de Cauca. El segundo se llama Néstor Alfonso Dorado y está al frente del Centro de Comercio y Servicios del Sena en Cauca. Y el tercero, Diego Guzmán Alegría, miembro de la lista de Piamba en 2002, fue nombrado gerente del aeropuerto de Popayán.

Algunos ahijados políticos de Piamba fueron nombrados después de procesos de 'meritocracia', pero el concurso es una mera formalidad. El gobierno tiene una categoría no oficial llamada "meritocracia cerrada" para nombrar a las fichas de los congresistas, cuyos favores necesita. La "meritocracia cerrada" consiste en pre-clasificar para un concurso de selección, solamente a los recomendados del político al que le corresponde el puesto. De esta manera se cumple con las formas y se sigue con el clientelismo.

Pero ahí no termina la historia del flamante investigador José Gerardo Piamba. Dos hijos suyos, tres hermanos, su ex esposa y su cuñada están involucrados en una estafa por 14.000 millones de pesos en la ejecución de un proyecto de vivienda de interés social llamado 'La casita azul'. Hace unas semanas un juez de Popayán condenó a seis años de cárcel a Isabel Cristina Ceballos Sierra, la ex esposa de Piamba, por estafa, captación masiva y habitual de dinero, urbanización ilegal y falsedad en documento privado.

Ella era la representante legal de Corpopaz, la entidad que defraudó a cientos de familias que buscaban tener una casa de interés social. Los otros miembros de la corporación son los hijos del representante investigador, Margarita Andrea y Cristian Piamba Ceballos; los hermanos del parlamentario, Pedro, María del Carmen y Mónica Piamba Castro, y su cuñada Cielo Marina Ceballos Sierra.

Al lado de Piamba, en el proceso de absolución del Presidente, trabaja el representante chocoano por Cambio Radical Édgar Eulises Torres. Este congresista también ha recibido del gobierno su tajada burocrática. En Comcaja Chocó, le nombraron como director a Freddy Gómez Sanclemente. Al frente de la oficina de registro de Itsmina está otro recomendado suyo: Albín Sánchez Rojas. Sonia Damaris Valdés fue vinculada a la Superintendencia de Notariado, como cuota del parlamentario.

Édgar Eulises Torres es investigado por su presunta relación con el extraditable Olmes Durán Ibargüen, alias el 'Doctor'. Una conversación que las autoridades le interceptaron al capo menciona al congresista pidiendo comisión sobre un multimillonario negocio para la distribución del Aguardiente Platino. El gerente del consorcio ganador del polémico contrato le dice a alias el 'Doctor': "Por ahí me estuvo llamando el amigo Édgar Eulises, que quería hacerle una propuesta… lo del porcentaje".

Otro miembro de la Comisión de Acusaciones, el representante Carlos Ramiro Chávarro, no está investigando al Presidente sino al magistrado César Julio Valencia, ex presidente de la Corte Suprema de Justicia, denunciado por el mandatario. Chávarro tampoco se quedó por fuera del reparto. Un recomendado suyo, Camilo Castrillón Quintero, fue nombrado director regional del Sena en Huila.

¿Quién puede esperar un proceso claro y justo en la Comisión de Acusaciones, cuando los representantes investigadores son beneficiarios del generoso clientelismo gubernamental?

¿Tienen autoridad moral para actuar como jueces personas con tantas explicaciones pendientes?

 

El caso Mario Uribe

Contra Mario Uribe se ensañó la Corte por ser primo y aliado del presidente Uribe. Su encarcelamiento fue un golpe bajo contra el gobierno

Por Alfredo Rangel/APIC

Fecha: 08/23/2008

El caso de Mario Uribe es emblemático de los abusos de la Corte Suprema de Justicia y de sus excesos en el curso de la para-política. "Encarcele primero y averigüe después", parece ser su lema. Pero nadie menos que el vicefiscal general de la Nación, Guillermo Mendoza Diago, ha decidido excarcelar a Uribe porque en el expediente no encontró pruebas suficientes para detenerlo ni para mantenerlo encarcelado.

Este senador fue involucrado en la para-política porque Salvatore Mancuso afirmó que se había reunido con él antes de las elecciones de 2002, supuestamente para realizar un pacto electoral. También fue acusado por alias 'Pitirri' de haberse apoyado en los paramilitares para comprar tierra barata en Sucre, Bolívar y Caucasia. Adicionalmente, la votación de Mario Uribe fue considerada "atípica" en Córdoba, dizque porque fue lograda gracias al apoyo de los paramilitares.

Pero todas estas acusaciones resultaron falsas. En efecto, Mancuso posteriormente aceptó que la reunión con Uribe se había realizado después de las elecciones de 2002 y, por tanto, no había tenido motivaciones ni consecuencias electorales. Eleonora Pineda, quien organizó la reunión, a la que llegó Uribe sin conocimiento previo de la presencia en ella de Mancuso, ratificó que en esa reunión el líder paramilitar expresó su voluntad de desmovilizarse y entrar en un proceso de paz, para lo cual esperaba la buena voluntad y reclamaba la cooperación del gobierno nacional.

La ausencia de un pacto electoral entre Mario Uribe y los paramilitares se demuestra solamente al comprobar que mientras Eleonora Pineda, respaldada por los paras en ese departamento obtuvo cerca de 82.000 votos, el senador Uribe sólo aumentó su votación en unos 5.000 votos en comparación con la que obtuvo allí en las elecciones anteriores, en 1998. El incremento lo obtuvo sobre todo en Montelíbano, Sahún, Planeta Rica y Chinú, gracias a alianzas con influyentes políticos locales, ninguno de los cuales ha sido vinculado a la para-política.

La Corte ha basado muchas de sus decisiones en la endeble y falaz "teoría" de las "votaciones atípicas", según la cual quien incrementó su votación en una zona de influencia paramilitar es aliado de los paramilitares (...y el que lo logró en zona guerrillera, ¿es un guerrillero). Sin embargo, esta "teoría" se desmorona cuando se comprueba que ese mismo candidato también obtuvo aumentos de votación en zonas sin influencia paramilitar donde predomina el voto de opinión. Fue el caso de Mario Uribe: entre 1998 y 2002 en Bogotá su votación aumentó nueve veces, y en Cali aumentó 50 veces. Dicha "teoría" no tiene en cuenta la complejidad de los fenómenos políticos, la coyuntura nacional, las dinámicas locales, las estrategias electorales etcétera. Por ejemplo, el apoyo a la candidatura presidencial de Álvaro Uribe les produjo significativos incrementos de votación a muchos candidatos en muchas regiones del país, incluidas zonas con presencia paramilitar o guerrillera, sin que por ello esos candidatos fueran paramilitares o guerrilleros.

De otra parte, 'Pitirri', quien en algunos casos ha dado información cierta y valiosa, ha demostrado que en otros es simplemente un embustero. A 'Pitirri' le interesa conservar a toda costa su condición de testigo para poder preservar su impunidad y mantener protegidos en Canadá a 46(!) familiares suyos. A estos testigos interesados, ambiguos y sórdidos no se les puede dar total credibilidad, ni mucho menos privar de la libertad a personas inocentes sólo con base en informaciones suyas que no han sido suficientemente comprobadas. Mario Uribe demostró no tener tierras donde 'Pitirri' dijo que las había comprado con la ayuda de paramilitares. ¿El falso testimonio no es un delito?

Contra Mario Uribe se ensañó la Corte por ser primo y aliado del presidente Uribe. Su encarcelamiento fue un golpe bajo contra el gobierno. Por si faltaran pruebas, no hay que olvidar que la Corte llamó a indagatoria a Mario Uribe no una hora ni un día antes o después, sino en el preciso momento en que el presidente Uribe hablaba ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. El momento fue escogido deliberadamente para potenciar el escándalo y volverlo internacional. Lo consiguieron. Pero ahora el caso se les devuelve como un bumerán. De los buenos.

 

Un Fiscal sin carácter

Si los medios no hubieran revelado las cintas, muy probablemente el hermano del ministro de justicia andaría en Tunja, despachando como si nada

Por María Jimena Duzán/APIC

Fecha: 08/23/2008

El mentalista Armando Martí llegó a decir del fiscal Mario Iguarán que su temple era de tal dimensión que, según su bola de cristal, él estaba predestinado a ser el hombre indicado para conseguir la paz entre el Tíbet y China.

Lamentablemente, debo decir que luego de tres años al frente del potro de la Fiscalía, las evidencias de que el síquico se pifió con esta predicción son abrumadoras. Comenzando, desde luego, por el tamaño tibetano de su temple. Si hay algo que le ha faltado a este fiscal es carácter, aunque hay que reconocer que en sus momentos de inspiración ha tomado medidas valientes como la de reabrir la investigación por los desaparecidos del Palacio de Justicia o la de vincular a los militares que actuaron en la masacre de San José de Apartadó.

Si Iguarán fuera en realidad un fiscal con carácter, habría destituido a Guillermo León Valencia Cossio antes, y no después, de que Cambio revelara unas grabaciones que lo dejan muy mal parado ante el país -diálogos que, bueno es decirlo, sonrojarían hasta a los libretistas de El Cartel de los Sapos. -Al haberlo hecho expost facto, dejó la impresión de que su fiscalía sólo actúa cuando los medios entran en el baile y que si no hubieran revelado las cintas, el fiscal Iguarán no habría tenido los pantalones para destituirlo: muy probablemente el hermano del Ministro del Interior y de Justicia andaría hoy en Tunja, despachando como si nada, preparando su defensa desde un poderoso puesto público, a costa del dinero de los sufridos contribuyentes. Si es cierto, como dice Iguarán, que él no conocía esas grabaciones -sobra decir que su existencia era vox populi en la Fiscalía-, queda como un fiscal inepto. Y si sabía de ellas, su reacción tardía da para pensar que se asustó con el poder avasallador de los Valencia Cossio.

Lo dramático es que esta no es la primera vez que el Fiscal deja la impresión de ser un hombre sin carácter. Ya desde el episodio olvidado del brujo, el país se había dado cuenta de que Mario Iguarán tenía serios problemas en ese sentido. El país lo perdonó, pero él no aprendió su lección y en la medida en que los nexos con los paramilitares tocaban a funcionarios o políticos allegados al gobierno del cual él había sido viceministro de justicia, su condición de Fiscal de bolsillo se fue afinando. Fue entonces cuando vino el caso Noguera, el ex director del DAS acusado de tener vínculos con los paras. Iguarán, argumentando fallas procedimentales, lo dejó en libertad. Con esos antecedentes, era de esperar que muchos de los para-políticos vinculados por la Corte Suprema hubieran renunciado al fuero y se dirigieran a la Fiscalía con la esperanza de que por esa vía pudieran salir tan bien librados como Noguera Y no se equivocaron. Ahí está el caso del representante de Sucre Jairo Merlano, el primer para-político en renunciar a su fuero. Fue acusado por la Fiscalía y en el juicio el juez lo exoneró por falta de pruebas. Aunque la Fiscalía apeló, quedó en el ambiente que o bien la acusación no estuvo bien sustentada o no se peleó con el perrenque debido, ya que por ese mismo caso, la representante de Sucre Muriel Benito Rebollo se acogió a sentencia anticipada y confesó sus crímenes ante la Corte Suprema de Justicia.

En el caso de Mario Uribe, primo hermano del Presidente, la actuación de la Fiscalía también presenta varias dudas. Primero, un fiscal delegado ante la Corte lo mete preso, y luego, meses después, el vicefiscal Mendoza, en segunda instancia, lo libera con el argumento de que esas pruebas no eran suficientes para encarcelarlo. Se desestima la versión de Mancuso por confusa y la de 'Pitirri' por tratarse de un bandido de muy mala reputación, como si en estos procesos los testimonios los dieran las hermanitas de la caridad. Tal como vamos, lo más probable es que en pocas semanas se ordene la preclusión del proceso contra Mario Uribe y quede blindado para siempre, como sucedió con la investigación del general Rito Alejo, por paramilitarismo, precluida en la administración de Osorio. A propósito: ¿por qué el fiscal -a pesar de que hay pruebas distintas sobre hechos diferentes a esa preclusión- no le ha abierto a ese general una investigación? ¿Por qué no se la abrió a Mario Uribe ni a Santiago Uribe por el episodio del montaje de 'Tasmania' hecho contra un magistrado de la Corte?

Puede que la actuación del Fiscal no encienda alarmas ni produzca mayor debate en el país. Pero algo me dice que Iguarán se va a ver a gatas para contestar las preguntas del fiscal de la Corte Penal Internacional cuando le indague esta semana por esas zonas grises de su gestión.

 

El enviado del Señor

Sarria le entregó a Villalba otras cartas para que firmara, cosa que él no hizo porque se había percatado de que el pastor lo estaba manipulando

Por Daniel Coronell/APIC

Fecha: 08/23/2008

Jesús Amado Sarria, el viudo de la ‘Monita Retrechera’, podría estar relacionado con una parte de los montajes que se vienen haciendo contra miembros de la Corte Suprema de Justicia, congresistas de la oposición y periodistas. Sarria volvió a la cárcel hace unos meses, como presunto autor del atentado contra un esmeraldero con quien había tenido diferencias de negocios. 

‘Chucho’ Sarria, conocido antes como el ‘Brujo de Antero’, asegura que le ha entregado su vida al Señor. En calidad de Pastor recorre, sin mayores limitaciones, pabellones de la Cárcel Modelo de Bogotá y tiene comunicación permanente con amigos y relacionados que están dentro y fuera de las cárceles. 

Con la Biblia en la mano, Sarria lleva mensajes celestiales –y terrenales– para esas almas pecadoras. 

Entre quienes han recibido su ‘guía espiritual’ está el paramilitar Francisco Villalba.

Curiosamente, Villalba y otro paramilitar preso llamado Libardo Duarte le han enviado cartas al Presidente de la República. Cartas que –como ya empieza a ser costumbre– no tienen sello de recibido, ni número de radicación en la Casa de Nariño, pero que llegan cumplidamente al escritorio del Jefe de Estado. 

Duarte le escribió al presidente Uribe para contarle que a través de un hueco, y de celda a celda, Francisco Villalba le había ofrecido 250 millones de pesos para que corroborara con su testimonio una versión suya contra el Presidente de la República. 

Según afirma Duarte que le dijo Villalba, esa plata era la mitad de los 500 millones que le habían dado Piedad Córdoba, Gustavo Petro, Daniel Coronell y otros, para que perjudicara con su testimonio al Presidente.

Lo increíble es que mientras Duarte ponía en conocimiento del mandatario las supuestas maniobras de Francisco Villalba, éste último también le escribía al Presidente.

En su carta, Villalba le pedía perdón a Uribe por haber declarado contra él tiempo atrás y le contaba que había sido tocado “por el Espíritu de Dios, a través de nuestro Señor Jesucristo”. 

Cuando algunos periodistas le preguntaron a Francisco Villalba por su retractación, él aseguró que jamás había escrito ese mensaje. 

Contó que la carta, terminada, le había sido llevada por ‘Chucho’ Sarria y que él sólo la había puesto la firma y la huella, sin entender que se trataba de una retractación. Villalba también contó que Sarria le había ofrecido un traslado inmediato a un patio mejor, si ponía su firma en ese papel. 

Y aquí empiezan las coincidencias. Las dos cartas, tanto la de Duarte como la de Villalba, están escritas aparentemente con la misma letra. 

Buscando más pistas sobre este asunto, encontré que el 5 de enero de 1997, hace más de 11 años, durante la primera estada de ‘Chucho’ Sarria en La Modelo, efectivos de la Policía allanaron el penal. Allí encontraron que el marido de la ‘Monita Retrechera’ había montado un negocio clandestino de venta de diamantes y otras piedras preciosas. 

Entre los elementos que decomisaron había recibos manuscritos y firmados por ‘Chucho’ Sarria. La letra de esos documentos es prodigiosamente similar a la usada en las cartas que recibió el Presidente. (VER VIDEO ADJUNTO CON LAS PRUEBAS). 

Pero ahí no terminan las sorpresas. Jesús Amado Sarria le entregó a Villalba otras cartas para que firmara y estampara con su huella. Cosa que él no hizo porque, según dice, para ese momento ya se había percatado de que el Pastor Sarria lo estaba manipulando.

Entre las cartas no enviadas, pero escritas con la misma letra, hay una fechada el pasado 12 de mayo, dirigida a Edmundo del Castillo, secretario jurídico de la Presidencia de la República. 

En esa misiva le pide al Secretario Jurídico de Palacio que mande una persona de su oficina a visitarlo y concluye “de usted no poderlo hacer, le ruego enviarme al señor abogado defensor del señor Presidente”. 

¿Para quién estará trabajando ‘Chucho’ Sarria?

 

BAJO EL CIELO MALLORQUI

Por: Fredi Eduardo Goyeneche – Columnista APIC

 

Chávez es un fenómeno humano genéticamente definido por la condición Caribe. Con ademanes y comportamiento de fuhrer tiene además el encanto propio de la espontaneidad tropical. Despierta amores y odios sin espacios para la indiferencia. Pero no es definitivamente un intrascendente; por el contrario, tiene un sentido profundo de lo que significa conceptos que se revaloran y se afirman como se infiere con su praxis de soberanía, autodeterminación y nación. Y tiene además una gran afinidad en su estilo con el de Uribe. Que paradoja y que curioso. Astutos y audaces, les sobra verbo para justificar la justeza de verdad de que insuflan sus compulsivas intuiciones.

Chávez había pasado una cuenta de cobro que no fue comprendida en su momento inicial por lo inusual de su presentación. Fue durante la Cumbre Iberoamericana de Santiago en noviembre pasado. En presencia de los lideres de los países de América Tuvo el coraje de borrar el denso formalismo del protocolo de las mentiras de una cumbre de naftalina. Esa noche fue espectacular observando al venezolano en TV escandalizando la conciencia tranquila de la cofradía del buen silencio. Un cobrizo diciendo en el altar mentiroso de una cumbre de falsedades lo atrabiliaria que fue la intervención de Aznar y algunas empresas hispanas en el golpe…y todos a mantener la compostura por la vergüenza de esa verdad. Menos el aludido que perdió su real compostura desconcertado ante la iconoclasta interpelación de Chávez a Rodríguez Zapatero. Tal vez sea este latinoamericano un personaje exótico en los ámbitos palaciegos de las intrigas reales, pero es autentico…así también somos los hispanoamericanos.

Hemos pagado en esta parte del mundo un tributo altísimo a la construcción de una civilidad que tenga en consideración su propia singularidad sin sustraerse de las articulaciones y confluencias con valores que hemos considerado universales como democracia y libertad. Sin embargo, es claro que a pesar de los avances en términos de equidad e igualdad las instituciones que pretenden darle orden a la sociedad mundial expresan un sentido jerárquico del poder que privilegia el fortalecimiento de lo establecido. Esa razón subyacente en los ritos ceremoniales de la democracia formal no permite que un escenario como la cumbre se convierta en un escenario de la verdad para que los asociados debatan sinceramente e implementen de forma eficaz el respeto por la autonomía y soberanía de los estados.

Se la jugó el Teniente Coronel con su convicción en una situación que concitaba al asombro a quienes seguíamos el evento por la TV con “la sacada de piedra” de Don Juan Carlos que se dejó ver en toda la magnitud humana de un mortal de barrio y que luego veríamos hasta la saciedad en todos los noticieros. Lo igualó Chávez. Hasta una amiga hispanizada, estrenando talante monárquico y sin perder la dulzura como se expresaba, me decía esa noche que Chávez era un “igualado”. Y yo le decía con la seguridad de un economista enterado de las compras venezolanas a la economía española: “Chávez será recibido por Don Juan Carlos mas rápidamente de lo que los cotilleros calculan”.

Necesitamos mas “igualados”. Una dignidad que nos haga rígidos de las cervicales ante el poder “natural”. Nuevas relaciones se pueden construir sobre la base de nuestra soberanía y autodeterminación como inamovibles.

Me alegra como caribeño descendiente de vasco y andaluces que el sol halla brillando tan transparente y claro en esta mañana mallorquí como para permitirle a Don Juan Carlos una referencia de similaridad con nuestro Caribe fraternal y altivo.

 

De iluminismos y conversiones

Por: Fredi E. Goyeneche- Columnista APIC

 

Que nuestro país es complejo y de una dinámica fuertemente contrastante es una conclusión desconcertante de diversas reflexiones  cotidianas sobre nuestra sociedad; pareciera como si el sosiego no fuera parte de su naturaleza. De los duelos de nacionalidad en que nos sumergimos con las derrotas futboleras del “tricolor patrio” pasamos sin estados intermedios a las euforias compulsivas por victorias electorales que luego se transforman en profundas depresiones de ciudadanía frustrada cuando no nos arreglan las calles que pasan por frente de nuestras casas. No conocemos de términos medios, no existen grises ni matices, la quietud espiritual es extraña a nuestra sociología inquietante en la que la invisibilidad arropa los mestizajes y todos pareciéramos negros o blancos. La sindéresis es hábito sin uso.

Transitamos aun lentamente por la adolescencia de la idealidad en la que coincidimos armados de intransigencia por el contrario, queremos paz no por la vía del convencimiento, que sería ámbito de los ilusos, si no por la derrota del otro que sería la obvia lógica iluminada. Las palabras siempre y nunca median los diálogos, las victorias solo se conjugan de un solo lado que es el lado del paraíso terrenal que nos llega por la voz etérea de lo dìvinico para la cual solo los oídos castos tienen la capacidad de escuchar, para los demás son sorderas de la terquedad sin sentido.

No sabemos desear, decía alguna vez un pensador que por esa sola afirmación despertaba dudas, obviamente estaba equivocado si se desea en olor de diversidad en un mundo que solo puede ser homogéneo a imagen y semejanza de la felicidad univoca, del lugar común de los suspiros, el espacio de la inmortalidad y el sin dolor.

Nuestra localidad pareciera campo abonado para estos ejercicios polarizantes en que dos espacios fueran los escenarios que agotaran los espacios de las expresiones de la esencialidad humana: o se está con los corruptos o se está con los mesías de nuevo cuño que sostienen las espadas flamígeras de la verdad única; la tolerancia es solo con las propias ideas porque en este contexto lo contrario a estas solo confirmarían las expresiones evidentes de la estupidez abundante. Las diferencias se cobran con venganzas, los consensos serian materialización de debilidades con lo que se rechaza.

Estaríamos en un mundo de solo dos colores, tal vez esto explicaría las nostalgias por un periodo ya superado que llamábamos rimbombantemente del frente nacional, ò uno muy ajustado a nuestra localidad que denominábamos del partido único del concejo y que no sabemos cómo trascender. O lo biunívoco o lo univoco como macros espacios de absorción homogenizante.

Es el costo de las practicas maniqueístas, que  insufladas por estos impulsos el afán de superar lo que se rechaza lleva a utilizar las mismas fórmulas del contrario que se sataniza, lo cual conduce finalmente a convertirse en su imagen renovada. Pero también es un ancestral y atávico temor a desafiar los cambios que exorcicen las imaginaciones fantasmales de mitos recién inventados.

Es hora de pensar en nuevos paradigmas, el mundo no solo tiene dos puntos cardinales. La felicidad tiene infinitos puntos para avanzar hacia su búsqueda y también diferentes puntos de aproximación a esa humana utopía; al fin y al cabo la felicidad es un estado, no un lugar.

 

 

El acuerdo de Mancuso

Por Alfredo Rangel/APIC

 

Al final, sumadas las condenas, los extraditados pagarán tres o cuatro veces más años que si hubieran estado sometidos sólo a la ley de justicia y paz.

El acuerdo de Mancuso con el Departamento de Justicia de Estados Unidos echa por tierra los argumentos de quienes en su momento criticaron duramente la extradición de los principales jefes paramilitares. Ellos, no hay que olvidarlo, eran los mismos que antes habían criticado al gobierno colombiano por no extraditarlos y que también argumentaban que la Ley de Justicia y Paz era sólo un pretexto para evitar la extradición de los paramilitares.

Pero resulta que el convenio firmado entre los gobiernos de Colombia y Estados Unidos para garantizar una plena colaboración judicial sí está funcionando. De esta manera se garantiza la continuación en Colombia de los procesos por crímenes de lesa humanidad contra los paramilitares extraditados. Como resultado de la implementación de este convenio, es la primera vez que el Departamento de Justicia de Estados Unidos reconoce y valora la participación voluntaria de un extraditado en el proceso de justicia y paz en Colombia, así como su colaboración entregando información sobre sus crímenes en nuestro país y la entrega de bienes a la justicia colombiana para reparar a sus víctimas. Todo esto está incluido en el texto del acuerdo que el Departamento de Justicia envió a la Corte Federal de Columbia, encargada del caso Mancuso. Adicionalmente, su abogado ha anunciado que todos los bienes que entregue su defendido se quedarán en Colombia y harán parte del fondo de reparación de víctimas de nuestro conflicto interno.

El acuerdo de Mancuso está demostrando que estábamos en lo cierto cuando afirmamos que la extradición no iba en contra de los objetivos de verdad, justicia y reparación, sino que, por el contrario, sería una presión adicional y efectiva para que esos objetivos se alcanzaran en mayor proporción. Por su parte, los críticos más obtusos de la extradición dijeron que se iba a sacrificar la verdad y la reparación de las víctimas. Al mismo tiempo, en un derroche de inconsecuencia lógica, criticaron que el gobierno mantuviera a los extraditados dentro de la Ley de Justicia y Paz, cuando en realidad mantenerlos allí es la única garantía de poder lograr la verdad y la reparación de las víctimas, que esos mismos críticos creen que está en riesgo con la extradición.

Los crímenes de lesa humanidad no prescriben , por eso, y en ejecución del mencionado convenio de cooperación, el gobierno de Estados Unidos repatriará a Colombia a los paramilitares extraditados una vez cumplan allá sus condenas por narcotráfico, con el fin de que paguen aquí sus penas por delitos de lesa humanidad. Con este convenio no podrán quedarse en Estados Unidos bajo protección gubernamental aun cuando colaboren con la justicia norteamericana.

A los extraditados les conviene entonces mantenerse dentro de la Ley de Justicia y Paz para obtener menores penas allá y aquí, contando la verdad y entregando sus bienes. Y en Colombia les conviene tanto al Estado como a la sociedad y a las víctimas mantener a los extraditados dentro de esa Ley para develar la verdad de sus crímenes y lograr la reparación de las víctimas. Para esto es clave que Estados Unidos facilite a los fiscales colombianos la realización de todos los interrogatorios presenciales y a profundidad que sean necesarios, así como los careos y la confrontación de testimonios a distancia con víctimas y testigos. Los medios técnicos existen para ello y han sido efectivos en otros países en circunstancias parecidas. Al final, sumadas las condenas de allá y de acá, los extraditados pagarán tres o cuatro veces más años de cárcel que si hubieran estado sometidos solamente a la Ley de Justicia y Paz en Colombia y, adicionalmente, tendrán que contar toda la verdad y reparar a las víctimas, so riesgo de que esas condenas sea aún mayores. Por eso también yerran quienes creen que la extradición bloqueó la para-política. Al contrario. En los próximos meses estos procesos se podrían ver nutridos con revelaciones que los paramilitares extraditados tal vez nunca habrían hecho aquí.

Los demás jefes paramilitares extraditados muy seguramente tomarán el mismo camino que Mancuso, si quieren pagar menos años de cárcel allá y acá. Y los que aún están presos en Colombia tendrán que dejar de delinquir y colaborar sinceramente con la justicia, si no quieren ser extraditados.

 

Bienvenido el tercer canal…y el cuarto

Por María Jimena Duzán/APIC

En el trasfondo de esta licitación queda por saber cuál es el modelo de televisión que este gobierno quiere imponer.

Aunque sólo el miércoles próximo se sabrá finalmente cuáles son los grupos que van a participar en la licitación para otorgar un cuarto canal de televisión, desde hace mucho tiempo se sabe que son dos grupos españoles los que se perfilan como los más fuertes aspirantes: me refiero al grupo Planeta, socio mayoritario de El Tiempo, y el grupo Prisa, dueño de Caracol radio. El primero iría en alianza con algunos miembros de la familia Santos, el periódico Heraldo de Barranquilla y contaría con la experiencia de Patricio Wills a través de RTI, sin duda una de las programadoras de televisión veteranas en el país. Prisa iría también con una cuadrilla muy poderosa: lo acompañarían varios de los periódicos regionales más importantes del país, como El Colombiano de Medellín, El País de Cali, el grupo Vanguardia de Bucaramanga y contaría con la experiencia invaluable de un Yamid Amat y su noticiero CM&.

Quienes saben cómo es el maní en este negocio de la televisión afirman que si el canal se fuera a otorgar hoy, el más firme aspirante sería el grupo Planeta. Probablemente en esa percepción haya influido el hecho irrebatible de que la editorial catalana cuenta con un aliado dentro del gobierno de gran calado, que Prisa no tiene y que se llama José Obdulio Gaviria. Para nadie es un secreto que este controvertido e influyente asesor presidencial hace rato demostró dónde están sus quereres en esta licitación. Es un secreto a voces su amistad entrañable con Francesc Solé, alto representante del grupo Planeta en Colombia quien, según tengo entendido, se ha vuelto en un habitué de Palacio hasta el punto de que el temible Vladdo incluyó la bandera de Planeta en la Casa de Nariño.

La única sorpresa podría venir por cuenta del grupo Cisneros de Venezuela. En los corrillos del sector se dice que quien le estaría armando el grupo al venezolano sería nada más ni nada menos que el exitoso empresario antioqueño José Roberto Arango, ex secretario personal del Presidente y quien sigue siendo muy cercano a su círculo íntimo.

Con los dados tan cargados, es evidente que el mejor camino para evitar caer en la dedocracia es la vía de la subasta, como bien lo advirtió en una columna de El Tiempo hace unos meses Guillermo Santos. Una subasta pondría a todos en el mismo partidor, no pesarían los joseobdulios y se le daría transparencia a un proceso que lo está pidiendo a gritos. En ese sentido parecería caminar la propuesta que se ha presentado en el Congreso. 

Sin embargo, para que este proyecto de ley, aparentemente tan bien intencionado, llegue a bien puerto, habría también que pulirlo, para evitar suspicacias. El hecho de que detrás de esta propuesta legislativa estén los dos canales privados, RCN y Caracol, como de hecho lo han afirmado en voz baja los propios parlamentarios, no ayuda mucho. Para varios de los licitantes, ni RCN ni Caracol están allí por simple altruismo, sino porque saben que cualquier acto que dilate la licitación -como podría pasar con este proyecto de ley- los beneficia de manera directa porque les extiende la exclusividad que tanto han peleado.

Habría entonces que decirles a los canales privados que se bajen de ese tren, que su duopolio va a expirar para bien de los colombianos y que el nuevo canal no puede ser peor que la televisión privada que ya tenemos. 

(RCN y Caracol han mantenido una posición dominante en el mercado, al concentrar el 95 por ciento de la pauta televisiva, la cual representa  cerca del 60 por ciento del total nacional).     

En el trasfondo de esta licitación nos queda por saber cuál es el modelo de televisión que este gobierno quiere imponer. Si quiere mantener el duopolio asfixiante de RCN y Caracol, entonces no va a haber más canales: pero si quiere una televisión en la que los adjudicatarios ganen menos pero que sea más pluralista, como pasa en todas partes del mundo, debería entonces haber campo no sólo para un tercer canal, sino para un cuarto.

Al país le conviene que haya varios canales de televisión privada, así los privados insistan en que el tamaño de la torta publicitaria no da sino para mantener su  duopolio. Si países como Ecuador o Perú y Panamá tienen más canales privados que nosotros, no hay razón para pensar que en Colombia no pueda haberlos. Los colombianos tenemos derecho a tener una televisión que nos dignifique, que nos trate como seres humanos y no como si fuéramos una recua de mulas.

P. D.: ¿A cuenta de qué el Fiscal está pidiendo que se le otorgue el principio de oportunidad para abstenerse de investigar a los narcotraficantes?

 

Los nada que ver

Por Daniel Coronell/APIC

Lo increíble es que ante esta evidencia, el gobierno, en vez de buscar fórmulas para depurar la política, busque quitarle atribuciones a la justicia.

La captura del senador Carlos García Orjuela, presidente del Partido de La U -el partido del Presidente- sirve para recordar que la para-política está viva y que los principales aliados del gobierno están involucrados. La enorme mayoría de los políticos presos o investigados hace parte de la bancada de gobierno. El recuento de algunos implicados muestra claramente la cercanía que han tenido con el Ejecutivo.

Mario Uribe Escobar: Es primo del Presidente de la República y fundó con él el llamado "Sector Democrático" del liberalismo en Antioquia. Ha tenido negocios Álvaro Uribe y con otros miembros de su familia. Fueron socios comerciales en una compañía llamada Soga Limitada, cuyo objeto era la compra y la venta de tierras. Uno de los integrantes de la lista al Senado de Mario Uribe en el año 2002 fue José Obdulio Gaviria, actual asesor presidencial.

Rubén Darío Quintero Villada: Fue secretario privado del gobernador de Antioquia Álvaro Uribe Vélez. Las investigaciones de la Corte Suprema de Justicia señalan presuntos nexos suyos con Freddy Rendón, alias el 'Alemán', jefe paramilitar de Urabá, región en la que Quintero obtuvo una alta votación para Senado.

Miguel de La Espriella: Amigo personal, compadre del Presidente de la República y, como él, propietario de fincas en el departamento de Córdoba. El año pasado hizo una revelación que pasó prácticamente inadvertida: En el año 2002 invitó al candidato Álvaro Uribe a reunirse con el paramilitar Salvatore Mancuso. Uribe declinó la invitación, pero De la Espriella continuó -sin problemas- como impulsor de la campaña presidencial y posteriormente como miembro de la bancada de gobierno. Fue condenado después de aceptar los cargos por sus nexos con los paramilitares.

Álvaro García Romero: Fue promotor en Sucre del llamado referendo "contra la corrupción y la politiquería". Además de sus presuntos vínculos con los paramilitares, la justicia lo investiga por su supuesta participación en el asesinato de una testigo electoral que se habría opuesto a sus maniobras y por el papel que habría tenido en la masacre de Macayepo, donde 15 campesinos fueron asesinados a piedra y garrote por paramilitares que querían ahorrar munición.

Jorge Noguera: Coordinador en Magdalena de la primera campaña presidencial de Álvaro Uribe. Fue nombrado director del DAS, de donde salió en medio de denuncias por corrupción en la entidad. No obstante, el Presidente lo nombró Cónsul de Colombia en Milán. Fue detenido por presuntos nexos con los paramilitares que penetraron la central de inteligencia colombiana. Hace un tiempo salió de la cárcel por errores de procedimiento del Fiscal General. Errores que parecen persistir.

Álvaro Araújo Castro: Ingresó al uribismo por la misma época en la que su hermana María Consuelo fue nombrada Ministra de Relaciones Exteriores. Es investigado por el apoyo electoral que presuntamente recibió del jefe paramilitar 'Jorge 40' y por su supuesta participación en el secuestro de un contradictor político. Su padre, señalado por los mismos hechos, sigue prófugo. Muchos en Valledupar aseguran que Araújo papá está en Venezuela.

Ciro Ramírez Pinzón: Fue el primer congresista que promovió la reelección del presidente Uribe. A su iniciativa pronto se sumaron Mario Uribe y William Vélez, aliados históricos del mandatario. Ramírez sigue manejando importantes cuotas en la rama judicial y en el Inpec. Existen grabaciones que prueban su relación con un presunto narcotraficante apodado 'Mi Sangre', hombre de confianza de 'Don Berna'.

La lista de allegados al gobierno encartados judicialmente podría seguir: Rocío Arias, Eleonora Pineda, Luis Humberto Gómez Gallo, Dieb Maloof y un larguísimo etcétera.

Lo increíble es que ante esta evidencia, el gobierno -en lugar de buscar fórmulas para depurar la política- esté buscando la manera de quitarle atribuciones a la justicia.

 

Carta a Juan Gossaín

¿Qué sacamos con revelar rumores sobre episodios íntimos de los secuestrados, a sabiendas de que es un irrespeto con ellos y con los que aún se pudren en la selva?

Por María Jimena Duzán/APIC

 

Apreciado Juan:

No hay en el país un periodista que infunda más respeto que tú, Juan. Les has cantado la tabla a todos los poderes, sean estos santos o no santos y tu celo por la ética te ha convertido en un referente obligado para muchas generaciones de periodistas.

De ahí mi asombro por lo que sucedió el 11 de julio por la mañana en tu emisora. Ese día entrevistaste a Clara Rojas y para mi sorpresa -y la de ella-, entraste en terrenos íntimos en los que ningún periodista había entrado. Le preguntaste si era cierto un rumor -tú que siempre has evitado los rumores en el periodismo-, un rumor, además macabro y denigrante, que Clara negó de un tajo, según el cual, ella, en un momento de desesperación, habría intentado ahogar a su hijo Emmanuel en un río y que Íngrid Betancourt heroicamente se lo había quitado de las manos. "Eso son especulaciones", fue la respuesta que te dio Clara con una voz desajustada, casi al borde del llanto.

Para mi sorpresa, tú no le creíste y volviste a preguntarle si era cierto que ella había intentado ahogar a su hijo. Se lo preguntaste sin titubear, como si se tratara de una inquietud periodística, cuando en realidad no lo era. "Yo he tratado de ser muy cuidadosa con lo que hablo del secuestro… ¡Casi pierdo la vida!, ¡casi la pierde mi hijo!…", te respondió en un momento dado, implorando clemencia, pero tú no la escuchaste y seguiste preguntándole por cosas que a ella la herían.

Te confieso: al Juan Gossaín que preguntó en esa entrevista radial casi no lo reconozco. No hubo frontera que te retuviera -tú que siempre has respetado las líneas entre información, fábula y morbo- y te las ingeniaste para llegar hasta el más hondo rincón íntimo de Clara Rojas transgrediendo una a una todas las máximas del periodismo serio, el mismo que tú pregonas: intentaste, de manera infructuosa, que ella te diera la chiva del nombre del padre de Emmanuel -"No lo he dicho y no lo he querido decir hasta ahora", te contestó de maneja tajante-, llegaste incluso a cuestionarla por no haberle contado a su hijo quién era su padre, en una actitud abiertamente patriarcal que me reveló cierto tinte machista que no te conocía:

"Doña Clara, una inquietud final -le preguntaste-: qué pasa si el niño le dice: mamá: ¿mi papá quién es, como sucede con todas las familias normales?"

Clara Rojas te respondió, con una frase de cajón: "Cada día trae su afán", pero estoy casi segura, sin conocerla, de que hoy debe estar arrepentida por haber sido tan diplomática, por haberte dejado que entraras como entraste en su intimidad de madre y la juzgaras de manera tan ligera ante la audiencia radial.

Yo te pregunto, Juan, con el respeto que me mereces: ¿Por qué es relevante para los colombianos saber el nombre del padre de Emmanuel, si Clara Rojas no quiere decirlo? ¿Qué sacamos con revelar rumores sobre episodios íntimos de los secuestrados, a sabiendas de que es un irrespeto con ellos y con los que aún se están pudriendo en la selva? ¿Acaso lo hacemos para satisfacer las necesidades del morbo nacional, como opina María Isabel Rueda? Te pregunto, Juan: ¿Con qué derecho los periodistas irrumpimos en la órbita íntima de las víctimas de este conflicto sin que la nuestra entre en el baile? ¿Por qué, entonces, no terminamos hablando de tu intimidad o de la de otro periodista?

Clara Rojas no era ni es cualquier persona, Juan. Tú entrevistaste a alguien que acaba de salir de siete años de cautiverio a manos de las Farc, que fue ultrajada en su integridad y que prácticamente volvió a respirar como nosotros hace unos pocos meses. Semejante drama no puede ser más revelador que la petite histoire de cada uno de ellos, la cual debería quedarse en la selva, como bien lo ha dicho la propia Íngrid Betancourt.

En una sociedad degradada por la guerra siempre existirán los luis eladios pérez. Es decir, los personajes que sin quererlo transgreden sus propias fronteras y terminan atrapados en sus tragedias. En su libro y en sus entrevistas, Luis Eladio se ha ensañado más contra sus compañeros de cautiverio que contra sus victimarios. También sobran los periodistas reconocidos por su adicción al morbo, interesados en espulgar las órbitas íntimas de las víctimas del conflicto. Otra cosa muy distinta es que un periodista como tú, reconocido por su pulcritud informativa y por saber cuáles son los terrenos que hay que cruzar para contar una historia relevante, tome ese rumbo.

Esta carta la escribo con el alma arrugada, por el cariño y el respeto que tengo. Si tú traspasas esa frontera, ¿qué no podrán terminar haciendo los cientos de reporteros que han soñado con llegar a ser como Juan Gossaín?

 

¿Mediadores o asesores de las Farc?

Lo más inaudito es que ahora los colombianos les salgamos a deber y que la cancillería suiza le pida al gobierno “cesar los ataques a Gontard”

Por Alfredo Rangel/APIC

Un sabor amargo ha dejado en Colombia la gestión de los mediadores de Francia y Suiza para el tema del intercambio humanitario. Lamentable, porque eran delegados de países tan queridos por los colombianos. Pero todo indica que fueron desleales con el gobierno nacional, tenían una doble agenda y, al final, más parecían asesores de la guerrilla que mediadores de buena voluntad.

En efecto, los documentos contenidos en los computadores de 'Raúl Reyes' demuestran en forma indudable que los señores Jean-Pierre Gontard, de Suiza, y Noel Saez, de Francia, rebasaron de manera persistente y sistemática su función de mediadores y actuaron en muchas ocasiones a espaldas del gobierno colombiano para favorecer a las Farc. Pareciera que los dos hubieran estado compitiendo en excesos, abusos y falta de respeto con Colombia, país que les abrió sus puertas confiando en sus buenas intenciones.

Empecemos por Noel Saez. El propio 'Raúl Reyes' le ha confirmado al mundo que en el mes de julio de 2003 Francia pagó un dinero a las Farc para que liberaran a Íngrid Betancourt. Pero fueron estafados por falsos voceros de la guerrilla. El mismo 'Raúl Reyes' le hizo el reclamo a Saez por no haber verificado previamente "las identidades y garantías de quienes resultaron responsables de asaltarlos y estafarlos". Para completar el 'oso', el entonces canciller, Dominique de Villepin, confiado en la efectividad del pago a las Farc, envió un avión militar francés para recoger a Íngrid en Manaos, sin siquiera contar con el permiso del gobierno de Brasil para aterrizar allí. Intentando burlar a los gobiernos de Colombia y Brasil, los intermediarios franceses resultaron burlados por estafadores criollos y ofendiendo a Brasil. Una opereta más propia de una república bananera que de una potencia respetable como Francia.

Otra comunicación de 'Raúl Reyes', en febrero de 2007, confirma que Saez, en nombre del gobierno francés y otra vez a espaldas del gobierno colombiano, les ofreció a las Farc retirarlas de la lista de organizaciones terroristas, abrirles una oficina de representación diplomática en París y otorgarles visas de larga duración a sus voceros. Simultáneamente, Saez y Gontard le dicen a 'Reyes' que ellos son autónomos, que no necesitan de permiso de Uribe para reunirse con la guerrilla y llaman al Presidente "arrogante", "doblado ante los gringos" y "loco". En otros correos, 'Reyes' da fe de la oferta de Saez para recibir en Francia con todas las garantías de refugiados políticos a los familiares de los miembros del Secretariado de las Farc, así como a guerrilleros gravemente heridos.

El señor Gontard no se quedó atrás. Según 'Raúl Reyes', este señor suizo aconsejaba a la guerrilla "el momento preciso para hacer jugadas políticas, aumentar la presión que se está presentando con Estados Unidos (...), aumentar las contradicciones y obtener ganancia política". Además, realizaba contactos son las Farc sin consultar al gobierno colombiano y, para rematar, el mismo 'Raúl Reyes' le dio a Gontard meticulosas instrucciones para esconder en Costa Rica medio millón de dólares producto de dos secuestros. Ese dinero fue posteriormente incautado en la caleta señalada por el computador de 'Reyes'. Como resultado de estos hechos, la Fiscalía colombiana llamará a indagatoria a Gontard por concierto para delinquir.

Sería poco creíble y serio que los gobiernos de Francia y Suiza negaran credibilidad de los documentos de 'Reyes' luego de que Interpol, organización a la que pertenecen sus propias Policías, certificara su autenticidad. También es poco serio desmontarse por las orejas argumentando que eran asesores externos y no funcionarios oficiales. Difícil creer que las ofertas que hacían a la guerrilla y que comprometían a sus propios gobiernos fueran desconocidas por sus cancillerías. Más inaudito es que ahora los colombianos les salgamos a deber y que la Cancillería suiza pida al gobierno colombiano "cesar los ataques a Gontard". Lo correcto sería facilitar su extradición para que responda ante las autoridades colombianas.

Para continuar la búsqueda de la paz, el gobierno hizo bien en dar por terminada la mediación, privilegiar el contacto directo y limitar la participación internacional a la verificación del cumplimiento de eventuales acuerdos entre el Estado colombiano y las guerrillas. Con esos amigos...

 

El derecho a preguntar

¿Cuántos miembros de la misión sabían que uno de ellos portaba un emblema prohibido por órdenes superiores y por el derecho internacional?

Por Daniel Coronell/APIC

La felicidad, que compartimos, por los resultados de la Operación 'Jaque', no se debe convertir en una renuncia colectiva a la verdad. La última controversia, sobre el uso de un emblema de la Cruz Roja, deja preguntas pendientes. El Presidente admitió el error, pero su explicación crea más interrogantes.

De acuerdo con la versión presidencial, uno de los oficiales de inteligencia que participaron en la operación se asustó al ver la cantidad de guerrilleros que rodeaba el helicóptero, y por eso decidió -de manera súbita- ponerse un peto de tela con el escudo del Comité Internacional de la Cruz Roja.

Sin embargo, para ponerse la insignia era necesario que el militar la hubiera llevado a la operación, y para que la llevara, que la hubiera conseguido con anterioridad. ¿Quiere esto decir que hubo premeditación en el uso del símbolo?

Por lo demás, la cadena estadounidense CNN, cuya noticia provocó la respuesta presidencial, revela que en fotografías tomadas antes del inicio de la Operación 'Jaque' -y vistas por su corresponsal en Colombia- aparece un militar vistiendo el distintivo de la Cruz Roja.

En el reporte, CNN asegura: "En una de las fotografías cerca de 15 integrantes del equipo, liderado por la inteligencia militar colombiana, posan para una foto al lado de un helicóptero. Uno de los miembros, vestido con una camiseta roja, pantalones caqui y una bufanda árabe blanca y negra, porta un peto de los que usan los funcionarios de la Cruz Roja, con el emblema y la leyenda 'Comité Internacional Genève'".

Según la información, el mismo hombre aparece en otras dos fotos siempre luciendo el peto de la Cruz Roja. ¿Cuántos miembros de la misión sabían que uno de ellos portaba un emblema prohibido por órdenes superiores y por el derecho internacional? ¿Cómo puede pasar inadvertido semejante detalle en una operación milimétricamente planeada?

El gobierno afirma que se enteró del error apenas el lunes pasado, pero el viernes 4 de julio -dos días después de la operación 'Jaque', cuando el gobierno entregó a los medios un fragmento de video del rescate-, Caracol Noticias revisó cuadro a cuadro el material y publicó esa misma noche la imagen, de una décima de segundo de duración, en la que se puede ver parte de la insignia. Sólo se veía eso porque la secuencia había sido editada.

Como el video completo siempre ha estado en manos oficiales, vale la pena preguntarse: ¿Por qué los funcionarios y los militares no pudieron ver en 12 días y en la grabación original, lo que los reporteros encontraron en pocas horas y en la copia editada?

El Presidente narró que crearon una página de Internet a nombre de una misión humanitaria ficticia para hacer creíble la operación en caso de una verificación por parte de la guerrilla. Al mismo tiempo, aseguró: "Se dieron órdenes claras y perentorias, a lo largo del planeamiento de la operación, de que no se suplantaran organizaciones humanitarias internacionales".

Entonces, ¿por qué el sitio de fachada (www.misionhi.org) copió varias páginas de una organización internacional auténtica, llamada 'Global Humanitaria', con actividad en Colombia y sede central en España? ¿Y por qué cuando empezaron a surgir las preguntas, el miércoles en la tarde, no hubo respuestas, sino que simplemente salió del aire la página de Internet?

Estas son unas pocas preguntas, de las muchas que deja el episodio. Sin embargo, aquí y ahora, lo políticamente correcto es no plantear dudas. Quien pregunta es un lunático o un enemigo de las instituciones. Lo debido es callar y acoger sin reparos la versión oficial.

Todos celebramos el rescate. Fue una operación incruenta y exitosa. Cualquier análisis debe tener en cuenta que el operativo (incluidos sus errores) buscaba salvar vidas y devolver a la libertad a personas secuestradas por largos años y sometidas a un tratamiento inhumano y degradante por parte de un grupo criminal.

Sin embargo, no podemos renunciar a hacer preguntas, ni a buscar la verdad. Aunque muchos prefieran creer, que saber.

 

 

Operación ‘Jaque’: la película.

Por Daniel Samper Ospina/APIC

Allá George Clooney puede interpretar al general Mario Montoya; acá, en cambio, no hay quien baje a Rodrigo Obregón de ese papel

Quiero pedir un favor muy especial: sé que todo lo de la liberación de los secuestrados ha sido muy emocionante y comparto la admiración que todo el país siente por las Fuerzas Militares, el ministro Santos y el presidente Uribe. Pero quiero hacer un llamado a la calma y solicitar a las autoridades pertinentes, o a quien haya lugar, que no permitan que de esta euforia salga una película colombiana al respecto, como lamento que va a ocurrir.

De verdad. No vale la pena. Vivamos las imágenes con una dicha sincera, pero no las convirtamos en algo tan miedoso como una película de bajo presupuesto, salpicada de problemas de sonido y henchida de un patrioterismo barato: porque ya oigo como banda sonora las canciones Qué bonita que es la vida y Qué orgulloso me siento de ser un buen colombiano, interpretadas con la pretensión de que a uno se le erice la piel mientras izan el pabellón nacional.

Ya me veo a Dago García colando en la trama a 'Jeringa' para darle una bocanada de humor familiar a la cinta, y desempolvando a 'Pedro, el escamoso' para que interprete al sargento Marulanda, el liberado de pelo largo que se ganó el corazón de todos.

Si la hace Sergio Cabrera, ya me lo veo poniendo a su ex esposa Florina Lemaitre en el papel de Íngrid, a su hija Valentina en el de Melanie, y a su papá Fausto en el de un repentino espíritu que aparece en medio de efectos de humo y declama un poema entre quejidos sin que nadie sepa bien por qué.

Todo esto en caso de que no decida filmarla Víctor Gaviria, que la haría directamente con 'Gafas' y 'César' de actores reales, siempre y cuando se comprometan a decir la palabra "gonorrea" varias veces en cada escena.

Hago un llamado a la mesura. No dañemos este momento. Quedémonos quietos, que además así nadie se quiebra. Si en Hollywood quieren hacerla, me parece perfecto: allá hay recursos para este tipo de cosas. Allá George Clooney puede interpretar al general Mario Montoya; acá, en cambio, no hay quien baje a Rodrigo Obregón de ese papel. Allá al enfermero lo interpreta Denzel Washington; acá, Óscar Borda. En la trama de allá no habría curas; en la de acá inventarían uno para poder meter a Carlos Muñoz, que siempre hace de cura.

Yo sé que para bajar costos de producción en Colombia no filmarían dentro de un helicóptero real, sino en la cabina del avión destartalado que yace en el Museo de los niños; que adecuarían la plaza de Villa de Leyva como si fuera la alcaldía de París; que las escenas de guerra se harían en el parque Jaime Duque, y que incluso aprovecharían la réplica en yeso del Taj Mahal, deslumbrados por su tamaño, aunque no tenga nada que ver con la selva; también sé que en las escenas de riesgo, en lugar de contratar una doble profesional, utilizarían la silueta de cartón de Íngrid con que su marido trataba de que no se nos olvidara, y que habría un desnudo de una actriz joven y medio famosa, sacado de la nada, para ayudarle a la taquilla.

No faltará quien diga que desde Paraíso Travel y Soñar no cuesta nada el cine colombiano vive un momento de oro. No: no vive un momento de oro. Es un cine malo. Tuvo una película decente y otra entretenida, pero por cada una de ellas han salido intentos angustiosos como Karma, comedias terribles como Muertos del susto, esfuerzos eternos como El trato.

¿Qué papel haría Edgardo Román, si siempre hace de sargento o de pobre o de sargento pobre? ¿Varios a la vez? El que actúe de Lecompte ¿se resignará a ser un extra sin parlamento? Para interpretar a Juan Manuel Santos, ¿traerían a Chuky, el muñeco diabólico?

Me imagino a Margalida Castro exigiendo el papel de Yolanda Pulecio; a Jimmy Bernal, el gringo de Te quiero pecas, pidiéndose al teniente Stansell, el norteamericano más alto y musculoso de los que liberaron, y a Andrés Felipe Arias clamando para que lo dejen hacer de Uribe: porque él siempre quiere hacer de Uribe.

Ah: y me imagino también a Teresa Gutiérrez en el papel de Jorge Eduardo Géchem. Y aunque no sean actores, veo a Luis Alfredo Ramos haciendo de Luis Eladio Pérez, y a Luis Alberto Moreno como el sobrinito encorbatado de Íngrid, todo por apoyar esta causa nacional.

No hagan la película, por favor. ¿Quién hace de Uribe? ¿Danilo Santos? ¿Armando Gutiérrez?

Pero en medio de esta euforia he perdido las esperanzas, y sé que la harán; y que después vendrá Operación jaque dos: el retorno. Y que, como van las cosas, también habrá una tercera parte. Pero de Uribe. N

 

¿Quién le teme a 'H.H.'?

Por María Jimena Duzán/APIC

 

Extraditar a ‘H. H.’ ahora significaría negarles a las víctimas la verdad que merecen, y dejaría al gobierno en la orilla de los que no quieren la verdad

 

No entiendo cuáles pueden ser las razones que tiene el gobierno del presidente Uribe para insistir en agilizar la extradición de 'H. H.', si es el único jefe paramilitar que está contando la verdad que sus temibles pares nos han negado a los colombianos.

 

Para quienes no saben, 'H. H.' es el jefe paramilitar que acaba de entregarle a la Fiscalía el testamento de Carlos Castaño; el mismo que fue testigo de la "pacificación de Urabá", en momentos en que el gobernador de Antioquia se llamaba Álvaro Uribe, y el mismo que confesó el asesinato de por lo menos 1.500 colombianos entre 1994 y 1997, cuando fue jefe del bloque bananeros de Urabá. 'H.H.' ha sido el primer jefe paramilitar en hablar de los empresarios bananeros que se parapetaron en el paramilitarismo y ha prometido que hará lo mismo con los azucareros dueños de los ingenios que los apoyaron cuando él fue jefe del bloque Calima, entre 1997 y 2001.

 

En sus versiones libres ha sido el primero en poner en evidencia cómo las Convivir sirvieron de plataforma legal para el fortalecimiento de los grupos paramilitares en Urabá y cómo a su amparo despojaron a los campesinos de sus tierras. Eso sucedió con la Convivir Papagayo, liderada por Raúl Hasbún, otro personaje nefasto, recientemente capturado por la Fiscalía. Por si esto fuera poco, 'H. H.' es el único jefe paramilitar que ha revelado los nombres de militares vivos -no difuntos- que habrían formado parte activa de ese proyecto paramilitar.

 

A pesar de todo lo anterior y de que este temible sujeto ha ido mucho más allá de lo que contó Mancuso antes de que lo extraditaran, y a pesar de que aún no ha contado ni una quinta parte de lo que ha prometido y de que ni siquiera ha sido imputado por la Fiscalía, el gobierno insiste en agilizar los trámites de su extradición. Cuentan que en la arrodillada que se pegaron el presidente Uribe y el presidente de la Corte Suprema de Justicia la semana pasada, no sólo se rezaron las tres aves marías de rigor. El acercamiento también sirvió para que Uribe deslizara al oído del magistrado Ricaurte la urgencia de que el alto tribunal rindiera rápidamente concepto favorable para proceder a la extradición de 'H. H.'.

 

Extraditarlo en estos momentos significaría negarles a las víctimas la verdad que merecen y dejaría al gobierno Uribe del otro lado, es decir, en la orilla de los gobiernos que no quieren la verdad.

 

No obstante, para el gobierno las cosas son más simples: a pesar de que el señor esté contando verdades, 'H. H.' no está en Justicia y Paz porque fue capturado y no se desmovilizó voluntariamente. Qué importa que en otros casos el gobierno haya sido más comprensivo con personas que no lo merecían, como el 'Tuso' Sierra, pariente de Mario Uribe, quien primero fue postulado, después fue sacado de la lista y luego apareció dentro del grupo de beneficiados por la Ley de Justicia y Paz. Esa no es la única incoherencia del gobierno en este terreno. Esta administración sigue sosteniendo que los 14 jefes paramilitares que fueron extraditados siguen en la Ley de Justicia y Paz, a pesar de que se argumentó su envío por el incumplimiento de los pactos. En cambio, a 'H. H.', que sí está contándolo todo, el gobierno insiste en no considerarlo dentro de la Ley de Justicia y Paz y en buscar su pronta extradición. La aplicación de esta ley se está convirtiendo en una farsa del tamaño de un elefante. ¿Quién entiende?

 

Ojalá la Corte Suprema mantenga la cordura y se sostenga en la posición que sentó en su último pronunciamiento e insista en que cualquier extradición de paramilitares se debe surtir una vez se haya cumplido a las víctimas. Extraditar a 'H. H:' en estos momentos y montarlo al avión rumbo a Estados Unidos antes de que nos lo cuente todo no sólo sería una bofetada a las víctimas que tanto han esperado la verdad, sino que daría pie a la tesis de que este gobierno está extraditando a los jefes paramilitares no porque incumplen los pactos, sino porque empiezan a hablar.

 

Otro tanto se puede decir de las extradiciones que ya se empezaron a tramitar de 'César' y 'Gafas', los dos carceleros de las Farc. Estas se deberían surtir una vez estos hayan pagado por los crímenes cometidos contra los colombianos, y no a la inversa, porque una vez que se suban al avión, las posibilidades de que se imparta justicia por los crímenes cometidos en Colombia se esfuma. Eso es lo que está pasando ya con los 14 jefes extraditados. La tan anunciada cooperación judicial no está funcionando y hasta el propio embajador Brownsfield ha pasado de la euforia al pesimismo al afirmar que "empiezan momentos complicados".

 

La extradición no se puede convertir en un instrumento para sepultar la verdad ni para invisibilizar la justicia colombiana.

 

Paz con Chávez y con la Corte

Por Alfredo Rangel

 

Esta vez el viraje de Chávez sí es creíble e irreversible, pues ha sido obligado por circunstancias que no van a desaparecer en el futuro

Definitivamente parece que al gobierno se le están alineando a su favor todos los astros. Al abrumador éxito del rescate de los secuestrados se suma ahora la oportunidad de alcanzar simultáneamente dos logros importantes para la estabilidad interna y externa: la normalización de las relaciones con Chávez y con la Corte Suprema de Justicia. Esto es lo que se puede anticipar como producto de los encuentros entre el presidente Uribe con Chávez y con el Presidente de la Corte Suprema, encuentros que eran impensables unas pocas semanas atrás. Y todos los hechos se están relacionando positivamente. Veamos.

 

El rescate de los secuestrados puso la popularidad de Uribe por las nubes, en su punto más alto después de casi seis años de gobierno y el más alto de presidente alguno en el mundo occidental. Simultáneamente, la Corte Constitucional avaló la legalidad del acto legislativo que aprobó la reelección, al zanjar en su favor las dudas de la Corte Suprema. La conjunción de estas dos situaciones, un respaldo popular altísimo e inobjetable, de una parte, y el aval legal a su reelección, de otra parte, le permitirán al gobierno retirar de la mesa, con dignidad y solvencia política, su iniciativa de realizar un referendo para repetir las elecciones de 2006. Sobre la legitimidad y la legalidad de su mandato nadie puede tener asomo de duda.

 

Al mismo tiempo, el gobierno necesita lograr un acuerdo con las altas Cortes, con el fin de presentar ante el Congreso una reforma a la justicia que sea el resultado de un consenso de todos los poderes públicos, y no pueda ser objetada como una imposición del Ejecutivo. Esto último se podría interpretar como una retaliación del gobierno hacia la Corte Suprema por los escándalos de la para-política que han involucrado a tantos congresistas de la bancada oficialista. Una reforma a la justicia con oposición de las Cortes sería muy contraproducente para la imagen democrática del gobierno.

 

Pero a la Corte Suprema tampoco le interesa un referendo que debilite su legitimidad. Por tanto, el acuerdo está servido: el gobierno retira el referendo y a cambio, la Corte Suprema adopta una actitud positiva para acordar con el gobierno las reformas necesarias a la justicia. Esto, más un cambio de tono de las partes, asegurará la normalización de las relaciones entre el gobierno y la Corte. Valencia Cossio es capaz de hacerlo.

 

De otra parte, se puede afirmar que el reciente encuentro de Uribe y Chávez no fue uno más y que va a ser definitivo para normalizar las relaciones de los dos gobiernos en forma permanente. Desde el momento en que Chávez les dio la espalda a las Farc, desaparece el principal factor de perturbación de las relaciones de los dos gobiernos. Excluido ese factor, los intereses comunes de los dos países, la interdependencia de sus economías y la empatía personal de los dos mandatarios se encargarán de la normalización definitiva.

 

Lo que hace creíble esta perspectiva son las razones que tuvo Chávez para cambiar de posición con respecto a las Farc. No es que se haya vuelto pacifista y más demócrata por alguna iluminación de última hora, como Pablo camino a Damasco. Es puro pragmatismo. En efecto, los recientes y contundentes golpes que el gobierno colombiano les ha propinado a las Farc han convencido a Chávez de que la guerrilla es un proyecto casi derrotado y sin posibilidad alguna de recuperación. Siendo como es un hombre realista y calculador, no se va a suicidar políticamente para salvar a la guerrilla. Adicionalmente, los computadores de 'Raúl Reyes' prueban hasta la saciedad el apoyo que Chávez les ha dado a las Farc, lo que lo coloca en riesgo de ser puesto en la picota internacional. Para evitarlo, el Presidente venezolano iba a tener que dejar de apoyar a la guerrilla, así que era mejor adelantarse a las denuncias, distanciarse de ella públicamente y salir a cobrar los réditos por su cambio de actitud.

 

Por consiguiente, esta vez el viraje de Chávez sí es creíble e irreversible, pues ha sido obligado por circunstancias que no van a desaparecer en el futuro. La derrota estratégica de las Farc y su aislamiento internacional son, entonces, la base para la normalización permanente de las relaciones entre Colombia y Venezuela. Y el inicio en firme de este proceso fue el encuentro entre Uribe y Chávez. Bienvenidos a la normalidad.

 

El rescate del siglo

Por Alfredo Rangel/APIC

 

La pulcritud del rescate, su carácter incruento y el respeto a la vida de los guerrilleros refuerzan la imagen de unas fuerzas militares eficientes y respetuosas de los derechos humanos.

 

El rescate de Íngrid Betancourt pasará a la historia universal como uno de los más perfectos realizados por una fuerza militar. Su combinación de imaginación, sigilo, sorpresa, engaño e infiltración no tiene par en la historia contemporánea. Casi habría que remitirse al mítico rescate de Andrómeda por Perseo o al fabuloso engaño del caballo de Troya. Adicionalmente, producirá importantes efectos políticos en un amplio espectro de campos.

 

En primer lugar, después de la muerte de ‘Raúl Reyes’, este rescate es tal vez el operativo militar que más duramente ha golpeado la moral y la voluntad de lucha de la guerrilla de las Farc. Que los secuestrados más custodiados, entre los centenares que tiene en su poder la guerrilla, hayan sido rescatados en forma tan humillante para las Farc es un golpe mortal e irreparable a su autoestima. También pone en entredicho la consolidación del incipiente liderazgo de ‘Alfonso Cano’ y cuestiona la capacidad de control del viejo liderazgo del ‘Mono Jojoy’, pues fue casi en sus propias narices y en una zona bajo su mando donde el Ejército le hizo semejante desplante a la guerrilla. En medio del debilitamiento crítico de ese grupo irregular, este hecho podría provocar amargas recriminaciones mutuas entre sus altos mandos, nuevas e importantes deserciones de mandos medios e incluso, por qué no, de algún alto mando de las Farc, en el próximo futuro. Sería la antesala de su debacle definitiva.

 

En segundo lugar, se replantea radicalmente el tema del intercambio humanitario. Una vez que la guerrilla ha perdido las principales cartas que tenía para presionar al gobierno se fueron al traste sus posibilidades de imponer condiciones para realizar ese intercambio. Ahora tendrá que ceder en sus inamovibles y, para empezar, olvidarse del despeje de Florida y Pradera bajo su control armado. La guerrilla tendrá que convencerse de que ahora es el gobierno el que está en situación de determinar cómo, cuándo y dónde se realizaría ese intercambio. Es más, si el gobierno decide realizarlo, sería una concesión humanitaria en aras de la paz, y no una imposición por presión de la guerrilla.

 

También disminuirá la importancia de algunos protagonistas anteriores del intercambio humanitario, como Chávez, Correa y Piedad Córdoba. En su lugar adquirirán más significación los países amigos, Francia, España y Suiza, la propia Íngrid Betancourt y, eventualmente, la Iglesia Católica. No obstante, esto hay que decirlo, después del rescate pierde relevancia el intercambio humanitario como requisito indispensable para iniciar diálogos de paz. De hecho, estos se podrían iniciar e incluir como uno de los primeros puntos de la agenda no sólo la liberación de los secuestrados, sino la suspensión definitiva del secuestro.

 

En tercer lugar, en Colombia y en el exterior pierden fuerza y audiencia los críticos cerriles a la política de seguridad democrática. La pulcritud del rescate, su carácter incruento y el respeto a la vida de los guerrilleros refuerzan la imagen de unas Fuerzas Militares eficientes, contenidas en el uso legal de la fuerza y respetuosas de los derechos humanos. En contraposición, la imagen de la guerrilla se deteriora aún más, pues a su carácter bárbaro se suma ahora el estigma del burlado y derrotado.

 

En cuarto lugar, este rescate pondrá la popularidad del presidente Uribe en el punto máximo alcanzable en una democracia y, luego de que la Corte Constitucional resolviera en su favor el cuestionamiento de la Corte Suprema a la legalidad de la reelección presidencial, queda casi expedito el camino hacia una eventual segunda reelección. Para ello, lo primero sería dejar de lado el referendo para repetir las elecciones de 2006, por inoficioso.

 

Y un quinto punto. Con su inmensa fuerza moral, Íngrid se convierte en una reserva estratégica de la democracia colombiana para el mediano plazo, y se podría convertir en el corto plazo en un extraordinario apoyo no sólo de la política de seguridad democrática, sino también de una eventual segunda reelección del presidente Uribe. En sus primeras declaraciones, Íngrid ha demostrado una gran madurez política y mucha solidez de criterio sobre la coyuntura nacional. Con su rescate la democracia ha recuperado una líder política y moral incuestionable. Enhorabuena.

 

Al carajo con las Farc

Por María Jimena Duzán/APIC

 

Las Farc no sólo nos han convertido en un país menos secular, sino también en una sociedad más proclive a gobiernos de derecha.

 

Me la he pasado estos tres días pegada al televisor, siguiendo paso a paso la conmovedora bienvenida que el país les ha dado a Íngrid Betancourt y a los soldados y policías, luego de su cinematográfico rescate de las fauces de las Farc, y desde entonces no dejo de hacerme esta pregunta: ¿hasta dónde los abusos de las Farc, sus secuestros, sus actos terroristas y sus minas quiebratas, culpables de que el país tenga hoy una generación de lisiados, nos han convertido en el país derechizado y decimonónico que somos hoy?

 

No se necesita ser un profundo analista para advertir que la 'contribución' de las Farc en esta transformación de Colombia ha sido determinante. Sin duda la carga de religiosidad que tuvo la llegada de Íngrid y de sus compañeros a la libertad no tiene precedentes en nuestra historia reciente. Puede que este innegable resurgir religioso tenga que ver con el hecho de que en las sociedades amenazadas, la religión termina siendo un abrevadero en el que muchas personas encuentran sosiego. Algo de eso nos está pasando: en la pista de Catam, todos los rescatados y sus familiares se arrodillaron a rezar ante las cámaras, mientras el presidente Uribe, desde otro punto, ordenaba comenzar su alocución con las tres Aves Marías, como es ya costumbre en sus consejos comunales. Algo similar ocurrió en su alocución nocturna. ¿A dónde fue a parar el Estado secular que proclamó la Constitución del 91?

 

Las Farc no sólo nos han convertido en un país menos secular, sino también en una sociedad más proclive a gobiernos de derecha. Si las Farc no hubieran secuestrado, asesinado y atropellado a los colombianos como lo han hecho durante tantos años, en el país no habría podido prosperar un liderazgo como el de Álvaro Uribe; no se le habría torcido el pescuezo a la Constitución del 91, con la primera reelección; no se estaría pensando en una segunda reelección, y, desde luego, no estaríamos en las que estamos.

Las Farc han cambiado de manera dramática las vidas de muchas personas, comenzando por la del presidente Uribe, cuyo padre fue asesinado por un frente de esa guerrilla. Muchas veces me he preguntado cuál habría sido el talante de Álvaro Uribe si eso no le hubiera ocurrido. Puede que me equivoque, pero algo me dice que su aproximación a la política y al poder habría sido muy diferente, como también estoy convencida de que si al vicepresidente Francisco Santos no lo hubiera secuestrado Pablo Escobar, él no habría llegado ni a la puerta del Palacio de Nariño.

 

Algo parecido se puede decir de Íngrid Betancourt. La Íngrid que se bajó del avión es una mujer profundamente creyente y religiosa que habla en un tono predicador, como si sus palabras emanaran de un alma predestinada. A la Íngrid de hoy le suena la idea de una eventual reelección del presidente Uribe, aunque esta sea inconstitucional, porque considera que su permanencia en el poder es la única garantía para conseguir la derrota final de las Farc. Ella y más de medio país piensan lo mismo. Sin embargo, algo me dice que si no la hubieran sometido a la indignidad del secuestro, hoy estaría en la otra orilla, cuestionando al presidente Uribe por estar desconociendo sus límites constitucionales.

 

Pero también por culpa de las Farc, estamos creando unos líderes con pies de barro. Ahí está nuestro canciller, Fernando Araújo, a quien el secuestro lo reencauchó de manera inusitada: de haber sido un ministro gris en el gobierno de Andrés Pastrana y protagonista de uno de los escándalos mas tristemente célebres, el de Chambacú, del cual fue finalmente exonerado, se convirtió en una de las figuras más prominentes del partido Conservador con aspiraciones a ser candidato de su partido. Estoy segura de que si al doctor Araújo las Farc no lo hubieran secuestrado, no habría vuelto a la política y hoy nadie se acordaría de él. Algo parecido está sucediendo con Luis Eladio Pérez y Jorge Eduardo Géchem Turbay, dos políticos que antes de ser secuestrados nunca sobresalieron por nada diferente a que eran dos caciques tradicionales acostumbrados a la manzanilla. Hoy, sin embargo, luego de su secuestro, han adquirido una estatura de estadistas y de oráculos políticos que los debe tener sorprendidos hasta a ellos mismos. A Pérez, Íngrid Betancourt lo tiene fichado para trabajar en su proyecto político, y Géchem Turbay está convertido en un personaje nacional que hace noticia hasta con su vida privada. Hace poco los medios informaron de su separación como si hubiera sido la de Madonna. Las Farc han degradado la sociedad colombiana hasta el punto de que nos han vuelto fácilmente manipulables. Al carajo con las Farc.

 

El deber de ver

Por Daniel Coronell/APIC

 

El regreso de estas personas a la vida y a la dignidad es un mérito innegable de la política del gobierno Uribe.

 

La brillante operación que les devolvió la libertad a 15 personas secuestradas por las Farc merece el apoyo unánime de los colombianos y del mundo. Es necesario reconocer el éxito colosal del presidente Álvaro Uribe, del ministro Juan Manuel Santos, del general Freddy Padilla, del general Mario Montoya y de todos los militares y los civiles que arriesgaron sus vidas para acabar con el infame cautiverio.

 

No puede ser este un reconocimiento avaro.

 

Este rescate tiene ya un lugar en la historia y marca el punto más alto en 44 años de guerra contra las Farc. Demuestra que una operación como ésta, preparada con inteligencia y rigor, conduce a la vida y no a la muerte.

 

Comprueba también que el intercambio humanitario no es la única alternativa incruenta para lograr la liberación de los secuestrados y contradice de manera elocuente a quienes hemos defendido la necesidad de buscarlo como salida principal a la pesadilla que siguen padeciendo muchos colombianos.

 

El regreso de estas personas a la vida y a la dignidad es un mérito innegable de la política de seguridad del gobierno Uribe. También es un golpe mortal a las Farc porque desnuda la vulnerabilidad actual de una guerrilla inhumana y arrogante que si bien nunca ha tenido la posibilidad real de tomarse el poder, sí mantuvo al país en zozobra por décadas.

 

Los conmovedores relatos de los rescatados evidencian nuevamente que las Farc actúan guiadas por la crueldad y la ambición, y que perdieron cualquier principio ideológico que hubieran podido tener. Los secuestros, la aplicación de métodos terroristas y la narcofinanciación aumentaron temporalmente la capacidad de daño de la guerrilla, pero la despojaron de toda justificación política.

 

Los testimonios de quienes fueron sus víctimas hasta la semana pasada consolidaron el descrédito internacional de las Farc, respaldado por el profundo rechazo de los colombianos.

 

Todos los liberados, hasta hace poco mercancía humana, han dado un ejemplo singular de dignidad y fortaleza espiritual.

 

El teniente Raymundo Malagón, quien amarrado y convencido de que seguía en poder de sus captores alzó su voz para denunciar ante una cámara los atropellos a los que eran sometidos. Con firmeza indoblegable reclamó: “Estoy encadenado hace 10 años. Soy el teniente Malagón del glorioso Ejército de Colombia”, cuando aún creía que el helicóptero que tenía al frente lo llevaría solamente a una nueva escala de su pesadilla.

 

El cabo primero William Pérez, el enfermero que a punta de suero y dedicación logró arrebatar a Íngrid de los brazos de la muerte. Él tenía 26 años cuando lo secuestraron en El Billar (Caquetá) el 2 de marzo de 1998. En esos 10 años, aparentemente perdidos, William encontró en el servicio a una persona necesitada del sentido de la vida que las circunstancias parecían negarle.

 

La propia Íngrid Betancourt, cuyo futuro político está asegurado, mantuvo en alto su dignidad en todos los momentos. Su rebeldía frente a los secuestradores fue una heroica forma de resistencia que la engrandece. Ella y su mamá –que buscó tanto su libertad– fueron objeto de aleves afrentas por parte de muchas personas que hoy la alaban.

 

En su último cumpleaños, escribí una columna en la que deseaba que volviera pronto para recuperar, incluso, la posibilidad de estar en desacuerdo con ella.

 

La feliz ocasión ha llegado y habrá tiempo para eso.

 

Celebro con toda honestidad el triunfo del gobierno, pero no aceptaré la falacia según la cual Colombia sólo tiene dos alternativas: Uribe o las Farc.

 

Por lo demás, el gobierno tiene pendientes varias explicaciones. Voy a seguir pidiéndolas porque –aunque sea impopular– también es una obligación ver eso.

 

El ‘boomerang’ de Tasmania

Por Daniel Coronell/APIC

 

Va a tener algo de cómico ver al gobierno en la tarea de destruir al mismo testigo que quisieron acreditar, y que con su retractación se vuelve contra ellos.

 

Mientras el Presidente arma la cor-tina plebiscitaria para tapar el cohecho que permitió su reelección, un escándalo –tan grave como la yidis-política, o tal vez mayor– se cierne sobre el gobierno. La retractación del paramilitar conocido con el alias de ‘Tasmania’ probaría que allegados al Jefe de Estado estarían comprometidos en un plan para desprestigiar a la Corte Suprema de Justicia y detener las investigaciones por la para-política.

 

José Orlando Moncada Zapata, alias ‘Tasmania’, y su vecino de celda Iván Roberto Duque, alias ‘Ernesto Báez’, mencionan como partícipes de ese complot al hermano menor del Presidente, Santiago Uribe Vélez, y al primo del mandatario Mario Uribe Escobar, hoy detenido.

 

Según los paramilitares presos, los señores Santiago y Mario Uribe estarían detrás de la iniciativa contra los magistrados que investigan a los para-políticos. En ese plan habrían participado, también, el abogado de ‘Tasmania’, Sergio González, y el narcotraficante Juan Carlos Sierra, alias el ‘Tuso’, recientemente extraditado por orden del gobierno.

 

Casualmente, el hermano del Presidente es vecino de finca del abogado Sergio González en La Unión (Antioquia), y el ex senador Mario Uribe ha tenido negocios de tierras con el ‘Tuso’.

 

De acuerdo con la versión de ‘Tasmania’, por instrucciones del abogado González, firmó una carta dirigida al presidente Uribe donde aseguraba falsamente que el magistrado auxiliar de la Corte Iván Velásquez le había ofrecido beneficios para que implicara al mandatario –de manera igualmente falsa– en un atentado contra un jefe paramilitar, cometido en el año 2003.

 

A cambio de la declaración, el ‘Tuso’ ofreció, entre otras cosas, darle una casa a la mamá de ‘Tasmania’.

 

La carta de ‘Tasmania’ no fue enviada por correo a su destinatario en la Casa de Nariño. No tiene ningún sello de radicación porque no entró por los canales usuales.

 

El presidente Uribe recibió el mensaje de manos de la directora del DAS, María del Pilar Hurtado, quien había enviado a Itagüí agentes secretos de la entidad a recoger la misiva. Ella dice que los detectives ejecutaron la labor de mensajería por tratarse de un tema de seguridad del Estado, encargado por el Secretario General de la Presidencia. Y Bernardo Moreno afirma que la mandó a traer porque alguien le avisó por teléfono que una correspondencia determinante estaba en esa cárcel. Él recuerda claramente la importancia de la carta, pero –curiosamente– ha olvidado quién fue la persona que llamó a advertirlo.

 

Una movilización estatal de ese tamaño es por lo menos exótica para transportar la carta de un reo al Presidente de la República.

El gobierno usó localmente la carta en función de deslegitimar el proceso de la para-política, mientras en Estados Unidos reclamaba las investigaciones como un resultado de la seguridad democrática.

El Jefe de Estado le atribuyó total credibilidad a ‘Tasmania’ porque “se ratificó en la Fiscalía”. Su nombre ingresó a los comunicados de la Casa de Nariño y pronto se empezó a hablar de un “magistrado manipulador montando una maniobra contra el Presidente”.

 

Súbitamente ‘Tasmania’ era un bandido creíble. Incluso lo pusieron a dar una entrevista radial a Vicky Dávila, cuyas respuestas leyó sin apuro de un papel porque –según él dice ahora– el cuestionario había sido preparado minuciosamente por el abogado Sergio González.

Por eso va a tener algo de cómico ver al gobierno en la tarea de destruir al mismo testigo que quisieron acreditar, y que con su retractación se vuelve contra ellos.

 

Tal vez lo traten como a Yidis Medina quien, según la versión oficial, ha sido una hampona antes y después de su paso por el Congreso, pero tuvo un único momento de lucidez ética cuando “desinteresadamente” alzó su mano para aprobar la reelección.

O tal vez tengamos que votar otro referendo para borrar estos hechos.

 

Mi voto por la Corte

 

Por María Jimena Duzán/APIC

 

Es hora de que nos demos cuenta: en el país está a punto de producirse una ruptura en el régimen político que hasta ahora imperaba en la vida nacional.

 

No recuerdo una crisis institucional más honda ni más grave que la que se produjo esta semana, luego de que la corte Suprema de Justicia publicara su fallo en el que condena a la ex congresista Yidis Medina y advirtiera que la reelección de Uribe pudo haber sido obtenida a través de métodos espurios.

 

Aunque suene ingenuo, no está de más subrayarlo: es la primera vez que un presidente colombiano elegido en las urnas desconoce de manera tajante y melodramática un fallo de la justicia, como también es la primera vez que un mandatario colombiano demuestra un desprecio por la ley y por su majestad de manera tan abierta y descarnada.

 

Tampoco antes un gobernante había retado públicamente a la justicia como lo ha hecho Álvaro Uribe esta semana de pasión que acaba de terminar. Ningún dirigente político que yo recuerde les había agredido tanto verbalmente como lo han hecho esas carnitas y esos huesitos. Uribe ha llenado de epítetos incalificables a la Corte y la ha sometido al escarnio público como si se tratara de una bruja presta a entrar a la hoguera, y no de uno de los más altos tribunales de justicia.

 

Basta recorrer la cadena de insultos que el Presidente ha proferido contra la Corte Suprema para entender la profundidad de la crisis que estamos enfrentando. Uribe ha dicho que esta Corte es "ideologizante", que es "golpista" y que hace fallos "pensando en la política". El viernes pasado, luego de su alocución nocturna del día anterior, en la que convocó a un referendo para volver a realizar las elecciones de 2006, el Presidente le dijo a la Corte que era un tribunal infiltrado por el paramilitarismo al que había que demandar. Su asesor presidencial, José Obdulio Gaviria, la ha calificado en varias ocasiones de Corte "prevaricadora" y en el colmo de los colmos, el Presidente ha llegado a afirmar que su forma de hacer justicia se parece a la manera como (las Farc) practican la pesca milagrosa, "tirando la carnada a ver quién cae".

 

En un escenario tan caldeado, en donde hay un presidente constitucional que se atreve a equiparar la forma de impartir justicia de este tribunal con las pescas milagrosas de las Farc, ya no se puede hablar de choques de trenes, ni de crisis pasajeras de fácil solución. Cuando un presidente hace lo que hizo Álvaro Uribe, de no acatar el fallo y salir a la opinión pública acaballado en su 84 por ciento de popularidad, a llamar a un referendo sui géneris, extra rápido para que el pueblo que lo adora vuelva a refrendar su mandato, estamos hablando de palabras mayores.

 

Es hora de que nos demos cuenta: en el país está a punto de producirse una ruptura en el régimen político que hasta ahora imperaba en la vida nacional, ruptura que nos puede llevar a fronteras desconocidas de las que nos va a ser difícil regresar. El senador Gustavo Petro no se equivoca cuando afirma que por esta vía vamos derecho hacia el reino indeseable de las tiranías.

 

Después de los sucesos de la semana pasada, me temo que el país está dividido literalmente en dos y que cada una de las partes parece más lejana e irreconciliable. De un lado está Álvaro Uribe, el mandatario más popular que haya tenido la historia reciente de Colombia, pero también el más displicente con la norma y el derecho; el amante de los atajos y de la política entendida como un ejercicio personal e indelegable, que se le mide a todo, pero que es capaz de amenazar con una cachetada a quien lo sulfura. "si lo tuviera al frente, le daría en la cara, marica". Del otro lado está la Corte Suprema de Justicia, que no mide su grandeza por su popularidad en las encuestas, sino por su apego a la norma y a la ley; una Corte valiente que no se amilana ante nada y que ha sido capaz de enfrentarse al monstruo de la para-política cuando ya muchos pensábamos que nadie tenía las agallas para hacerlo. Y aunque el Presidente insista en descalificar a la Corte por la forma como se le ha metido a investigar las denuncias hechas por Yidis Medina, debo decir que su actuación ha sido igualmente importante para que la justicia pueda desentrañar un cohecho que insiste en negar el Presidente de la República.

 

Lo que sí nunca nos imaginamos los colombianos es que nos fuera a tocar algún día escoger con cuál de estas dos Colombias nos quedamos. Habrá muchos dudando cuál camino tomar. Yo ya he decidido cuál es el mío. Si se trata de escoger entre un caudillo que se define como el capataz de finca, y los magistrados de la Corte Suprema de Justicia que representan la dignidad de un Estado de derecho, mi voto es por estos últimos. Qué importa que no tengan el 84 por ciento de popularidad, ni que sean muchos de ellos unos honorables desconocidos para la opinión pública.

El lado positivo

A los muchachos que recogen las firmas el partido de la U les paga 200 pesos por cada una. ¿Estará penada con multa la petición en el espacio público?

Por Antonio Caballero

El Congreso sí trabaja, señores. Para muestra un botín: la asombrosa ley que, con el pretexto de reformar el Código de Tránsito, acaba de prohibir que los pobres reciban limosna en las esquinas, o que los ricos se la den, so pena de multa por valor de un salario mínimo mensual. Cito el texto:

 

"No se podrá participar en actividades comerciales o benéficas en 200 metros a la redonda de los semáforos, señales de tránsito, pasos a nivel, pasos peatonales, separadores, bermas, ciclovías, ciclorrutas, estacionamientos, todo tipo de puentes, y en las zonas dedicadas a la circulación de todo tipo de vehículos".

 

Hubiera sido más fácil decir simplemente: "en todo el territorio nacional". La vastedad del campo vedado a la limosna no deja libre ni siquiera ese punto inencontrable de la geografía de la patria que el presidente Uribe autoriza como único posible para la entrega "humanitaria" de secuestrados: un punto en el que no haya presencia ni de la fuerza pública, ni de la guerrilla, ni de la población civil. En eso se nota que los ponentes de la nueva ley son uribistas: en el Senado, el senador conservador Jorge Hernando Pedraza, y en la Cámara, la representante Gloria Stella Díaz, del Mira: Movimiento Independiente de Renovación Absoluta que inspira la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional.

 

También se nota que son uribistas en que están en contra de los pobres. Porque ¿quién pide limosna en los semáforos? El creciente ejército de los desempleados de la prosperidad uribista, los huidos y los desplazados que la "seguridad democrática" sigue produciendo por cientos de millares y a quienes el gobierno sigue empeñado en impedir que recuperen sus tierras. El Ministerio de Agricultura explica que, como las de Carimagua, no son para ellos sino para grandes empresarios capaces de invertir en proyectos de agroindustria. El jefe de Estupefacientes, un funcionario que ni siquiera sabe cuántas propiedades incautadas a los narcos administra, afirma que en todo caso ellas no pueden servir para dar reparación a las víctimas. (Y acabará entregándoselas a la agencia antidroga de los Estados Unidos, para que esta pueda con esos recursos premiar a los extraditados que deja en libertad).

 

Son esos desplazados, esos desempleados, los que dan mala imagen al país y al gobierno agolpándose como lo hacen en el espacio público para pedir limosna o vender frutas y chitos, o muñequitos de sombrero aguadeño que representan al presidente Uribe. Los hay también del presidente venezolano Chávez, que vienen acompañados de alfileres para hacerle maleficios de vudú. ¿Por qué los de Uribe los venden sin alfileres? ¿Nadie los quiere así? ¿Están prohibidos? Hace unos días, en una esquina, me pidieron que firmara a favor de la reelección de Uribe. Pregunté que si también se podía firmar en contra. Me dijeron que no se podía. Luego leí que a los muchachos que hacen ese trabajo el partido uribista de La U les paga 200 pesos por firma recolectada. Y ahora me pregunto: con esta nueva ley ¿estará penada con multa la petición de firmas en los espacios públicos? ¿Es una actividad comercial? ¿Benéfica? ¿Delictiva?

 

Dice la representante Gloria Stella Díaz, ponente en la Cámara de la ley de marras:

 

"Las cosas hay que verlas por el lado positivo".

 

Que referendo permita repetir elecciones de Congreso quiere un grupo de parlamentarios

Voces de diversas tendencias políticas insisten en que no solo sirva para que el presidente Álvaro Uribe legitime su mandato, sino también para ratificar la institucionalidad de la corporación.

Y es que la misma presidenta del Senado, Nancy Patricia Gutiérrez dijo que se podría preguntarle al pueblo si está de acuerdo con repetir las elecciones del Congreso.

 

Otro que comparte la idea de que se relegitime al Congreso por esta vía es el representante de Cambio Radical, Roy Barreras. "Sería saludable para dejar atrás ese episodio oscuro de la parapolítica", dijo.

 

Pero consideró que "lo primero que se tiene que definir es si se le va a meter la tercera reelección" presidencial.

 

Por su parte, el senador de Convergencia Ciudadana, Samuel Arrieta, fue claro al señalar que lo que debe haber es el anticipo de las elecciones del Congreso.

 

Argumentó que "consideramos que en momentos de profunda crisis institucional, las salidas deben ser acordes al mandato constitucional y legal".

 

Sin embargo, no todos están de acuerdo con el referendo para el Congreso. La posibilidad de más temas en el referendo no le gusta al Gobierno, tanto que el ministro del Interior, Fabio Valencia prefiere que sólo quede la pregunta que viene preparando el Ejecutivo.

 

En entrevista con EL TIEMPO/APIC (publicada este domingo), enfatizó que "realmente creo que deberíamos de mantener solo la propuesta inicial".

 

El senador conservador Eduardo Enríquez aclaró que "proponer la repetición de unas elecciones no pasa de ser el más terrible absurdo desde el punto de vista jurídico". Para él, no existen referendos para repetir elecciones.

 

Por su parte el representante del Polo Democrático Venus Albeiro Silva, dijo que la legitimidad solo debe ser para los que compraron el voto. "Los que no lo compramos no tenemos porque estar buscando una legitimidad que ya tenemos", aseveró.

 

 

"Está de acuerdo con que la elección presidencial del 2006 se repita": será la pregunta del referendo convocado por Uribe

 

El entrante Ministro del Interior y de Justicia, Fabio Valencia Cossio, defendió las razones por las que el gobierno considera imperativo convocar a un referendo para repetir las elecciones de 2006.

 

"Es la única manera que tiene para terminar con esta avalancha de situaciones que ha tratado de menoscabar la autoridad presidencial", dijo Cossio en entrevista con El Tiempo, publicada en la edición de este domingo.

 

El Ministro dijo que el referendo era constitucionalmente viable y aclaró que era para ratificar la legitimidad de las elecciones de 2006-2010 y que por ahora no estaba previsto buscar una nueva reelección del presidente Álvaro Uribe.

 

Según él, Uribe demostrará que cuenta con una "abrumadora mayoría", incluso, superior a la de 2006 y que por esa razón la oposición estaba temerosa.

 

También dijo que esta era la manera de que el Presidente consolidaría la institucionalidad.

 

Ante la pregunta por cómo lograría el gobierno cohesionar una coalición "maltrecha", el Ministro dijo que en un diálogo abierto se podría poner de acuerdo a la mayoría uribista.

 

Sobre las anunciadas reformas a la Justicia, Cossio prefirió abstenerse de dar detalles. Lo único que dijo es que serían reformas concertadas con los partidos, la Comisión de Reajuste Institucional y con la rama judicial.

EN LA SEGURIDAD DEMOCRATICA DE URIBE ¡HAY LICENCIA PARA MATAR!
Por: William Hundelshauseen Carretero

Presidente Nacional APIC

Matar es pecado y delito, excepto en Colombia cuando se trate de guerrilleros. Allí, en un clima de “seguridad democrática”, se puede traicionar al amigo y al compañero de armas, incluso profanar su cadáver para verificar las huellas dactilares. Eso fue lo ocurrido con Pedro Pablo Montoya, quien traicionó y asesinó a su jefe Iván Ríos, para cobrar la recompensa ofrecida por el gobierno colombiano.

Según las investigaciones realizadas por nuestro periodista JORGE GOMEZ BARATA, tan pronto Montoya cruzó el Jordán de la traición y entregó al ejército colombiano el brazo derecho amputado del hombre y el compañero a quien debía proteger, al gobierno y a las autoridades judiciales colombianas dejaron de interesarles cuánto tiempo estuvo Montoya con las FARC, en qué operaciones participó y el ex guerrillero, que hasta la víspera era tenido por criminal y terrorista, fue exonerado y premiado con una jugosa recompensa.

La mutación regresiva de Uribe no puede ser más escandalosa. En lugar de contener a los paramilitares o eliminar los escuadrones de la muerte como le reclama incluso el Congreso norteamericano, desciende a su nivel. Ninguna seguridad y ninguna democracia construida sobre esas bases es moral ni legítima y cualquier victoria así obtenida en lugar de merito es baldón.

Es repugnante el modo como algunos gobiernos, supuestamente rectores de países donde impera el Estado de Derecho, violan no sólo sus propias leyes sino los principios en que se asientan las doctrinas jurídicas de la modernidad y de las que occidente se enorgullece.

En los estados modernos, todos los ciudadanos, sin importar qué delitos hayan cometidos, disfrutan de la protección de las leyes, se presumen inocentes hasta tanto un tribunal competente, sobre la base de leyes adoptadas con anterioridad, los declare culpables y tienen derecho a ser juzgados con imparcialidad y asistidos en su defensa por abogados calificados. Garantizar tales prerrogativas es el principal cometido de las autoridades y cosa sagrada para el Poder judicial.

El hecho de que un fiscal, conscientemente se abstenga de acusar a un asesino confeso, constituye un delito de prevaricación y una falta ética de proporciones inéditas.

Al legitimar conductas criminales y convertirlas en fundamentos de la llamada “seguridad democrática”, el gobierno de Álvaro Uribe adopta una doctrina de seguridad nacional que ya era bárbara en los tiempos de Nerón.

Es cierto que el actual presidente Colombiano no había nacido y que el jefe de las FARC, Manuel Marulanda contaba con 18 años cuando, en 1948, con la muerte del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán, se desencadenó la lucha armada que en los últimos cincuenta años han desangrado a Colombia. Desde entonces, todas las tentativas de paz, los diálogos y las treguas, las mediaciones y los altos al fuego, las ofensivas y los repliegues, han fracasado y los efímeros instantes de esperanza han servido para que los adversarios recobren las fuerzas y reinicien la lucha con más violencia y más muertes.

Precisamente por eso los esfuerzos encabezados por el presidente venezolano Hugo Chávez y que condujeron a cierto aflojamiento de las tensiones, al lograr que las FARC iniciaran unilateralmente la liberación de los civiles en su poder, se constituyó en la más prometedora alternativa de paz y debió ser apoyada sin reservas por todas las fuerzas políticas realmente interesadas en el porvenir de la Nación, incluyendo naturalmente al gobierno, la oposición y las guerrillas. El acierto de Chávez se debió a su empeñó en buscar la paz con la paz, no con las armas como pretenden los contendientes.

Como ha sido fehacientemente demostrado a lo largo de la historia y confirman hechos recientes, la búsqueda de la paz por medio de la guerra es un camino errado, tratar de calmar la violencia con más violencia, un esfuerzo inútil y con costos humanitarios inaceptables. Acatar la regla de “ojo por ojo y “diente por diente” conduce a una sociedad de ciegos y desdentados y no a una comunidad de ciudadanos libres.

La política sin principios, la falta de ética de los que gobiernan y el relativismo moral conducen a las violaciones de la legalidad, prohíja las cárceles secretas, legaliza las torturas y las ejecuciones sumarias y extra judiciales y en su grado de degeneración más alto, al otorgamiento de licencias para matar.

Caso Ecuador: ¿Ultimaron a personas inermes y con las manos levantadas?
Por: William Hundelshauseen Carretero

Presidente Nacional APIC

El que un guerrillero muera en combate en una selva, de un lado u otro de cualquier frontera es un riesgo calculado y de cierta manera un hecho tan natural como el que jóvenes de cualquier país se interesen e incluso se sumen a este tipo de lucha. Otra cosa es que se les ultime en nombre de exóticas doctrinas de seguridad como le ha ocurrido con un grupo de estudiantes mexicanos.

En relación con el reciente incidente ocurrido cuando las tropas colombianas violaron la frontera de Ecuador, el presidente de ese país fue claro y consecuente: “En Ecuador no existe la pena de muerte. Nadie, por ninguna razón puede ser ejecutado allí y quien lo haga comete un asesinato.”

Eso fue exactamente lo que hicieron las tropas colombianas según las investigaciones realizada por el destacado periodista JORGE GOMEZ BARATA, que además de bombardear e ingresar ilegalmente en territorio ecuatoriano, ultimaron a algunas personas, incluso inermes y con las manos levantadas. Que fueran o no guerrilleros, colombianos, mexicanos o de cualquier otra nacionalidad no disminuye la culpa de quienes los mataron.

Según preceptos proclamados desde la época en que se fundaron las doctrinas jurídicas de la Era Moderna, existe el derecho de rebelión, muchas veces invocado por los pueblos y sus vanguardias para combatir contra la injusticia y la opresión. Mandela y Fidel Castro fueron en su tiempo encarcelados por rebelarse contra la injusticia como Miguel Hidalgo fue ejecutado sin que la historia haya justificado a sus verdugos.

Las guerrillas en Colombia, como en su tiempo lo fue la resistencia en Europa ocupada o como ahora ocurre en Afganistán o Irak, son fuerzas irregulares, gente con razones suficientes para tomar las armas y arriesgar su vida por una causa en la que creen. Los guerrilleros de ayer, como los de hoy operan al margen de la ley porque cambiar un orden que estiman injusto es el cometido de su lucha. En su tiempo Pancho Villa y Sandino fueron acusados de cuatreros.

Si bien un movimiento guerrillero pudiera ser criticado por traspasar la frontera de su país o ocultarse en una selva extranjera, su culpa no puede ser equiparada a la de un Estado que ordena a su ejército violar la soberanía nacional de un país vecino y cruzar sus fronteras, mucho menos bombardear su territorio, hacer prisioneros o ajusticiar a personas, incluso después de haberse rendido.

No existe ningún retruécano jurídico ni ningún leguleyo puede explicar o justificar el ajusticiamiento de estudiantes mexicanos en suelo ecuatoriano por tropas colombianas, ni siquiera en el supuesto de que hubieran formado parte de las FARC o se hubieran sumado a las fuerzas que combaten al gobierno de Álvaro Uribe.

Afortunadamente no se han impuesto todavía doctrinas jurídicas ni concepciones políticas que criminalicen el idealismo de los jóvenes ni hay manera de impedir que su interés por conocer la realidad de otros países los lleve a involucrarse en arriesgadas aventuras y en románticos esfuerzos de liberación nacional y social.

Resultaría en extremo difícil e impropio, excepto para rendirles homenaje o saludar su desprendimiento, hacer el inventario de los luchadores latinoamericanos que han combatido por la causa de otros pueblos. En cualesquiera de nuestros países, incluyendo a México, Colombia, Ecuador y Venezuela, para mencionar sólo a los involucrados en el contencioso actual, han luchado y caído curtidos combatientes y bisoños revolucionarios de otras naciones.

Al excusarse con el gobierno del Ecuador, las autoridades colombianas hicieron lo correcto y solucionaron un incidente diplomático, hecho que de ninguna manera los exime de su responsabilidad por los delitos cometidos en territorio de Ecuador, especialmente por la muerte de personas, entre ellos varios jóvenes mexicanos.

Se trata de un hecho de gravedad extrema que, para evitar que se convierta en precedente, debiera ser investigado juzgado por las autoridades y tribunales competentes, cosa que sin dilación y con toda legitimidad debiera reclamar el gobierno mexicano.

No es la primera vez que Colombia, imitando a los Estados Unidos e Israel, opera en territorio de otro país. Es preciso impedir que la doctrina de fuerza implantada por Estados Unidos que proclama su derecho de atacar lo que llama “rincones oscuros del mundo”, se convierta en una regla de las relaciones entre los países latinoamericanos.

La discusión de si los jóvenes mexicanos o de otras nacionalidades muertos o apresados en Ecuador eran o no guerrilleros, a los efectos del respeto que merecen sus vidas, es irrelevante y su muerte es un crimen que debe ser inequívocamente condenado.

 

 

Congreso Colombiano: Padres de la Patria, Representantes del pueblo!

Por: William Hundelshauseen Carretero

Presidente Nacional APIC

Todos los periódicos y revistas de Colombia traen el caso. Nadie lo obvia. Cualquier estación de radio lo menciona sin cesar y ahora la situación se ha puesto candente.

No fue una filtración. Los mismos jefes de las bandas paramilitares asesinas se encargaron en su momento de decir que ellos tenían en el Congreso colombiano más diputados que casi cualquier otro partido.

Eso, en medio de un proceso de negociaciones para que abandonaran las armas y se reincorporaran a la vida civil, a pesar de las masacres atroces de campesinos, les garantizaba una benevolencia obtenida.

Podía parecer una balandronada. No lo era. Según las informaciones dadas a conocer, el 10 por ciento de los parlamentarios está en la cárcel por permitir que los paramilitares les financiaran las campañas electorales.

Otro 10 por ciento está bajo investigación, entre ellos la presidenta del Senado, Nancy Patricia Gutiérrez. Eso ya es el 20 por ciento, mucho, y nadie conoce lo oculto.

En una entrevista divulgada con la televisora RCN, el encarcelado cómodo ex jefe paramilitar, Salvatore Mancuso, de quien no se sabe cuántos crímenes ha ordenado y cometido, testificó el año pasado que había creado un pacto político con Mario Uribe y otros legisladores.

Por su cuenta, más del 50 por ciento del Parlamento podría estar involucrado en el escándalo. Antes de desmovilizarse, Mancuso dijo que los paramilitares 'controlaban' más de un tercio del Congreso.

Hace unos días, el senador Jorge Enrique Gómez asumió el escaño en reemplazo de un senador encarcelado que había remplazado a uno investigado judicialmente, el cual a su vez había asumido una banca por otro senador encarcelado.

La cadena, como se ve, es larga, pero no se conoce con certeza si tirando del hilo se llega al ovillo. Eso es Colombia, acuérdense, donde la penetración de los paramilitares y los traficantes de drogas apunta a fondo en el aparato estatal.

Recuerdo que cuando el capo Pablo Escobar estaba en la prisión de Envigado, entraba y salía a francachelas nocturnas, tenía todas las comodidades y al final compró a todo el mundo y se escapó sin que nadie lo detuviera. Parecía que todos en la penitenciaría tenían el bolsillo más abultado.

En estos días, el Congreso está semiparalizado por el escándalo surgido con estas revelaciones-alucinaciones políticas. Jorge Enrique Gómez, un pastor evangélico, carece de experiencia política, pero eso ahora no importa porque está limpio de toda la suciedad parlamentaria.

Más que escabrosa resulta la situación, para los jueces es como un erizo que no saben por donde tomar porque se trata de mucha gente que vuela alto en la política (Pablo Escobar fue diputado suplente).

La acusación concreta es que las bandas paramilitares de derecha ayudaron a legisladores y gobernadores también de derecha a ser elegidos. En algunos casos, los políticos están acusados de planear asesinatos con los paramilitares.

Algunos dicen que la crisis podría complicar aún más los esfuerzos del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, para convencer al liderazgo del Partido Demócrata en el Congreso estadounidense a aprobar el tratado de libre comercio con la nación andina.

Mentira. Los que se mueve en las esferas políticas en Washington no tienen nada que ver con eso, sino con rencillas domésticas posiblemente enlazadas con las próximas elecciones presidenciales norteamericanas. Allá también la corrupción es a fondo.

¡Oligarquía Latinoamericana!: Esta quedando sin opción para gobernar
Por: William Hundelshauseen Carretero                                                            Presidente Nacional APIC

Las elecciones son la única oportunidad que el sistema concede a las mayorías latinoamericanas para consumir su magra cuota de poder político que el propio sistema convierte en oportunidades perdidas. Las elites que disponen del poder económico, del control del Estado, de los medios de difusión y son usufructuarias de prejuicios ancestrales, ejercen una capacidad de manipulación que hace a mucha gente girar en contra de sus propios intereses.

Con una esperanza de vida que no llega a setenta años, una persona que comienza a votar alrededor de los veinte y lo hace cada cuatro o cinco años, elige entre ocho y diez veces en toda su vida. Abstenerse de votar o hacerlo por los candidatos de la oligarquía es como desperdiciar la oportunidad de ver florecer un agave.

Las oligarquías criollas, surgidas como resultado indeseado de las luchas por la independencia y que se apoderaron de las repúblicas nacientes como si fueran un botín, son las responsables que nuestras naciones perdieran toda una época histórica. Recién, con casi medio milenio de retraso, América Latina pugna por acceder a la modernidad política.

Esa circunstancia hace que desplazar a la oligarquía del poder que pudiera parecer un programa mínimo, sea en realidad una tarea estratégica. Así ocurrió cuando en 1934 los mexicanos aprovecharon su oportunidad y eligieron a Lázaro Cárdenas y más recientemente otros electores, igualmente consecuentes, usaron su escaso capital político para apostar por Lula, Chávez, Evo Morales, Cristina, Bachelet, Correa, Tabaré, Ortega y otros que, más allá de sus proyectos políticos, enfoques personales e incluso defectos, tienen en común no formar parte de la oligarquía y ser confrontados por ella.

La oligarquía es una triada maldita formada por los terratenientes, la cúpula del clero y la jerarquía castrense tradicional. No obstante, no se trata de una nomenclatura dogmática, sino de una actitud ante la Nación, el pueblo y el poder. Ser cura no es ser un oligarca como tampoco lo son todos los comandantes y coroneles ni los hacendados que hacen producir la tierra, generan empleos y contribuyen al desarrollo de la campiña latinoamericana.

Se trata no de una clase social sino de castas yuxtapuestas, políticamente primitivas que asumen el poder como un legado, lo ejercen como un cacicazgo en la creencia de que los pobres, los indios y los ignorantes son políticamente minusválidos incapaces de sobrevivir sin su mando, su consejo y sus dadivas.

Esa élite socialmente cerrada se reproduce mejor en los caldos de cultivos que forman la ignorancia el hambre y la exclusión. Si alguna vez los pobres y los indios, los analfabetos y los vulnerables dejaran de existir, la oligarquía los reinventaría porque sin ellos su estilo de vida se derrumba y se hace imposible su existencia. Los oligarcas explotan y desprecian a los pobres y a los indios no porque son malas personas, sino por una reacción atávica.

Lentamente, en medio de intensas luchas intestinas consigo misma, sobreponiéndose a instintos que los empujan hacía el pasado y los fijan a la tierra, la oligarquía ha evolucionado porque no puede sobrevivir sin aliarse al capital extranjero, al que desde tiempos inmemoriales sirve.

En términos generales, en esta dimensión, no se trata de convencer a nuestros hermanos acerca de cuales candidatos son los idóneos y que corriente política deben preferir, cosa que forma parte de procesos políticos concretos, sino de desarrollar el instinto de clase y de Nación que permite saber que la oligarquía y los elementos ligados al imperio, jamás serán una buena opción.

Una de las tareas más decisivas del trabajo de concientización de las vanguardias respecto a los sectores populares, los trabajadores, los campesinos y sobre todo los jóvenes, es persuadirlos del significado histórico que para todas las luchas presentes y futuras tiene el desplazar definitivamente del poder a las oligarquías y a las burguesías entreguistas y neoliberales aliada al imperialismo.

Enfrentar a la entente imperial con un frente unido de naturaleza ideológica, no doctrinaria es una tarea histórica. Donde quiera que haya una elección debe promoverse la idea de que todo debate y toda opción es legítima entre candidatos que por su origen y su proyección signifiquen una alternativa real. Aislar a las oligarquías, privarlas de toda base social y desplazarlas del escenario político es un cometido esencial a nivel continental.

Más turbulencias políticas en Colombia
Por: William Hundelshauseen Carretero
Presidente Nacional APIC

Desde el domingo 4 de mayo corrientes de nuevas turbulencias políticas afectan a Colombia, al tiempo que grupos políticos de narcotraficantes terroristas se han lanzado a la comisión de delitos contra la vida de los ciudadanos. Estos hechos afectan la política interna del Presidente Uribe Vélez, para reelegirle por segunda vez, utilizando un proyecto de reforma constitucional que autorice la segunda reelección. Este hecho ha mostrado que el Presidente Uribe Vélez confía en el poder de institucionalizar una segunda reelección, haciendo de esta figura política y constitucional una herramienta de mayor perpetuación de su mandato como presidente de Colombia, exactamente al estilo que instauraron en los siglo XIX y XX gobernantes antidemocráticos y dictatoriales de Centroamérica, países del Caribe y América del Sur. Por ello algunos de los partidos integrantes de la coalición retardataria gobernante en Colombia, han comenzado a expresar su protesta por este intento de prorrogar el tiempo del mandato presidencial de Uribe Vélez y excluir con ello la elección de un miembro cualquiera de esos partidos como nuevo presidente de la República.

La posibilidad de reelección indefinida del presidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez ha abierto ya el debate sobre la propuesta de Luis Carlos Restrepo, alto Comisionado de Paz de Uribe Vélez desde la iniciación de su gobierno y uno de los funcionarios de su más absoluta confianza, para “disolver los partidos uribistas para que respondan por sus actos y evitar que el Presidente arrastre con el lastre de sus culpas por los nexos con los paramilitares”. Sostiene que los aliados políticos y parlamentarios uribistas, lo cual permitió que “se nos arrimaran personas que estaban delinquiendo para aprovechar su popularidad, manifestando que ni siquiera se libraron los liberales que contribuyeron a crear la coalición de Uribe Vélez”. A lo largo de esas declaraciones el Comisionado de Paz agrega que abogados y miembros de los narcotraficantes y paramilitares confesaron que el Exministro (del Interior) Sabas Pretelt había pactado con ellos la no extradición a cambio de apoyar la reelección de Uribe, agregando que a partir del próximo 31 de diciembre se pondrá fin al Proceso de Justicia y Paz: “estamos trabajando en un decreto de cierre de Justicia y Paz para ponerle término también a este proceso. Creemos que debe haber unos tiempos y quien no confiese los delitos y quien no entregue los bienes en esos tiempos, se expone a perder los beneficios y se va a la justicia ordinaria”. El propio Comisionado de Paz se pregunta: “¿hay que preguntarnos qué ha sucedido si frente a un anhelo popular que le dio su voto al Presidente Uribe se nos arrimaron personas que estaban delinquiendo?”.

La propuesta del Comisionado de Paz es, nada más y nada menos, que hay que alejar de los adherentes actuales al Presidente Uribe Vélez en un proceso de limpieza social y moral de personas en quienes en toda Colombia reconocen tradicionales vínculos de asociación con el narcotráfico y la delincuencia común.

Todo lo anterior muestra que la crisis social, política y moral del movimiento que dirige el Presidente Uribe entró en una crisis profunda que podría obstaculizar su nueva reelección que ya ha sido lanzada por algunos de sus antiguos adherentes. Esta confesión del funcionario más alto y cercano al Presidente Uribe Vélez denuncia la estructura corrompida de los movimientos políticos que apoyan al actual Presidente colombiano. A la vez, abre desde ya las puertas para la formación en Colombia de un bloque político nacional que reúna lo que sea sano y bueno de la política colombiana para reemplazar en el poder a la maquinaria dañada, represiva y pronorteamericana del Presidente Álvaro Uribe Vélez.

Como parte de la crisis política y moral que se ha abierto, en la madrugada del miércoles 7 de mayo, a las 12.05 horas, fue extraditado a Estados Unidos el jefe paramilitar Carlos Mario Jiménez, “Macaco”, “en un avión Super King 350 norteamericano”. Fue una ruptura total con la decisión de la Corte Suprema de Justicia de “que “los paras” en justicia y paz no pueden ser extraditados hasta que no cumplan con las victimas”. Estados Unidos, uno de los grandes países vinculados al negocio del narcotráfico ha sido convertido por el gobierno de Uribe Vélez en supuesta cárcel para narcotraficantes colombianos.

Que Pasaría en Colombia si Obama es el presidente de Estados Unidos
Por: William Hundelshauseen Carretero
Presidente Nacional APIC

Para el mandatario colombiano lo mejor sería un triunfo de John McCain en EEUU pues los demócratas son refractarios a firmar el TLC con Bogotá. La mayor dificultad uribista es interna: hay 64 legisladores y ex legisladores procesados y 32 presos.

Álvaro Uribe llegó a la Casa de Nariño, la sede presidencial, en agosto de 2002 y, reforma legal mediante -debidamente lubricada con dinero-, logró un segundo turno en 2006. En breve tendrá que aclarar lo que para muchos es obvio: persigue otra reforma constitucional para lograr una segunda reelección, prohibida. De lo contrario su mandato expirará en 2010 y muy pronto tendría que buscar entre sus filas una figura de recambio, más bien de continuidad.

Y tal hallazgo es una tarea ímproba, visto el descrédito de la clase política diezmada a nivel del Congreso por el escándalo que los medios bautizaron 'parapolítica'. Fue en referencia a los nexos tupidos entre esos congresistas y senadores con los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). A despecho de tan beatífico nombre era un ejército mercenario al servicio del Ejército legal que no sólo asesinaba a miles y miles de personas sino también traficaba droga. Y como si eso fuera poco, también se adueñaba de las tierras de los campesinos que obligaba a huir y desplazarse para salvar sus vidas.

Las AUC tuvieron a Carlos Castaño como jefe principal, hasta que en abril de 2004 fue asesinado por orden de su hermano y competidor por ese liderazgo, Vicente Castaño, y por el tercer hombre en importancia en la organización delictiva, Salvatore Mancuso. Los restos del primer Castaño fueron ubicados e identificados dos años más tarde, cuando este ejército paralelo negociaba con Uribe una desmovilización muy particular. Es que a pesar de los crímenes cometidos, de lesa humanidad, los autores y responsables debían confesarlos y resarcir a los familiares de los muertos para poder gozar del privilegio de una condena módica condena de cinco a ocho años como máximo.

La norma legal que permitió esa forma de impunidad se llamó, paradojalmente, de Justicia y Paz, y fue objetada por los organismos de derechos humanos del país y el mundo.

Uribe, pragmático, se defendió diciendo que había sido un instrumento útil para desmovilizar a 32.000 hombres armados de las AUC. En rigor, según tiene comprobado la justicia, muchos de los desmovilizados se volvieron a armar y organizaron bandas para robar, asesinar y traficar.

El escándalo de la 'parapolítica' estalló en noviembre de 2006 cuando muchos políticos de la costa Caribe fueron imputados en base a los archivos de la computadora del jefe paramilitar Rodrigo Tovar (alias 'Jorge 40').

La Corte Suprema ordenó entonces el arresto de los senadores Jairo Merlano y Álvaro García, y del diputado Erik Morris, quienes el mes anterior habían declarado bajo acusaciones de asociación ilícita y financiamiento de las AUC para sus campañas. A García lo imputaron de asesinato pues habría planeado junto con el grupo paramilitar la muerte de 16 personas.

Ya en ese momento, 2006, la fiscalía general puntualizaba que no se trataba sólo de 'dinero sucio' financiando la política, una constante de muchos años atrás. Los legisladores estaban complotados con los 'paracos' para matar, robar tierras, traficar cocaína y muchos otros cargos criminales.

El último que apague la luz

A las acusaciones contra esos tres senadores y congresistas en funciones siguieron otros procedimientos, tanto o más espectaculares. El senador Álvaro Araujo, hermano de la entonces canciller, María Consuelo Araujo, fue detenido por conexiones con las AUC, lo mismo que su padre, al que se lo acusó también de un secuestro.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) venían denunciando desde 2002 los vínculos personales y del nuevo gobierno con los paramilitares. Pero hubo que aguardar hasta noviembre de 2006 para certificarlo, desde el punto de vista judicial, con aquellos procedimientos. El senador oficialista Miguel de la Espriella declaró que varios congresistas, gobernadores y alcaldes del norte del país habían firmado un pacto con los jefes paramilitares en julio de 2001 para crear un movimiento que difundiera los ideales ultraderechistas.

Las FARC denunciaron ese 'Pacto de Ralito', firmado por los jefes paramilitares Mancuso, Diego Fernando Murillo (Don Berna) y Tovar Pupo (Jorge 40), junto a los gobernadores de los departamentos de Córdoba, José María López Gómez, y de Sucre, Salvador Arana Sus, más una larga lista de legisladores.

En esa oportunidad, previa a las elecciones que consagraron a Uribe como presidente, los paramilitares se constituyeron en una fuerza importantísima en el Congreso por medio de sus operadores. Mancuso llegó a decir que dominaban el 35 por ciento de los escaños. En la controvertida reelección presidencial de 2006 los paramilitares habrían aumentado su presencia legislativa dentro de los bloques que apoyaban al jefe de Estado.

La investigación de la Fiscalía General siguió adelante, por lo que otros políticos terminaron procesados o presos. En este momento hay 64 senadores y congresistas, en actividad o con mandatos cumplidos, que están con causas abiertas por la 'parapolítica'. Y de ellos hay 32 en el penal de La Picota, al sur de Bogotá.

Bromeando sobre la cantidad de colegas en esa cárcel, Jorge Enrique Gómez, que por ahora está en libertad, declaró a EFE: 'la próxima plenaria tiene que ser en La Picota'. El último que apague la luz del Senado...

Más cómico es leer cómo el tal Gómez llegó al Senado. Así lo contó un despacho de la agencia AP (26/4): 'el senador Gómez asumió su escaño en reemplazo de un legislador encarcelado que había suplantado a uno investigado judicialmente, que a su vez había sustituido a otro senador encarcelado'.

Pican cerca...

Víctor Hugo Morales es un eximio relator de fútbol, además de conductor de otro tipo de programas radiales y televisivos. El popularizó la expresión 'balas que pican cerca' para graficar cuando a un arquero lo están peloteando. Y esas palabras pueden pintar el panorama colombiano pues el presidente Uribe está en una difícil situación.

El escándalo del paramilitarismo llevó en estos días a la detención del coronel Hernán Mejía Gutiérrez, uno de los oficiales más condecorados del Ejército. Se comprobó que entre las bajas que reportaba como propias de batallas contra la guerrilla había muchos civiles e incluso ex paramilitares que eran muertos para 'depurar' las filas de las AUC. Procedía así según su conveniencia, para anotarse a futuros ascensos.

Otra denuncia impactó en el presidente el 22 de abril pasado: su primo y socio político Mario Uribe quedó detenido por asociación con los narcotraficantes y paramilitares. Antes de ser apresado, ese ex senador estuvo varias horas en la embajada de Costa Rica en Bogotá tramitando un asilo político que no le fue concedido.

Una ex legisladora del Partido Conservador, Yidis Medina, presentó ante la justicia el 1º de mayo último las pruebas de que dos ex ministros de Uribe la habían coimeado en 2004 para comprar su voto en la reforma constitucional habilitante de la reelección.

Por ahora esta situación no parece causar mella en la imagen positiva de Uribe entre los colombianos pues según las encuestas no baja del 70 por ciento. Habrá que ver si ese porcentaje está blindado a prueba de denuncias tan graves y basadas en pruebas de tamaño calibre.

Sí tiene problemas, paradojalmente, en su relación con Estados Unidos. No con la administración Bush, que se jugó por la continuidad del gobierno colombiano y aportó año a año los 800-1.000 millones de dólares para el contrainsurgente 'Plan Colombia'. La Casa Blanca también hizo lobby en el Capitolio para que aprobara el Tratado de Libre Comercio con el país sudamericano, pero la mayoría demócrata hasta ahora lo demoró.

Es que el partido demócrata tiene objeciones a ese TLC desde el punto de vista económico, que Bush ha tratado de poner en segundo plano llamando a priorizar la alianza con Uribe como vital para la 'seguridad estratégica' de Estados Unidos (léase generar conflictos con Venezuela y Ecuador, ofrecer bases militares, etc.).

De allí que en la Casa de Nariño se desea fervientemente una victoria del senador John McCain, republicano. Lo peor que pudiera sucederle sería un triunfo de Barack Obama, pues éste no sólo cuestionó aquel tratado sino que también las violaciones a los derechos humanos y la corrupción rampante en Bogotá.


Llegamos donde quería el Presidente de Colombia: 'hecatombe'
Por: William Hundelshauseen Carretero
Presidente Nacional APIC

¡Qué extraño! Ahora la estafeta ya no es el asesor estrella sino el 'doctor Ternura'. Lo mandaron a decir que había que disolver los partidos uribistas (¿o será el parauribismo?), cuando ya hicieron la labor –y el favor- de cambiar un 'articulito' de la Constitución para que su alteza pudiera ser reelegido. Así paga el diablo…

Y los mandan al carajo desde Palacio cuando ya votaron reformas tributarias, les repartieron el Estado, realizaron el consabido clientelismo, a algunos muy connotados los enviaron al exterior como embajadores y cónsules, entre ellos a algún ex director del DAS, y cuando eran 'tan buenos muchachos'. Eso decían.

Los escritos del periodista perseguido por el régimen REINALDO SPITALETTA, son muy disiente, cuando dice. Hay que disolverlos –aúllan voces palaciegas (¿estarán dando palos de ciego?)- cuando han sido los acólitos del gran gurú neoliberal, cuando han pugnado hasta la saciedad (o hasta el servilismo) para que se apruebe el leonino TLC con los Estados Unidos, cuando lo que han hecho es cumplir las órdenes del príncipe para que en Colombia los plutócratas continúen en el poder.

Ahora, cuando una enorme cantidad de uribistas, incluidos parientes del presidente, es investigada por nexos con paramilitares, resulta que ya no le sirven al ubérrimo, es decir, al muy abundante y fértil señor de los caballos y los ponchos. Muy extraño. O puede ser de otra parte que va a deslindar terrenos con la parapolítica, que por fin se va a cortar su mudez frente a tan grave asunto que muestra a Colombia no solo como un estado mafioso, sino de renovadas prácticas de corrupción.

Pasan cosas, o, al final de cuentas, no pasa nada. Todo se va en cortinas de humo, en señuelos, en ocultamientos. ¿Quién eligió y sobre todo reeligió a Uribe? Pues nada menos que los partidos uribistas, entre ellos el conservador, que para eso fueron formados, con fines electoreros y de repartijas, para realizar el festín del usufructo estatal. Cosas del poder.

Esos partidos o banderías uribistas son los que han contribuido a la demagogia, son las puntas de lanza de un proyecto plutocrático y, por ende, antidemocrático, que campea en el país y que, además, cuenta con las simpatías exacerbadas de medios de información, ahora convertidos en propagandistas y zalameros de oficio.

Esos peones –habrá, claro, uno que otro alfil y algún caballo- son parte clave de la entronización de un régimen que –pese a las encuestas- es anti popular y que ha fortalecido el presidencialismo en detrimento del legislativo y del poder judicial. Ahora ya no sirven aquellos que han contribuido a las intentonas de imponer el pensamiento único, el unanimismo

Pasó, tal vez, que el uribismo y sus diversas fracciones no pudieron contener las voces de la oposición; no pudieron seguir tapando la descomposición de un sistema excluyente. Ah, sí, hay que recordar en este amnésico país que Uribe, en su primera campaña, se oponía a la reelección, e incluso, cual enviado celestial, se oponía a los partidos, a las ideologías (en especial a las de oposición), a los programas, porque él encarnaba el partido, la ideología, el programa.

Pero igual, para tal 'hazaña' debía tener sus escuderos, sus empresarios, sus congresistas, quiénes pudieran realizar una reforma política para darle vida, precisamente, al uribismo y sus colectividades. Y entonces, con la táctica de enmascarar el lenguaje, se decía, en boca de asesores y muñecos de ventrílocuo, que había que terminar con las categorías de izquierda y derecha. No hacía falta. La 'profundización' de la democracia eran los partidos uribistas.

Por eso, a guisa de ejemplo, había que despreciar a las ONG y sobre todo si eran defensoras de derechos humanos; y había que decir que los de la oposición no eran más que 'comunistas disfrazados' y hasta 'guerrilleros de civil'. Había que crear un ambiente letal para los opositores y de nirvana para el uribismo. Y el cuento podría ser: ¿qué es el uribismo? Uribe y nada más, con aire de tango.

Otra cosita. Será que ya estamos en plena hecatombe y es hora de la segunda reelección, porque, según se nota, no hay uribista capaz de reemplazar a su majestad. Ni siquiera el que alguna vez le hicieron el guiño y que llaman 'Uribito'. Sorpresas te da la vida.

Como lo ha mostrado nuestra historia de tragedias y de risibilidades (como aquella de 'todo sucedió a mis espaldas'), este es un país sin seriedad. Por ejemplo: cómo es posible que a estas alturas de 'profundización democrática' no se haya resuelto el abominable desplazamiento forzado. Hay cuatro millones de desplazados. Bueno, pero es que ni siquiera les dan lo que les pertenece porque no son productivos. O eso dice algún ministro uribista.

Hay una posibilidad, tal vez remota pero factible. Que algunos uribistas, si tienen dignidad o valor, canten a voz en cuello sus pecados capitales. Y así la historia los absolverá.

Mártir de Multitudes. “Jorge Eliecer Gaitan”

Por: William Hundelshauseen Carretero

Presidente Nacional APIC

Hace sesenta años la sangrienta historia colombiana se partió, no sé si en dos o en más fragmentos. Porque este ha sido un país de violencias, pero con el asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948, el reverbero subió de temperatura, el Bogotazo dejó en dos o tres días centenares de muertos que luego, en una década, alcanzarían los trescientos mil. O más.

Sí, somos un país productor de violencias, que proceden del desprecio por los pobres, de las discriminaciones, de las inequidades. Contra estas manifestaciones de oprobio luchó el 'negro' Gaitán, el hombre que era un pueblo, que proclamaba con su voz de temporal las divergencias entre el 'país político' y el 'país nacional'.

La voz del líder popular creció en sus ataques a la oligarquía, sedujo a los sedientos de justicia, abonó las conciencias de los desprotegidos. Su voz despertaba pasiones. Y odios entre los de la alta alcurnia. Al popular abogado le gustaban las causas populares. Es célebre, por ejemplo, su alegato acerca de la masacre de las bananeras, ocurrida en 1928, en la que la United Fruit Company fue apoyada en sus tropelías por el gobierno conservador de Miguel Abadía Méndez.

El caudillo, que dos meses antes de su asesinato convocó una tremenda manifestación contra la violencia, la Marcha del Silencio que terminó con una Oración por la paz, estaba en la mira de muchos enemigos por sus concepciones de justicia y equidad. Y esos asuntos son mal vistos por la oligarquía. Todo aquel que se oponga a sus privilegios puede terminar a balazos, o, en el mejor de los casos, exiliado.

De aquellos sucesos de tragedia se derivaron más acontecimientos. La violencia tomó vuelo y entonces Colombia se sumió en un desangre, que continúa hoy, con distintas variantes y miserias. Gaitán, mito y realidad del siglo XX, produjo con su muerte una ruptura en las relaciones políticas. A partir del 9 de abril, los campos y ciudades colombianos renovaron el conflicto.

Después, aparecerían las guerrillas liberales y más tarde, en los sesenta, las otras, influenciadas por el marxismo. ¿Quién mató a Gaitán? Ha sido una pregunta que todavía carece de respuesta. O, de otra manera, tiene muchas. El asunto –aunque no esté aclarado lo suficiente- trascendió al autor material del crimen, a Juan Roa Sierra, y ha puesto en la caja de las sospechas desde la CIA hasta los partidos tradicionales colombianos.

En medio del estupor y de los alzamientos del 9 de abril, surgieron leyendas de costurero, como aquella que le atribuye a la señora Bertha Hernández, esposa del presidente Mariano Ospina Pérez, la frase aquella de 'más vale un presidente muerto que un presidente fugitivo'. Porque, según la guasona chismografía bogotana, Ospina, arrugado por la incontrolable ira de la turba, estuvo a punto de volarse de palacio y fue su señora, revólver en mano, la que se lo impidió.

Pero aparte de estas consejas, lo que sí dejó el 9 de abril, además de un país fracturado, en el que al fin de cuentas las elites oligárquicas saldrían remozadas y triunfantes, fue una estela de violencia que todavía no termina y cuyas causas siguen siendo ayer como hoy las mismas. De los cortes de franela se pasó con el tiempo a las masacres con moto sierra, al horror de psicópatas que jugaban fútbol con las cabezas de sus víctimas.

La voz de Gaitán se escucha a sesenta años de su asesinato. A través de su memoria la gente sigue reclamando, como aquella jornada en la Plaza de Bolívar, cuando el caudillo pronunció su Oración de la Paz: 'Nosotros, señor Presidente (Mariano Ospina), no somos cobardes. Somos descendientes de los bravos que aniquilaron las tiranías en este suelo sagrado. ¡Somos capaces de sacrificar nuestras vidas para salvar la paz y la libertad de Colombia!'.

Hoy, como en los días del Bogotazo, el pueblo sigue poniendo los muertos y los políticos las palabras. Ha sido parte de la historia de este país destrozado, en el cual, desde hace años, no se toleran los pensamientos distintos al oficial, o, mejor dicho, al de los que están en el poder. Gaitán tocó intereses de la oligarquía: proponía reforma agraria y justicia. Y esos asuntos son altamente subversivos en Colombia.

En sesenta años la sangre del hombre muerto se ha multiplicado. No sólo mataron al caudillo sino que continuaron con sus seguidores, y después con los que perfeccionaron el discurso por la justicia social y la civilización. Y ahí, en medio de desajustes de espanto, anda el país, que además quieren las oligarquías de hoy que tenga un pensamiento único: el de ellas.

El Negro –como le decían los arribistas de los clubes de alta sociedad- sigue vociferando contra los atropellos. Después de su asesinato el país se tornó más turbio: aumentaron las miserias y los crímenes. Contra esa situación de despojo todavía el caudillo grita ¡a la carga! El sueño de justicia sigue vigente.

Guerra o la Paz

Por: William Hundelshauseen Carretero

Presidente Nacional APIC

La regionalización del conflicto colombiano, como fruto de la violación de la integridad territorial de Ecuador, permite abrigar un cierto optimismo. Las presiones sobre Bogotá para que acceda a una negociación con el movimiento guerrillero se han multiplicado y a los vecinos inmediatos se suma ahora Francia, igualmente involucrada en el conflicto. Se presiona también al movimiento guerrillero, que por las paradojas de la dinámica política, al tiempo que recibe golpes muy significativos en el campo militar gana un espacio político considerable. Al menos así podría interpretarse el rol efectivo de interlocutor válido que le otorgan varios gobiernos; no solo el presidente de Venezuela sino el mismo Sarkozy. Si todos los retenidos por la guerrilla son puestos en libertad, las FARC y el ELN podrían dejar de ser considerados organizaciones terroristas. Al menos eso se desprende de las declaraciones del presidente francés a la RCN de Colombia. Una lectura similar podría hacerse de las palabras del ministro de defensa de Colombia cuando se refiere a la posibilidad del “intercambio de secuestrados por guerrilleros presos” sin el habitual énfasis en los conocidos “inamovibles” que hasta ahora han frustrado el intercambio humanitario de prisioneros. La propuesta del propio Uribe en este fin de semana, llamando a las guerrillas a una “negociación seria y sin trampas” dan más fuerza a la idea de que algo podría moverse en la buena dirección de un posible acercamiento. La presión internacional estaría dando sus frutos, aislando a los belicistas locales y sus promotores estadounidenses.

Al optimismo contribuye y no poco la manifiesta debilidad de Washington. Los Estados Unidos no solo enfrentan un panorama desolador en sus compromisos asiáticos sino que están de momento ante el fin de una administración y el comienzo de otra. Por supuesto, nada indica que las líneas generales de defensa de los “intereses nacionales” de la superpotencia vayan a sufrir cambios radicales pero es obvio que la estrategia de “guerra preventiva” como fundamento de la política exterior ha creado tal cantidad de dificultades que el nuevo mandatario tendrá que introducir matices importantes. Uno podría ser, por ejemplo, si no la cancelación del Plan Colombia al menos si una revisión a fondo de dicha estrategia.

Quienes aconsejan negociar con Irán, Siria y los mismos iraquíes (Plan Baker); quienes ya sugieren que el compromiso con Israel no debe ir tan lejos que afecte negativamente los intereses estadounidenses, podrían aplicar el mismo pragmatismo a Latinoamérica y el Caribe, de suerte que Estados Unidos no cometa hoy aquí el mismo error que cometen con Cuba, hipotecando empecinadamente intereses globales en beneficio de minorías encendidas y belicosas (tanto propias como criollas). Ya se escuchan voces que piden a la nueva administración una revisión a fondo de la relación con Cuba. De imponerse esta lógica pragmática, Uribe Vélez y el militarismo colombiano tendrían que revisar a fondo sus estrategias. No sería la primera vez que Washington deja en la estacada a sus aliados “más firmes”.

Internamente, el conflicto colombiano arrastra costes ya casi insostenibles. Un estudio reciente (entre otros del ex ministro e intelectual José Fernando Isaza) muestra cómo el gasto militar alcanza cotas insoportables que comprometen el futuro inmediato de la economía nacional. Hasta ahora, el gasto mayor corre por cuenta de los colombianos mientras la ayuda gringa resulta apenas un complemento. Pero para sostener el esfuerzo bélico actual se necesitaría un compromiso considerable y sostenido de los Estados Unidos que es precisamente lo que nadie puede asegurar (ni siquiera con un triunfo republicano). Tampoco parece viable de momento un aumento de la presión fiscal, sobre todo considerando que se pronostica una recesión mundial que golpearía Colombia de manera muy significativa dada su poca diversificación de mercados (tiene una dependencia demasiado estrecha con la economía de Estados Unidos mientras su segundo socio comercial es precisamente Venezuela). Por donde quiera que se mire, las perspectivas económicas no favorecen un mayor esfuerzo bélico.

Y a las dificultades económicas se suma el cansancio de la población. Las euforias por ciertos golpes a la guerrilla durarán hasta que ésta, obligada por la propia dinámica de la guerra responda con golpes similares. Y aún cuando fuese cierta la afirmación oficial según la cual el gobierno “está ganando la guerra”, ésta tiene más posibilidades de empantanarse que de terminar pronto. Las manifestaciones del 4 de febrero y del 6 de marzo, con independencia de las intenciones de sus organizadores (una contra las FARC; otra contra el terrorismo de estado), lo cierto es que el sentimiento mayoritario y común no era otro que el deseo de paz, de fin del conflicto, de normalización de la vida cotidiana después de casi medio siglo soportando la muerte y la destrucción propias de una guerra. Ya son más de dos generaciones de colombianos y colombianas que no conocen la paz ni una vida normal, ni vislumbran un horizonte despejado que ilusione sus vidas. Casi un diez por ciento de la población desplazada, millones de inmigrantes lejos de sus hogares, miles y miles de muertos, desaparecidos, amenazados y silenciados resultan una carga demasiado insoportable para cualquier colectividad nacional.

Por supuesto, las perspectivas de un arreglo pacífico son tantas como las que apuntan a una continuación y profundización del conflicto. Y es así porque en Washington y Bogotá y por supuesto en Caracas y Quito existen grupos de intereses para los cuales la continuación de la guerra es el mejor mecanismo para frustrar los procesos populares de cambio en Ecuador, Venezuela y en la misma Colombia. Y trabajan febrilmente para hacerlo realidad. A Estados Unidos el conflicto colombiano le da la oportunidad de reafirmar su hegemonía militar en la zona con bases y soldados; y a la oposición venezolana y ecuatoriana le permite soñar con el caos de un conflicto global como la oportunidad de oro para recuperar militarmente el poder que las urnas les han arrebatado.


MARCHA O REZO
Por: Juan M Torres Castro

Colaborador

 

Para una marcha más en contra de no se qué exactamente hemos sido nuevamente convocados los colombianos y, como siempre, allí estaré para enterarme, de primera mano, del por qué protesto en esta ocasión. Hay tanto de qué protestar en este país que no temo equivocarme al asistir sin mayor información sobre el motivo de la misma. Las protestas, a más de verdaderas, siempre son necesarias y reconfortantes. Por la manera como se inició el llamado a manifestarnos contra las FARC, fue por la Internet, y en razón al desconocido, en el mundo político, de quien la propuso, el colombiano e Ingeniero Civil, Oscar Morales, a la misma no se le presagiaba mayor futuro. Sin embargo, el momento del emplazamiento no pudo ser el más adecuado y oportuno, eran los días en que las FARC nos tenían desesperados y frustrados por las constantes dilaciones y engaños con los que pretendían justificar la no entrega de pruebas de supervivencia al Presidente Hugo Chávez y a la Senadora Piedad Córdoba de los secuestrados que estaban en su poder; de allí que cualquier llamado contra esa organización subversiva tuviera acogida inmediata en el ánimo de todos los colombianos. Se convocó inicialmente para unir nuestras voces, en la Internet, en protesta contra las FARC, pero ese incipiente y sencillo llamado resultó tan aglutinante y numeroso que se trocó en la propuesta definitiva de marchar en contra de esa organización guerrillera.

No solo entre los colombianos ha tenido acogida la invitación. En catorce ciudades de los Estados Unidos de Norte América, en cuatro del Canadá, en París, Japón, India, Dubai, Australia, Suecia, Dinamarca, Perú, Bolivia, Ecuador y en Argentina esperan los ciudadanos de esos rincones del mundo, con frenesí, que el reloj marque las doce de ese día tan anunciado, cuatro de Febrero, del año que corre, para iniciar por las calles de sus respectivas ciudades, en solidaridad con nuestro indignado pueblo y como signo gallardo de indignación propia, la caminata contra el grupo subversivo mencionado.

Pero a ese primer objetivo, marchar para manifestar nuestro descontento rotundo y sincero contra las FARC, se le han venido sumando fines e intenciones cada vez diferentes: que la marcha también es para decirle al Presidente Chávez que ya basta de desafueros contra Colombia y su Gobierno, que también es para gritar nuestro apoyo irrestricto al gobierno de Álvaro Uribe, pero que igualmente es para manifestar nuestro desacuerdo contra todo agente de violencia, que para que los congresistas gringos apoyen el TLC, que es además, contra el secuestro, que contra la guerra, que a favor del acuerdo humanitario, que es así mismo para desenmascarar a Piedad Córdoba en sus afinidades con las FARC, que es también para agradecer a Piedad Córdoba por su colaboración humanitaria para la liberación de los últimos tres secuestrados, en fin, como decía al inicio de éste escrito, tenemos tanto de qué protestar que de aquí a que llegue el día señalado no es nada aventurado que la ristra de motivos sea de tal magnitud que habrá uno para cada asistente de manera que no exista excusa posible para no asistir.

Sin lugar a dudas la marcha será un éxito, sin embargo, no será claro quién lo reivindique pero, vaya paradoja, los familiares de los secuestrados han anunciado que no asistirán a la marcha por temor a represalias de las FARC contra sus familiares secuestrados, por ello han preferido comunicar que a esa hora y en ese día se concentrarán en las iglesias para rezar por el pronto regreso, sanos y salvos, de sus seres queridos. Me hubiera gustado que nos hubieran convocado a una caminata y no a una marcha. Marcha me suena a guerra, a angustia, a retaliación, mientras que caminata me recuerda la alegría, la paz, la solidaridad, la concordia y el amor a mi semejante.

Añoro el día en que no necesitemos de marchas para mostrar nuestras inconformidades y menos para señalar a nuestros enemigos. Aspiro que más pronto que tarde nuestra sociedad dejará obsoleto el precepto bíblico que nos manda “amar a nuestros enemigos” porque ya no los tendremos, y menos, entre nuestros coterráneos. Mientras ello ocurre, ¡Marchemos o recemos éste 4 de Febrero! .

Juantorres1954@hotmail.com

 

LOS MUROS INFAMES
Por: Juan M. Torres Castro
Colaborador

  

“ El mejor modo de resolver una dificultad es no tratar de soslayarla ”. Noel Clarasó

 La historia de los muros o defensas, casi todos infames, que en distintas épocas se han construido, ya sea para contener movimientos sociales, reclamos de justicia o, simplemente, para aislar a élites, culturas o sistemas que imponen sus propósitos sobre los demás, creando un dentro y un fuera, una inclusión y una exclusión, señalando marcas de pertenencia y de ausencia, de aceptación y de rechazo entre los hombres, tienen su nacimiento mucho antes de nuestra era, yo los clasifico en: visibles e invisibles.

Ambos son crueles y perversos, sin embargo, los primeros, si se me permite la expresión, son menos dañinos que los segundos porque al final terminan, algunos, como Maravilla del Mundo, Patrimonio de la Humanidad o, la mayoría de las veces, como testimonio de las recurrentes estupideces humanas, y en eso nos caracterizamos.

De los visibles, sin lugar a dudas, el más archi-famoso ha sido el Muro de Berlín, también denominado, por unos, “Muro de Contención Antifacista” y, por otros, “ Muro de la vergüenza ”. Este muro simbolizaba la división física que existía entre el Este y el Oeste de Berlín, desde 1961 hasta 1989, cuando fue “derribado”; de todos modos, las autoridades de la República Democrática Alemana ( RDA ), reconocían que entre los objetivos del muro estaba evitar la emigración masiva o fuga de cerebros, de allí que John Kennedy, cuando en su momento reaccionó dijera: “Una solución poco elegante, aunque mil veces preferible a la guerra”. Sus sucesores han seguido construyendo muchos muros y tienen vigentes varias guerras. También, a Kennedy, le tocó ser protagonista de uno de los muros invisibles más perversos de la historia como fue y lo sigue siendo el bloqueo impuesto a Cuba; lleva casi 50 años, a pesar de que la mayoría de las naciones no están de acuerdo con tan ingrato método; “ha sido el más brutal, cruel y prolongado de la Historia del Mundo”.

La Organización de las Naciones Unidas ( ONU ), el 8 de noviembre de 2006, en su Asamblea Mundial, de un total de 192 países, votaron a favor de levantar el bloqueo 183, en contra 4, uno(1) se abstuvo y 4 no participaron y aprobaron la condena y repudio mundial al bloqueo; otro tanto hizo el Movimiento de Países No Alineados        ( NOAL ). De manera eufemística, los Estados Unidos, le llaman “embargo”, en todo caso, desde hace rato se viene diciendo: “Bloqueo a Cuba es bloqueo al Mundo”;  “Viola los derechos humanos del pueblo cubano”. La ONU, en sus 15 Asambleas anteriores, ha sido reiterativo en condenar el bloqueo y yo me pregunto: ¿ Para qué lo hace, si los Estados Unidos se pasan por la faja sus resoluciones ?.

Hoy, millones de Hebreos, acuden a peregrinar y rezar junto al llamado Muro de las Lamentaciones, en Judea. No es este un muro para dividir, sino para unir a los hombres en plegaria. Hubo quien pudo pensar que el afán de los muros desaparecería con el advenimiento del siglo XX. La guerra, el más terrible de los mimetismos humanos, se encargaría de hacer trizas semejante mentira.

Israel está por rodear, en pocos días, a Cisjordania con un muro tres veces más alto y dos veces más ancho que el Muro de Berlín. Adolfo Hitler rodeó con alambres los guetos para confinar a millones de judíos y enemigos del nazismo, en un claro ejemplo de racismo y segregación.

Juantorres1954@hotmail.com                                                                              

Los muros infames

Por: Juan M. Torres Castro

Colaborador   ( 2 de 4)

 

“ Quien huye de las obligaciones sociales es un desertor ”. Marco Aurelio

 

Tampoco podemos olvidar los cuatro muros en que el líder carismático y caudillo surafricano, Nelson Mandela, fue encerrado, durante 27 años, por luchar contra la segregación racial. Su delito fue procurar lo que debía corresponder a su pueblo: igualdad de derechos. La discriminación de los blancos contra las personas debido al color de su piel, ha sido catalogado como el mayor crimen del siglo XX. La República de Sudáfrica lo aplicó como sistema de gobierno y esto puso al país bajo las miradas internacionales, fue el draconiano apartheid.

De la Gran Muralla China – siglo III a. de c. – sabemos que es una serie de murallas extraordinariamente larga ( 7.300 Km. de este a oeste ) y fueron construidas y reconstruidas por diferentes dinastías durante más de 1000 años. El principal propósito de ese muro no era impedir que fuera atravesada, sino más bien frenar que los invasores trajeran caballerías con ellos. Es a veces llamada “ el cementerio más largo del mundo” y fue nombrada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en el año 1987, y seleccionada como una de las ganadoras en la lista de las Siete Maravillas del Mundo Moderno en 2007.  

Elson Concepción Pérez, escribió: “ En febrero de 2005, la Casa Blanca defendió ante el Congreso su decisión de levantar una muralla en la frontera con México, cuyo objetivo era defenderse de la avalancha de mexicanos y de otros ciudadanos fundamentalmente centroamericanos, que tratan de buscar mejores oportunidades y como en el caso de los mexicanos, hayan comprobado directamente la consecuencia desastrosa de 10 años de Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá ”. Consiste en erigir un inmenso muro- ya está en construcción – en toda la frontera sur de Estados Unidos en más de 3000 Km. de sus límites con México, y con 9 metros de altura, donde además se apostarán decenas de miles de soldados y oficiales para asegurar la zona.

África, donde la pobreza, el hambre y el sida levantan el mayor de los muros, exhibe al Norte una barrera de 2000 Km.; su objetivo: impedir las reivindicaciones de los  “hombres del desierto ”, los saharauíes, otro muro en un pueblo expropiado de su tierra.

Ahora, para terminar con una escalada de violencia sin límites, estados Unidos, está por terminar la construcción de un muro de 5 Km., para cercar los barrios peligrosos de Bagdad, Irak; es decir, los muros vuelven a erigirse como solución para detener la violencia.

Conocemos la famosa frase de Arquímedes: “ Dadme un punto de apoyo y moveré el Mundo ”; hoy la divisa pareciera ser: “ Dadme un muro y con él separaré una ciudad o un país ”.

Estimado lector, los muros internacionales dan para muchísimos artículos, sin embargo, mi objetivo es “señalar” algunos muros que proliferan en Colombia y de manera muy especial los que tenemos, desde hace rato, en nuestra querida Cartagena de Indias; y que por cierto pululan como la verdolaga, y dejados por cada administración distrital o departamental, precedente, con mayor longitud, anchura y altura; es decir, de manera geométrica, sin lograr avizorar sus demoliciones. Los cartageneros estamos a la expectativa en que todos sean pulverizados por- La Mariamulata- (LM).

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Los muros infames

Por: Juan M. Torres Castro

    Colaborador      ( 3 de 4 )


“ El mundo no está en peligro por las malas personas sino por aquellas que permiten la maldad ”. Albert Einstein

 

De los muros nacionales tenemos: A). La intransigencia de las FARC, y de otros grupos, y del Gobierno en acabar de una buena vez con el conflicto armado. B). La falta de una buena educación y salud, con calidad, producto de sacarle mayor tajada al Presupuesto de la Nación para la misma guerra. C). Los miles de profesionales universitarios que deben emigrar porque no encuentran oportunidades, ni las plazas necesarias, retrasando el desarrollo del país. D). A pesar de presentarse “ 15.000 niños violados por año ” la Corte Constitucional acabó con los “ muros de la infamia ” . De manera que el Maltrato Infantil sigue vivito y coleando y con más fuerza que antes.  E). La corrupción constante. Etc, etc.

De los muros existentes, en nuestra ciudad, tenemos: 1) El que da sombra y sirve de escudo a los Concejales que legislan de espaldas a la ciudad, 2) El que se alza entre el ciudadano y el funcionario público, 3) El de la pobreza extrema que bordea la ciudad. 4) El que facilita el desempleo. 5) El que esconde el Maltrato infantil. 6) El que obstaculiza acometer obras para arreglar la Malla vial, 7) El que impide prestar Educación con calidad, El que estorba para ver al pobre como aquel que tiene derechos a la Salud y a la vivienda digna. 9) El que patrocina la inseguridad. 10) El que no deja ver la pésima atención que se presta al Adulto Mayor. 11) Aquel con el que nos topamos al intentar de ser solidarios, etc, etc, y no sigo señalando porque no terminaría nunca, empero, el que sí no dejaré de mencionar, el más alto, el inexpugnable y el más robusto de todos, el No.12): El de la Corrupción pública y privada.

Todo Programa de Gobierno aguanta hasta lo inimaginable y el de (LM), no es la excepción, sin embargo, ella es una persona a quien creemos capaz de realizarlo y más si tenemos en cuenta que tiene, para mí, un derrotero fácil de cumplir, toda vez, que sus ataduras al llegar al poder no son politiqueras sino de verdadero compromiso social. Espero lo cumpla para decir como en la sentencia bíblica “Por sus obras los conoceréis”.                 ¡ Queremos y exigimos ver, en todo momento , el antes y el después de !.

En uno de sus apartes dice: “ Durante años hemos ido construyendo dos ciudades: una, la que genera admiración por su valor histórico,…, y otra, en la que viven la mayoría de cartageneros…-la que le falta por hacerle de todo-, digo yo. “ Esa es la división que levanta muros imaginarios entre nosotros…Esos son los muros que tenemos que derribar…Esa es la discriminación que tenemos que superar…Esa es la división con la que tenemos que acabar…Ese es el desafío que tenemos por delante: trabajar todos POR UNA SOLA CARTAGENA…Les tenderemos las manos a todos y todas ”. La última aseveración es la que no tendrá a nuestros Concejales como ratón en ferretería; sólo es tratar, como coadministradores que son de la ciudad, de tender permanentes puentes con una administración que quiere hacer todas sus ejecutorias de una manera transparente.

(LM), parece saber “por dónde le entra el agua al coco”, en todos los asuntos públicos, pero no es así; simplemente, está por aplicar una de las políticas más sencillas y seguras en la conducción de un buen gobierno: LA PREVENCIÓN.

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Los muros infames

Por: Juan M. Torres Castro

Colaborador  (4 de 4)

 

“ La superstición en que fuimos educados conserva su poder sobre nosotros aún cuando lleguemos a no creer en ella ”. Gotthold E. Lessing

 

( LM), anunció por medio del Diario LA VERDAD, de Cartagena, el día 18 de enero del año en curso que: “la violencia intrafamiliar formará parte de la agenda de los Consejos de Seguridad que se celebrarán cada 15 días”. Y, como si fuera poco, ya prendió los motores con al menos 20 organizaciones sociales de la ciudad en torno de los programas que se adelantarán en materia social: desarrollo y crecimiento económico, habitabilidad, servicios públicos a sectores vulnerables, diagnóstico familiar, educación, integración de familias más vulnerables a redes de protección social del distrito.

Estimado lector: en noviembre 26 de 2007, este diario me publicó un artículo que intitulé: “ La honestidad VS La familia ” y en el último párrafo escribí: “ Apostémosle a la honestidad, unida con la educación familiar, porque contrario a lo que piensan otros de la guerra, es lo más serio de los actos humanos para poder convivir en paz. Es una lástima que sea lo que más nos hace falta, por eso la sociedad actual está tan envilecida o degradada. ¡ Empecemos ya ! ”.

La traigo a colación por la gran alegría y proverbial coincidencia que produjeron, en mí, las palabras del Papa Benedicto XVI, al celebrar este primero de enero de 2008 como Día Mundial de la Paz. Su Santidad, imploró por “el don divino de la paz: para nuestras familias, nuestras ciudades y el mundo entero” y afirmó que sus cimientos están en la “educación familiar” y al tiempo agregó: “la paz es un compromiso que debe ser perseguido con paciencia”.

Sabemos que la familia es la célula vital de la sociedad y estamos viendo, de manera creciente, su pauperización; si sanamos a nuestras familias, se sana a toda la sociedad; y  veríamos, como si asistiéramos a un milagro, que las piezas del rompecabezas se vuelven a colocar en sus respectivos sitios para nunca más volver a oír decir que: “todos los valores se han perdido”.

Por tener la certeza que: La sabiduría, es precedida de profundas reflexiones y, éstas, de hondas convicciones; suplícole a, nuestra Alcaldesa, Judith Pinedo Flórez (LM), que le ponga la máxima atención al pronunciamiento del Representante de Dios en la Tierra, S.S. Benedicto XVI; ojalá y nuestro presidente, Álvaro Uribe Vélez, también, haga eco, de las mismas, para pulverizar o atomizar el muro que derrumbaría, de una buena vez, a todos los demás como fichas de dominó, y, entonces sí, vislumbrar la paz permanente que todos los colombianos anhelamos. Por tanto, el muro prioritario a derribar es el que no deja ver a la educación familiar como el centro de la familia y el punto de encuentro de la sociedad. ¡ Nadie pondrá en duda que es una empresa titánica !.

Los cartageneros hemos puesto nuestras esperanzas en (LM)  para cumplir su promesa de derribar los muros imaginarios, que nos aíslan del progreso y nos impiden darnos el abrazo fraterno que deseamos y añoramos. Ella hará posible, ¡ con la ayuda de todos !, que los muros se vuelvan añicos, implantando la educación familiar como prioridad de su gobierno, y haciendo realidad lo contrario a la sentencia de Isaac Newton: “ Los hombres construimos demasiados muros y no suficientes puentes ”. 

Juantorres1954@hotmail.com


La honestidad VS La familia

Por Juan M. Torres Castro

Colaborador

La frase de Mark Twain “ Las personas son como la luna. Siempre tienen un lado oscuro que no enseñan a nadie ”, hace alusión a la hipocresía y doblez humana.

Con mucha tristeza y frecuencia oímos decir: “ Todos los valores se han perdido ”. Hoy, son muy pocas las personas en aceptar que el universo de los valores convergen en la honestidad. Ella es el faro de todos y por ello la sentencia “ El que pierde la honestidad no tiene más nada que perder ”. Antes de Cristo, el elocuente Cicerón dijo: “ La justicia es reina y señora de todas las virtudes ”.

Honestidad y justicia son, actualmente, acepciones sinónimas la una de la otra. Lo traigo a colación porque también antes de Cristo nos cantaron la Tabla de la ética moral que debíamos seguir con los Mandamientos de la Ley de Dios, hasta que llegó el verdadero Moisés y Dios( Jesús de Nazaret, Benedicto XVI , página 108 ), para salvar a la humanidad, pero, parece que nunca le hemos parado ni cinco de bolas a lo que es axiomático. Estamos en un mundo nihilista y seducido por lo material, peor que Sodoma y Gomorra. Es casi un imposible encontrar, hoy en día, a personas honestas.

Tenemos que imbricar la honestidad con la familia, precisamente, porque en ella los valores han colapsado y un porcentaje muy significativo piensa y cree, a ciegas, que aplicar lo corrupto es lo más correcto; verbigracia: cuando se acepta dar o recibir el 10 % , como mínimo, a un contrato adjudicado, o, si se vende o compra el voto en una elección o aportar certificados chimbos para obtener un cargo, etc; también cuando se castiga a un niño severamente, y los padres piensan que es lo más correcto, violándose sus derechos. La cadena de ejemplos es en forma de espiral con visos sempiternos.

Para lograr reversar esa desnaturalizada percepción necesitamos “ cogerla ”, a la honestidad, “ por los cachos ” y, ésta, sólo se deja “ agarrar ”, con una buena y sólida educación familiar que debe tener el acompañamiento incondicional de muchas voluntades. La educación, con calidad, es el camino más expedito para encontrar la libertad y salir de la ignorancia ancestral en la que tienen sometidos a nuestros pueblos.

¿ Quién soy ? o, ¿ Qué seré yo ? para escribir sobre la moral. Estimado lector, permítame decirle que soy una persona común y corriente, además, soy muchísimo menos que Saulo de Tarso o San Agustín, antes de ser conversos.

En situaciones o cuestiones de moral: recato, pudor, decencia, vergüenza, honra, modestia, virtud, educación, urbanidad, honradez, lealtad, justicia, conciencia, pulcritud, integridad, bondad o entereza, es donde los grandes líderes, dirigentes y voceros deben sacar la casta de altruismo y solidaridad que necesitan nuestras comunidades y todos, al unísono, lo agradecerán eternamente.

En este mundo convulsionado por la violencia y el terror parece ser que nunca vamos a encontrar la salida, sin embargo, llevar una sociedad a ser honesta, es empresa de titanes, sólo es cuestión de darle la oportunidad que, aunque nos parezca una alcancía sin fondo, será como la sentencia de Aristóteles: “ Las mayores virtudes son aquellas que mayor utilidad tienen para los demás ”.

Apostémosle a la honestidad, unida con la educación familiar, porque contrario a lo que piensan otros de la guerra, es lo más serio de los actos humanos para poder convivir en paz. Es una lástima que sea lo que más nos hace falta, por eso la sociedad actual está tan envilecida o degradada. ¡ Empecemos ya !.

Juantorres1954@hotmail.com

 
 

La guerra interminable
Por: William Hundelshauseen Carretero
Presidente Nacional APIC
Fecha publicación:27/01/2008

El actual conflicto armado en Colombia se aproxima ya al medio siglo y solo los más optimistas apuestan por una rápida solución del mismo. Unos, la extrema derecha que apoya al gobierno de manera irrestricta y confía en una pronta victoria militar; otros, esperanzados en una salida negociada que empiece con el intercambio de prisioneros y permita al país salir del torbellino de muertes y destrucción que soporta hoy. Pero son minorías, aunque es obvia la ventaja de los primeros sobre los segundo a la hora de hacer conocer sus propuestas. En realidad, poco se sabe sobre la opinión de la mayoría de la ciudadanía pues apenas se manifiesta y ni siquiera acude a las urnas (existe una abstención permanente que ronda el 60% del censo electoral) pero es de suponer que se decante más por el fin de la guerra que por su intensificación, justificada en la vana promesa de una victoria cercana.

Apenas lo registran los medios de comunicación y no aparece en los triunfalistas comunicados oficiales, pero recientes estudios muestran algunos factores que permiten hacerse una idea más aproximada sobre la realidad de esta guerra, su dinámica y posible desenlace.

En primer lugar, una reciente investigación sobre los costes del conflicto pone de manifiesto hasta que punto la economía local no parece en capacidad de mantener el gasto militar y mucho menos de aumentarlo. Se concluye que el presupuesto de guerra supera ya el 7% del PIB, una cifra a todas luces impresionante si se compara, por ejemplo con el 3% que gastan los Estados Unidos en las muchas guerras que adelanta por todo el planeta. Si ya es una cifra exagerada para Estados Unidos, lo es mucho más para Colombia pues en este caso este porcentaje corresponde solo a gasto, mientras allá tiene una relación estrecha con la producción (el complejo militar-industrial) actuando –dentro de ciertos límites- como revulsivo para la economía.

Uribe puede aumentar el esfuerzo fiscal sobre la población trabajadora y el pequeño empresario, principales sostenedores del fisco, pero es seguro que estos sectores no lo recibirán con agrado y lo que se gana en fondos se pierde en apoyo social. Menos probable resulta que se grave a los grandes capitalistas (sobre todo extranjeros) pues no es propio de la política neoliberal; además, como se sabe, el bolsillo de los ricos no es generoso. Si a lo anterior se agrega que un posible cambio en Washington podría disminuir los fondos de la ayuda militar, el panorama económico es aún más sombrío.

En síntesis, Bogotá afronta dificultades financieras para mantener un conflicto que ya desagua sus arcas y afecta duramente la economía nacional.

En segundo lugar, tampoco parece factible aumentar el pie de fuerza. Algunos expertos señalan que dada la dimensión del movimiento guerrillero y su probada capacidad de adaptarse a condiciones cambiantes (una enorme ofensiva como el Plan Colombia, por ejemplo) el actual número de soldados –alrededor de 400 mil- resulta insuficiente. Las fuerzas adicionales, conformadas por “para”, soplones, chivatos, asesores gringos, mercenarios extranjeros y demás civiles comprometidos en los operativos (¿200 mil?) tampoco resuelven el problema; la decisión de involucrar población civil en la guerra deja resultados poco edificantes (el paramilitarismo, en particular), para no mencionar los problemas que supone tener oficiales extranjeros que de asesores devienen en jefes, o mercenarios, por sus prácticas siniestras y degradantes.

La moral de la tropa no es la mejor. Sometidos al escarnio público por los escándalos continuados de corrupción, connivencia con el paramilitarismo, vínculos criminales con el narcotráfico, maltrato a las tropas y violación permanente de los derechos humanos de la población civil, el gobierno intenta mejorar las cosas alegando que se trata de “manzanas podridas” que no comprometen la institución (una excusa que por manida ya nadie cree) o mostrando algunos golpes a la guerrilla que aunque sean ciertos no cambian lo fundamental del problema: la guerrilla se mantiene y solo la propaganda oficial la da por debilitada y a punto de desaparecer.

En estas condiciones no es fácil alistar más efectivos. Aunque se publica poco al respecto, se sabe de insubordinaciones y conatos de revuelta de la tropa en respuesta a las duras condiciones de la guerra en las selvas tropicales. Y algo más: en Colombia, a partir de cierto grado alto de la oficialidad (¿capitán?) parece que no está permitido participar directamente en los combates. Un elemento más que no contribuye precisamente a elevar la moral de una tropa dirigida por oficiales que no se exponen a los peligros del combate.

En tercer lugar, debe considerarse la atmósfera de pacifismo que recorre sobre todo a amplias capas de la pequeña burguesía, base social del gobierno. Si bien existen sectores muy adictos a Uribe y partidarios de la salida puramente militar del conflicto, es mayor el número de quienes abogan no solo por el intercambio de prisioneros con la guerrilla sino por la negociación política del conflicto. Muchos de los que van a asistir a la manifestación contra las FARC el 4 de febrero han manifestado que no lo hacen para apoyar al gobierno sino para condenar la violencia en general; otros no asistirán sencillamente porque entienden que esa marcha (claramente propiciada desde el gobierno) no denuncia la violencia oficial, el terrorismo de estado.

En reciente carta enviada al presidente Uribe, el conocido defensor de los derechos humanos Iván Cepeda Castro dice:…”Es cierto que el secuestro es una práctica criminal que la sociedad colombiana no debe tolerar bajo ningún concepto. Pero en Colombia no solo existen cientos de secuestrados por las guerrillas. Hay miles de desaparecidos, asesinados y desplazados por agentes estatales y por grupos de paramilitares que, como Usted recordará, fueron auspiciados hace más de una década a través de las empresas de seguridad Convivir (creación de Uribe Vélez). Esa realidad no se desvanecerá con la tozuda insistencia del gobierno en una concepción unidimensional del terrorismo” (Bogotá, 21 de enero de 2008).

La inmensa campaña publicitaria emprendida por Uribe, el tono apocalíptico de los mensajes y la agresividad de algunos sectores de opinión se producen precisamente para acallar y neutralizar ese sentimiento mayoritario de la población que cuenta políticamente y no parece sensible al mensaje oficial. Basta leer a la mayoría de los creadores de opinión (todos ellos partidarios del sistema) para constatar que la guerra y el militarismo del fogoso y temperamental mandatario no tienen mucho eco. Las encuestas que le dan apoyos del 70 y hasta del 80 por ciento resultan muy poco fiables, pues cuando esos apoyos se necesitan en las urnas Uribe nunca logra movilizar a más de 25% del electorado. Se trata de encuestas manipuladas, llenas de preguntas indicativas y realizadas en las áreas en las cuales (por la extracción de clase) es más probable que el mensaje gubernamental encuentre apoyo o simpatías.

En cuarto lugar, (y éste es seguramente el meollo del asunto) las perspectivas de una posible salida dialogada del conflicto tienen un obstáculo enorme que sólo una inmensa movilización social puede superar: la clase dominante colombiana no está dispuesta a negociar nada que afecte a sus intereses básicos de riqueza y poder político. En realidad, como ha ocurrido en procesos de paz anteriores, esa rancia oligarquía solo negocia los términos de una rendición a cambio de dádivas menores, ayudas a los desmovilizados y algún espacio inofensivo en la política; ni siquiera garantizan la vida física de los que abandonan las armas. La larga lista de antiguos guerrilleros asesinados a manos de la fuerza pública o la extrema derecha honran poco o nada la palabra de una clase dominante que señorea desde siempre sobre la vida y la suerte de la población y ha tenido sometido al país a una guerra permanente desde su mismo nacimiento como nación. Sus finas maneras, sus aires intelectuales, su pretendido manejo pulcro del idioma y sus blasones mentirosos de nobleza ibérica no logran ocultar su comportamiento violento, su propensión al crimen y su negativa sistemática y tenaz a la menor concesión.

Todos estos son pues factores que debilitan al gobierno de Uribe, ya porque sus recursos (fondos y tropas) han llegando al límite y estirarlos puede traer consecuencias de gran riesgo, ya porque el sentimiento general no es precisamente por la salida militarista, ya porque si se sienta a negociar con las guerrilla se verá ante el dilema de no poder ofrecer más que una “rendición honorable” a los alzados en armas, con el inconveniente de enfrentar a guerrilleros no derrotados. Es casi seguro que ni las FARC ni el ELN firmarán la paz si no se empieza con una reforma agraria (al menos!). Si este u otro gobierno acude a una mesa de negociación con la guerrilla, ¿está realmente en condición y en disposición de garantizar al movimiento guerrillero su paso a la legalidad y el ejercicio pleno de sus derechos político para buscar el apoyo de la población a sus programas?. O sea, ¿están las autoridades colombianas en capacidad y en disposición de hacer real uno de los fundamentos de la constitución, garantizando el elemental derecho la vida a los desmovilizados?.

Resulta toda una paradoja que la imagen terrible que se vende de la guerrilla contraste con la modestia de su programa. Sus reivindicaciones caben, todas y cada una, en el actual ordenamiento jurídico y las reformas no suponen desmantelar el sistema capitalista del país. Se puede debatir acerca de su pertinencia, de su oportunidad o su necesidad real, pero en líneas generales pueden ser suscritas por cualquier liberal demócrata. Más aún, ni sus objetables métodos militares ni sus bastante discutibles formas de financiación (en buena medida fruto de su condición de organizaciones fuera de la ley) eliminan su condición política. Si en el pasado reciente tanto las FARC como el ELN, con métodos de lucha y financiación exactamente iguales a los actuales, han sido reconocidos como entes políticos y contrapartes válidas ¿cuál es el motivo de que hoy no lo sean?. De hecho, las autoridades colombianas se mueven entre negativas rotundas a todo acercamiento y tenues aperturas a posibles negociaciones, para a renglón seguido poner tales condiciones previas que diluyen toda esperanza. De la misma manera se actúa en el asunto del intercambio humanitario, un tema en el cual Uribe ha cometido mil errores y cambia de posición de forma súbita para desesperación de los suyos, pero siempre concluyendo en premisas que invalidan en los hechos todo esfuerzo. (los conocidos “inamovibles”).

En la práctica sólo Hugo Chávez ha conseguido alguna liberación de prisioneros. A pesar del alboroto patriotero orquestado desde el gobierno y los medios afines (es decir, todos) en relación a la reciente propuesta de presidente venezolano, Uribe debería aceptarla, reconsiderar el status del movimiento guerrillero y avenirse a una negociación seria con los insurgentes.

Si a estas limitaciones de la estrategia gubernamental se agrega que el movimiento guerrillero podría acoger la parte de la propuesta venezolana que les afecta (terminar con las famosas “retenciones”, liberar a todos y cada uno de los cautivos y desistir de la lucha armada como método), el discurso de Uribe se haría insostenible, y si además un movimiento ciudadano masivo exige la salida pacífica del conflicto, entonces si se podría hablar de luz al final del túnel.

En síntesis, la debilidad real de la estrategia de la “seguridad democrática” (o su fracaso evidente, en realidad) y las malas perspectivas de prolongarla deberían llevar a Uribe a asumir la realidad (reconocerla públicamente sería pedir demasiado al temperamental mandatario colombiano); la incapacidad reconocida de la guerrilla para tomar el poder –al menos, por ahora- y su manifestada disposición a negociar (¿aceptarán la propuesta de Chávez?), y la ampliación y fortalecimiento del movimiento ciudadano por la paz (no por supuesto la marcha anunciada del 4 de febrero que es unilateral y excluyente), el intercambio y la negociación podrían conjuntarse en feliz coincidencia de suerte que Colombia no se vea condenada a otros cien años de guerra interminable.

wihunca@hotmail.com 

 

EL FLAGELO DE LA CORRUPCION
Por: William Hundelshauseen Carretero
Presidente Nacional APIC

 

La apertura mañanera de las múltiples noticias, en radio, prensa y televisión que aparecen a diario dan cuenta del descomunal e inesperado flagelo de la corrupción, especialmente posesionado en las entidades del Estado, a donde, no todos, pero muchos, llegan con el propósito exclusivamente de hacer dinero a como de lugar patrocinado eso si, en las mayores de las veces por sus padrinos que con ese firme propósito lo recomiendan para determinada posición.

Amparados por sus doctrinarios, los corruptos trazan todas las estrategias concernientes a elaborar los planes que les permitan cumplir sus objetivos y el de sus “jefes”, incluido el pago de honorarios a abogados que los defenderán en le cortó tiempo que permanezcan en la cárcel, si es que son juzgados y condenados, para luego saciarse en el acto final: el disfrute pleno del dinero robado del pobre don pueblo, y a partir de ese instante son los mártires y los ve pasar orondamente por las calle con una cantidad de lideres, que por supuesto, recibieron su mordida cuando este ocupaba el cargo donde realizo el acto corrupto, aspirando a ocupar cualquier posición en los cuerpos colegiados, patrocinando su futura campaña política con el dinero que se hurto, y que nunca se le pudo comprobar que lo hizo porque así lo determinan la gran mayoría de los que administran Justicia en nuestro país.

Este “modelito” ha sido insertado en las instituciones estatales y atornillado por rosca que están trabajando arduamente para seguir usufructuando de un Estado permisivo que no logra, en su paquidérmico funcionamiento, desterrar el flagelo de la corrupción, muy a pesar que el señor presidente de la Republica, en todos los actos públicos, manifiesta que no patrocinara corruptos en esta administración, los hechos demuestran lo contrario, o sino detengámonos a recordar que la salud en Cartagena, esta en Estado de Coma, debido al gran déficit que podría llegar antes de finalizar este año en 40 mil millones de pesos. Y es que para el Cartagenero, no es fácil entender que la dependencia que recibe 86 mil millones de pesos al año, tenga a la fecha un déficit acumulado de mas de 37 mil millones de pesos, lo cual ocasiona un trauma en los pagos a los hospitales y clínicas que le prestan servicio a los estratos 1 y 2 lo cual directa o indirectamente, redunda en la eficiencia del sistema, convirtiéndolo en el famoso paseo de la muerte, mientras que el secretario de interior de la gobernación de bolívar y aspirante a la gobernación, CESAR PION GONZALEZ, lo acusaban de ser el responsable de la crisis que enfrenta la salud, y en especial el déficit que el sector viene arrastrando cuando este se desempeñaba como Director del DADIS, este manifestó a los medios y los veedores que: “tanto el alcalde como a los funcionarios del gobierno nacional les informo oportunamente que Cartagena estaba recibiendo menos de lo que correspondía, teniendo en cuenta la población real que debe ser atendida”, pero según él, fue muy poco lo que pudo lograrse, por otro lado, el actual director del DADIS, ALGIO DE LEON USTA, advirtió que era insostenible el déficit del DADIS, y anuncio públicamente que, mientras de él dependiera, algunas cuentas presentadas por las IPS no iban a ser canceladas, por la existencia de serias dudas sobre su legalidad, se refirió en concreto a las facturas presentadas por FUNDACAR, una empresa que durante los últimos meses había venido encargándose de diligenciar la atención en salud a los enfermos de SIDA, observen como se juega con la salud de enfermos terminales ojala las IAS investiguen a fondo para saber quienes son los dueños o socios de esa IPS, y muchas mas, que tanto daño le están causando a Cartagena.

En una Cartagena sacudida en muchas oportunidades por bochornosos escándalos de corrupción unas veces denunciados por periodistas y otras por veedores de la ciudad en los que se han visto involucrados funcionarios, que si se les atiende se hubiese evitado un detrimento a las arcas distritales y departamentales y mas de un proceso judicial. En el caso de Colombiatón, la terquedad de un viceministro que le reto importancia a las observaciones del personero sobre la presencia de químicos tóxicos en el lote adquirido, retardo por varios meses el proyecto de vivienda causándole un perjuicio irreparable. Sobre la concesión del aseo, aun podría evitarse millonarias demandas y un detrimento, si se corrigen debidamente las situaciones que gremios, veedores y periodistas han venido advirtiendo de manera oportuna, para que no ocurra algo similar al fallo de la Unidad Anticorrupción de la Fiscalía General de la Nación, en el cual se dicto resolución de acusación contra el exalcalde de Cartagena CARLOS DIAZ REDONDO y varios de sus entonces funcionarios, por el delito de celebración de contrato sin el cumplimiento de los requisitos legales, en el caso de la concesión del servicio de disposición final de residuos sólidos a la empresa TIRSA que condenó al distrito a cancelar 1.700 millones de pesos como consecuencia de la liquidación del contrato suscrito, muy a pesar de la incapacidad de esta empresa para desarrollar el objeto contractual, dejo abiertas las puertas en el tribunal de arbitramento a una millonaria demanda, al decretar bilateralmente la caducidad del contrato y no de manera unilateral.

Quien no recuerda los múltiples contratos sin el lleno de los requisitos legales y lo peor aun que nunca se efectuaron en su gran mayoría del PLAN DEL TORNIQUETE. esta denuncia fue interpuesta por el exsenador ARMANDO VILLEGAS CENTENO, que comprobó en la ocasión que se construyeron puentes donde nunca han tenido ríos, reconstrucción de jarillones contra inundaciones en sitios nunca anegables, el caso especifico el que supuestamente hicieron sobre el arroyo el polon en el municipio de Turbana, los que hicieron en los corregimientos de Bolombolo, quebrada Guacamaya, Sudan, los Cañitos y Solís, donde sus habitantes certificaron que nunca en su existencia ha llegado contratista alguno a realizar cualquier obra de beneficio social. Según el denunciante el corregimiento de Boltaye donde se realizaron la mayor contratación no existía porque se lo llevo el río Magdalena, Peñoncito, Chimí, Santa Rosa, Guacamayo, Tres Cruces, Puerto Isabel, Buena vista, Magangue y Simiti; no se hicieron las obras; el Carmen de Bolívar no se trabajo el arroyo Alférez, los jarillones de Menchiquejo, El Gato y Punta de Horno, tampoco se realizó. La pregunta que nos hacemos hoy es ¿porque si estos actos de corrupción de demostró en esa época que no se realizaron, sino que se robaron el dinero, no se ha hecho nada para recuperar el patrimonio de los Bolivarense?.

Esa filosofía de la corrupción fue señalada recientemente por Daniel Samper Pizano en su columna “Cambalache”, de titulo “Corruptologia: estúdiela y hágase rico”, en la cual el columnista propone que Colombia debería crear una facultad para otorgar el titulo de “corrupto profesional”.

Aun cuando lo hace con su estilo humorístico, claramente se esta hablando de una realidad de la cual no se quiere hablar y que se esquiva con frecuencia: lo cierto es que se trata de una cruda situación colombiana.

Los no corrupto parecen no tener el armamento, la protección, sobre todo, el valor para enfrentar a los corruptos y, por el contrario, estos últimos son los que dominan a diestra y siniestra.

Todo ello ha permitido que la corrupción disponga de su propio lenguaje, y sus propios mecanismos de defensa, reclutamiento, reparto y operación, hasta el punto de conseguir que se inviertan los valores sobre los cuales se supone que debería funcionar el sistema. Así, los funcionarios más corruptos se convierten en el modelo, en el deber ser, mientras los honestos son marginados y silenciados.

Si Colombia no tuviera la corrupción existente y esas sumas fueran dirigidas verdaderamente a acabar con la profunda pobreza y a solucionar los problemas de acueductos y alcantarillados que no se construyen porque la corrupción se lleva el dinero, igual con la salud, la vivienda y la educación, ¿cual seria el progreso de esta nación, con una mentalidad dedicada a funcionar con el criterio empresarial publico y privado y no con la concepción de “torcido” existente?

Ojala y no se vayan a crear mas establecimientos para pulirse y lograr el titulo de corrupto profesional, como lo señala Samper, sino que se siga fortaleciendo el eslogan: “estudie, prepárese y hágase rico sin ser corrupto”. ¡Seguramente será una utopía!

 

 

DERECHO A LA VIDA

 

Por: William Hundelshauseen Carretero

 Presidente Nacional APIC

 

En la constitución de 1991 la Carta de Derechos se abre con el reconocimiento del derecho a la vida. Este se ha positivizado en el Capitulo 1 del Titulo II de la Ley Suprema, entre los derechos humanos que el constituyente reconoce expresamente como fundamentales. El derecho a la vida es fundamental porque por su esencia, contenido y alcance se presenta a los ojos del jurista como inherente a la persona humana: como un bien que hace parte de su juridicidad natural, cuando decimos que la vida y otros derechos de análogo rango son fundamentales, estamos afirmando que ellos responden a una exigencia absoluta de esos preceptos de la razón natural por los cuales se regula el obrar del hombre. Son fundamentales todos los derechos que por proceder de la naturaleza humana en si misma considerada, pertenecen a todos los hombres y a cada hombre en cualquier tiempo y en cualquier lugar. La fundamentalidad del derecho a la vida es indiscutible, pues a nadie escapa que en él hallan su raíz los demás derechos.

Todos sabemos, sin embargo, que en abierto contraste con el reconocimiento constitucional del derecho a la vida y con las prohibiciones penales del hacer morir, Colombia es un país repleto de muertes violentas, donde el homicidio ha llegado a convertirse en la primera de las causas de muerte entre los varones adultos. Es bien cierto que en el mundo entero hay diariamente miles de crímenes contra la vida, y que desde los primeros días de su aparición en la tierra los hombres han matado por disfrute, por contagio, por impulso, por prejuicio, por cobardía o por desequilibrio. Lo que perturba y horroriza al leer las estadísticas sobre hechos de sangre en nuestra sociedad, es descubrir con cuánta frecuencia y regularidad se mata en ella para suprimir las divergencias y las diferencias. Un notable porcentaje de los homicidios cometidos en territorio colombiano están inspirados en el odio político y en la discriminación. Muchísimas de las victimas del asesinato en Colombia eran personas que en el legítimo ejercicio de sus derechos constitucionales disentían o diferían. Quienes les dieron muerte obraban con el ánimo de exterminarlas por su forma de pensar o su manera de vivir.

La abundancia de homicidios consumados por razones políticas o discriminatorias, revela claramente el auge de una mentalidad extremista entre quienes son responsables de esas muertes violentas. Desde hace años causa estragos en Colombia cierto modo atroz de pensar que admite y justifica los procedimientos de fuerza bruta encaminados a combatir violentamente el disentimiento y la diversidad. Quienes mueren por sus ideas, por sus actividades o por sus comportamientos, perecen a manos de criminales que practican la llamada “política de la sinrazón” y son refractarios a la tolerancia, el pluralismo, el dialogo y el consenso. En esos homicidas no es difícil descubrir los rasgos de una personalidad autoritaria – tan común entre los nazis y los estalinistas – que se representa el mundo como un escenario de conflicto permanente y mira a cada contradictor expreso o tácito a un verdadero enemigo, a un opositor de mala voluntad cuya existencia resulta peligrosa.

Los responsables de los homicidios perpetrados en desarrollo de esa “política de la sinrazón” provienen de diversos estamentos de la sociedad, y actúan en nombre de distintas causas. Algunos de ellos son servidores del Estado que se involucran en ilegales procesos represivos, o particulares sumados, por sectarismo o por ánimo de lucro, a la aplicación de la violencia institucional. Otros son miembros de grupos armados que en la búsqueda del derrocamiento del gobierno practican el castigo y la represalia en adversarios y desafectos. Pero todos estos criminales comparten la misma aberración: todos están desesperadamente persuadidos de que con la violación de la ley se facilita y acelera la llegada de la victoria. Para todos ellos la destrucción de vidas humanas es una manera de quebrantar las reglas del juego por razones de conveniencia. El asesinato ha llegado a ser para este género de homicidas una herramienta de trabajo, un utensilio que se empleó con fin de eliminar obstáculos y superar dificultades.

Otro aspecto de la victimización extensa que ha padecido nuestra sociedad en los últimos años es el uso terrorista del homicidio. En Colombia se mata en no pocas ocasiones con la intención específica de hacer que el terror se expanda a lo largo y a lo ancho del cuerpo social, con el deliberado propósito de empavorecer a quienes de cerca o de lejos presencian el estrago sanguinario. Quienes hacen estallar bombas en lugares concurridos, quienes planean y ejecutan campañas de exterminio contra grupos políticos y quienes asesinan a personas cuya única culpa radica en haber sido fieles a su deber, no persiguen sólo la eliminación de sus victimas, en ocasiones escogidas al azar, sino que pretenden hundirnos en el miedo y en la incertidumbre con el más brutal de los métodos: con el de la efusión de sangre.

En el empleo terrorista del asesinato también se mezclan distintos autores, porque en Colombia no solamente sufrimos el terrorismo de los que buscan subvertir y el terrorismo de los que buscan constreñir, sino el terrorismo de los que buscan restablecer el orden con procedimientos criminosos. Estos tres terrorismos se entrecruzan continuamente en sus trayectorias, hasta el punto de que en muchos casos ya no sabemos quien mata y por qué mata. Los tres deben ser rechazados como expresiones de una misma barbarie. Matar para esparcir el terror es una forma de criminalidad que jamás podrá justificarse. Provenga de empleados oficiales, de insurgentes o de criminales comunes empeñados en amilanar a las autoridades, el homicidio terrorista es un acto de violencia tan repulsivo como ineficaz.

Por favor! detengamos tanto sufrimiento que cierne sobre nuestra patria y leamos detenidamente el articulo 11 de la Constitución “El derecho a la vida es inviolable”. Con estas siete palabras se reconoce primero de los derechos originarios de la persona humana, el más eminente de los bienes que integran el ser del hombre.

 

 e-mail: wihunca@hotmail.com

 

 

REFLEXIONES SOBRE LA PAZ

 

Por: William Hundelshauseen Carretero

 Presidente Nacional APIC

 

Este artículo gira en torno a la semana por la Paz y del tema del que tanto se habla por estos días con las autodefensas unidas de Colombia y la guerrilla. LA PAZ, asunto que desde hace varios años se trata en Colombia todos los días y en cada gobierno. Por desgracia, muchos colombianos creen hoy que en su país, quebrantado por múltiples hechos de violencia, la paz no es real ni posible.

La paz no es algo irreal. Pertenece al campo de aquellos bienes morales y políticos cuya existencia verdadera y efectiva puede ser descubierta y percibida en todos los paradigmas de comportamiento que se oponen a la injusticia, a la brutalidad y a las diversas formas de opresión y explotación de unos hombres por otros. La paz puede ser buscada y encontrada, pues se identifica estrechamente con el establecimiento de fraternales relaciones interhumanas, con la eliminación de las estructuras inicuas, con la superación de los odios heredados, con todo lo que significa plenitud personal y común prosperidad.

La paz no es tampoco algo imposible. En un mundo repleto de acciones violentas y de “estrategias de terror” todavía resulta valido esperarla como algo que puede ser, porque ella tiene su raíz en el interior del hombre: en sus pensamientos, en sus sentimientos y en sus decisiones. La paz no debe contarse entre los sueños, ni entre las quimeras, ni entre las utopías. La paz se halla frente a nosotros, a la espera de ser objeto de apropiación y de salvaguarda. La paz se logra cuando se respeta los derechos “iguales e inalienables” de la persona que emanan de su dignidad, ser digno es lo mismo que ser acreedor de respeto. La persona es digna porque, en razón de su propia realidad ontológica, merece consideraciones y acatamientos impuestos por la justicia y los hombres. Cuando la autonomía o la inviolabilidad de un hombre o de una mujer son vulneradas o puestas en peligro por el Estado o por personas, se atropella la dignidad; se hace injuria grave.

Sin embargo, resulta engañoso concebir la paz como un simple estado de cosas, como una situación dada que, a semejanza de la guerra, tiene fecha de comienzo. No. La paz nunca puede ser el resultado de un acontecimiento. La paz se da siempre como fruto de un proceso, como culminación de una marcha en la cual “se hace camino al andar”. La paz no se declara ni se impone. Debe ser construida paso a paso y etapa por etapa, con abnegación, fidelidad y constancia.

Algunos tienen de la paz una visión restringida y negativa, porque la identifican con la suspensión de hostilidades o con el término del conflicto armado. La paz no es simplemente lo contrario de la guerra. La paz autentica y perdurable consiste en algo más que en deponer las armas y en rellenar las trincheras. La paz genuina es la que se funda en la justicia: la que surge cuando cada uno, como participe de un orden recto, tiene cuanto le corresponde y pertenece.

Si la paz resulta de “dar a cada uno lo que le es debido”, la primera condición para edificarla es el respeto eficaz por los derechos humanos. Mientras eso derechos estén sometidos a la vulneración o expuestos a la amenaza podrá haber para ciertos privilegiados “seguridad” y “tranquilidad”, pero otros padecerán desigualdades, atropellos, desequilibrios, opresiones y carencias. Allí donde los derechos fundamentales de la persona son permanentemente injuriados hay una situación de injusticia que dificulta y estorba el logro de la paz verdadera: la paz que impera cuando gobernantes y gobernados cumplen sus deberes como protagonistas de acciones justas.

La paz no florecerá mientras haya reiterados abusos y crímenes sin castigo. La paz no podrá ser alcanzada mientras los autores de homicidios políticos, secuestros y torturas se beneficien con la impunidad o con la indulgencia. La paz seguirá estando ausente mientras se condecore a los que han abusado de su autoridad para infringir la constitución, las Leyes y los pactos internacionales.

“La paz – ha dicho la Corte Constitucional, hoy en manos del gran defensor de pueblo en la década de los noventa JAIME CORDOBA TRIVIÑO – no debe ser entendida como la ausencia de conflictos, sino como la posibilidad de tramitarlos pacíficamente”. La paz no se busca para instaurar el conformismo y la pasividad, sino para excluir de la vida social el recurso ilegitimo a la fuerza, el empleo de la violencia como medio o como método. Vivir de modo pacífico es vivir más allá del fanatismo y de la intolerancia. Vivir en paz es vivir de acuerdo con la dignidad del ser humano

 

 e-mail: wihunca@hotmail.com

 

De realidad y ficción

Por Juan M. Torres Castro

Colaborador

 

 

Los súper expertos se tardaron casi cinco meses en decidir que un centímetro, de más o menos, en su espesor, era lo mas conveniente para la placa vial de concreto, del segundo tramo de Transcaribe, causando ansiedad entre todos los afectados y asociados. Todos los días le pido al Santísimo logren terminar, definitivamente, el primer tramo y el segundo que se realice con todas las especificaciones técnicas y dentro del tiempo previsto.

Aprendemos, en matemáticas, a comienzos del bachillerato, el tema fundamental: La Proporcionalidad y sus Aplicaciones, en el cual está la regla de tres compuesta. Parece que a los entendidos se les ha olvidado la diferencia, en el resultado, cuando se aplica este procedimiento. Los ilustro para que no sigan desatinando: si empleamos, en la ejecución de una determinada obra, pocos obreros, pocas máquinas y pocas horas diarias de trabajo; su tiempo de finalización será lento y extenso mientras que, si aumentamos los guarismos, a las mismas magnitudes, el tiempo se acorta y la obra culminará prontamente, cumpliendo los contratistas a los comerciantes y con la ciudad, en el plazo estipulado. Si esto es así de claro y sencillo y si existe la plata, para su realización, como dicen que existe, ¿ Por qué en el desarrollo del segundo tramo, vemos pocos obreros, pocas máquinas y pocas horas diarias de trabajo ?. ¿ Qué hace el interventor ?. ¿ Dónde están sus reportes ?. y, ¿ Qué del gerente ?. A esos pasos tardarán una eternidad, y después, ármese de paciencia por el quita y pon de postes para meter los cables eléctricos subterráneos que, a estas alturas, apenas se está llevando a cabo en el primer tramo. A propósito, ¿ Qué ha pasado con la licitación para terminar el primer tramo ?. Me parece que, los cartageneros, vamos a seguir teniendo una pesadilla sin fin.

A los andenes, del primer tramo, le pusieron adoquines y todos los días están partiendo, poniendo y quitando esos ladrillitos. En esos trabajos hay una gallina de huevos de oro que muy pocos saben dónde los ponen. Para evitar ese quita y pon de adoquines hubiese bastado que, en vez de ellos, se aplicara lo mismo que con los paseos peatonales de Bocagrande, Castillogrande, Manga y Avenida Santander que fueron en cementados. La excusa para no haberlo realizado así, de seguro, dirán que los diseños vinieron aprobados, tal cual, desde Bogotá.

Ante los anteriores desaciertos e improvisaciones, la malicia, picardía y jocosidad, de los cartageneros, comenzó a relucir y ya salieron, a la palestra, apostadores que dicen:   “ ninguno de los dos macroproyectos( Vía perimetral y Transcaribe ), terminan en este siglo “. Hace mas de 40 años que está sobre la mesa un gran proyecto que nos hubiera evitado hacer Transcaribe; se trata del puente que iría desde Castillogrande hasta el barrio El Bosque, con un mínimo de 6 calzadas.  

Todo el macroproyecto de Transcaribe comprende 6 tramos y como van las cosas, antes de empezar el último, llegarán los carros voladores, con funciones también de tierra y agua y, habremos alcanzado un promedio de vida de 120 años y no existirán barreras de idiomas y tampoco discriminación racial y viajaremos a la Luna en 5 horas y a Marte en 22. Ah, se me olvidaba, y los políticos, en Colombia, no se enterarán de los avances de la ciencia, ni del desarrollo de otras naciones porque seguirán pintando pajaritos en el aire.




!A pensar en Grande!
Por Juan M. Torres Castro
Colaborador



¿ Se atreverá alguien a decir de la naturaleza que no es pródiga y sabia ?. Es tan pródiga que con los frutos que produce a diario tiene la capacidad de alimentar a una población del doble de la actual; sin embargo, los líderes políticos del mundo han sido tan negligentes y desidiosos que no han sido capaces de aprovecharlos para así evitar se sigan muriendo de hambre, todos los días, millones de personas. Y es tan sabia que, hasta el cangrejo sabe que cavando túneles se obtienen vías rápidas y seguras para la locomoción.

Desde tiempos bíblicos se decía que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Existe constancia histórica que desde la época medieval se construyeron túneles para unir un punto de una región con el de otra; en Roma, Estados Unidos, Europa y otros países desarrollados han recurrido, a dicho artificio, cada vez que requieren de una solución expedita para unir dos o más sitios.

En Cartagena se ha armado un enredo por saber y decidir si es por dentro del barrio de Crespo o por la playa por donde se debe empalmar la Avenida Santander con la Vía del Mar. Tanto para el acople referenciado, y el de otros proyectos, la solución salomónica es ¡ Una vía subterránea !!!. Con la pusilanimidad manifiesta de nuestra dirigencia y voceros cartageneros parece ser que, nuestra creatividad, sólo llegará a los simbólicos monumentos legados por la Madre Patria. Tenemos la gran oportunidad de salir de ese estancamiento atávico y poder dejar, a nuestras generaciones futuras, el sello de un mejor vivir con construcciones que valgan la pena; pero como casi siempre están concentrados en el estiércol del diablo y migajas del seductor materialismo; le dan la razón a Benjamín Franklin cuando afirmaba que: “ Nada existe más dulce que la miel, excepto el dinero ”. Estamos a tiempo de evitar que a Cartagena le impongan otro adefesio. ¿ Por qué no hacer obras que además de bellas y funcionales sean ejemplo de eternidad ?. Todavía en Egipto sacan provecho y se vanaglorian de sus emblemáticas pirámides, de las cuales, se ha dicho que: “ Es lo único que el tiempo le tiene miedo ”.

Asimilamos la táctica del avestruz como “ la actividad de quien trata de ignorar peligros o problemas ”, también podríamos pensar que, cuando introduce su cabeza, es para lamentarse de las estupideces frecuentes que cometemos los humanos y para advertirnos que debemos mirar bajo la tierra cuando se trata de solucionar los problemas viales. Si de verdad queremos ¡ pensar en grande ! no debemos contentarnos con el pequeño tramo de túnel que propongo para acoplar la Avenida Santander con la Vía del Mar; apenas debe ser el comienzo de un gigaproyecto que comenzaría desde el barrio El Laguito hasta mínimo Arroyo de Piedra por toda la costa, o, si lo prefieren por el mismo mar. Además, ¡ sería otro atractivo turístico que el mundo entero querrá conocer !.

El que nuestros dirigentes no piensen que la construcción de túneles pueden contribuir a brindar soluciones viales, quizás se deba a que por estar fuera de nuestra vista o por estar ocultos, están por fuera de su universo de conocimiento, sin embargo, digo yo, que lo que yace escondido bajo la tierra mas bien hace parte de un mundo de soluciones, de encanto y de belleza misteriosa. Tomemos los ejemplos de Inglaterra, Estados Unidos, Chile, Argentina y de otros países desarrollados que desde hace rato encontraron en los túneles una manera expedita, rentable, turística y poco traumática para la movilización de la gente. La solución al empalme de la Avenida Santander con la Vía del Mar no debe ser ni por dentro del barrio de Crespo ni por encima de la playa, sino por debajo de ella. ¿ Nos atreveremos a pensar en grande ?.

 

De estólidos y estúpidos

Por: Juan M. Torres Castro

Colaborador


La frase de Gustave Flaubert, “ La tierra tiene límites, pero la estupidez de la gente es ilimitada ”, seguirá vigente hasta que se extinga el último ser humano. La traigo a colación porque otro de muchos Padres de la Patria, cuando se levantan del letargo y modorra, que los caracterizan, solamente rajan la boca para lanzar propuestas que gracias a la configuración, de su cuello, logramos identificar que no son otra cosa.

Me refiero al proyecto de ley para castigar a los infieles. Algunos congresistas creen que, a la topa y tolondra, quedan horros de sus compromisos, con el pueblo, cuando regurgitan una estupidez.

Los colombianos mas bien agradecemos al nada recursivo, de la idea del proyecto, el habernos sacado un ribete de risa que muy poco vemos y tanto necesitamos.

Hay una infidelidad que no se ve nunca y cometemos todos, sin excepción: la de pensamiento. Se tendría que recurrir al reprobable polígrafo y al exorcismo para su sanción o punición. Está demás decir que los que se sometan, a la prueba, si no dicen la verdad, verán quedar inútiles a esos instrumentos o recursos. Con el respeto que le tenemos, a los pastusos y de acuerdo con lo pregonado en los corrillos de la nación, costumbre con la que no comulgo, ya pueden decir que, por dicho exabrupto, tienen su merecido consuelo en boyacenses como el de la “ brillante idea ”.

Aquí sí que es apropiado mencionar la frase del triste célebre ex ministro, Fernando Londoño, cuando dijo de los congresistas: ¿ “ Qué será lo que están fumando ” ?. Y remedo yo: ¿ “ Qué será lo que están esnifando ” ?.

Ya existe, en Colombia, un municipio cuyo alcalde ordenó sancionar a los chismosos y, muy pronto, uno de nuestros típicos congresistas, acostumbrados a poner su tafanario, en sillones que invitan a dormir dirá que, el chisme, pasó su prueba piloto y en poco tiempo lo tendremos como otro famoso proyecto de ley. El proyecto de la infidelidad, si es aprobado, entrará en la misma línea de aquellos que fueron dictadores como “ el doctor Francia, del Paraguay, el cual ordenó que todo hombre mayor de veintiún años debía casarse ” , o, “ el del teósofo Maximiliano Hernández Martínez, de El Salvador, que hizo forrar con papel rojo todo el alumbrado público del país para combatir una epidemia de sarampión ”.( El olor de la guayaba, páginas 130 y 131, Grupo Editorial Norma ). Y también veríamos estigmatizados y sometidos al escarnio público, a la legión de infieles que, como en la época de la Inquisición, a lo Sambenito, quedaban libres de pecado por su penitencia cumplida y en la era actual, un poco mas sofisticado, veremos en vallas y en televisión a los modernos violadores y abusadores de los niños; y en vallas, televisión, Internet y celulares a los recurrentes infieles.

¿ Cuándo distinguiremos a nuestros congresistas a la vanguardia de asuntos con trascendencia ?. Honorables congresistas: sean mas serios ya que cada día demuestran y confirman que, para ser político, no se necesita estudiar; y como me decía mi abuela: mijo, recuerda esto toda la vida, “ El hombre es como el fósforo, sin cabeza no sirve para nada ”. Todo lo anterior guarda mucha relación con lo que hacen o no hacen, a diario, la mayoría de nuestros autorizados voceros, con sus famosas propuestas, aquí en Cartagena. Sólo otros estúpidos pueden aprobar esa ley. ¿ “ Quién tira la primera piedra ” ?.

 

El empalme

Por Juan M. Torres Castro

Colaborador


El Código Único Disciplinario establece entre los deberes de todo funcionario público los de “ Custodiar y cuidar la documentación e información que por razón de su empleo, cargo o función conserve bajo su cuidado o a la cual tenga acceso, e impedir o evitar la sustracción, destrucción, ocultamiento o utilización indebidos ”, “ Vigilar y salvaguardar los bienes y valores que le han sido encomendados y cuidar que sean utilizados debida y racionalmente, de conformidad con los fines a que han sido destinados ” y “ Responder por la conservación de los útiles, equipos, muebles y bienes confiados a su guarda o administración y rendir cuenta oportuna de su utilización ”. Prescribe ese mismo código que al funcionario público le está prohibido, entre otras cosas, “ Ocasionar daño o dar lugar a la pérdida de bienes, elementos, expedientes o documentos que hayan llegado a su poder por razón de sus funciones ”.

Teniendo como soporte las normas mencionadas solicito al Alcalde saliente y a la Alcaldesa entrante que el empalme que llevan a cabo sirva de ejemplo a los demás funcionarios de la administración de cómo se cumple con la obligación de entregar y recibir un cargo público que es, en síntesis lo que hacen las comisiones de empalme. Es decir, espero que en esta ocasión la entrega y recibo formal del cargo de Alcalde se realice, por primera vez, como lo manda la ley. Me explico: El alcalde saliente debe entregarle el cargo al entrante mediante Acta que contenga una relación completa y pormenorizada de todo lo que tiene que ver con el empleo del cual hace dejación la cual debe estar suscrita por él y quien recibe. En dicha Acta no sólo deben figurar los documentos e información general que reposen en los archivos del Despacho sino la relación de útiles, equipos, muebles y bienes que el alcalde saliente le fueron confiados. Les recomiendo que el Acta de entrega la hagan pública mediante su divulgación en la Internet a efecto de que estemos todos enterados del estado en que la alcaldesa recibe la administración y podamos acompañarla de manera expedita a construir la ciudad, pero, sobre todo, para que sirva de referencia y poder calificarla a través de su mandato. Si de verdad desea la alcaldesa que los cartageneros seamos un pedacito de Alcalde y acabar, de una buena vez, con la logrería de lustros atrás le ruego se interese en hacer pública la entrega. ¡ Eso es ser claro y transparente !!!.Similarmente, le sugiero, que los Secretarios de Despacho que usted nombre deben exigir la entrega formal de sus respectivos cargos y deben dejar constancia o de lo contrario, decir que no les fueron entregados. Igual proceder debe exigirse a todos los empleados de menor jerarquía que sean nombrados en su administración. De aplicarse la medida con rigor muchos serán sus beneficios y se infundirá en el ánimo de los cartageneros, el arrojo permanente de acompañarla en su gestión; además puede usted tener la convicción que veríamos, en todo momento, el lado oscuro de la luna. Este artículo obedece a la necesidad que tenía de hacer precisión sobre este tema y a que recordaba que una de las comisiones que integró, en su momento, el alcalde Curi para recibir al alcalde Barbosa, le recomendó hacerle exigible la póliza de estabilidad a un contratista que había construido muy mal un muelle en Punta arena y, que yo sepa, a pesar de que el muelle se desbarató totalmente la póliza no fue exigida y la petición de la comisión quedó burlada. Ojalá la alcaldesa me pueda informar sobre este asunto o, mejor, le informe a las autoridades competentes. Doctora Judith Pinedo: pienso que sus realizaciones serán novedosas y estarán impregnadas de mucha imaginación, para poder darle pronta solución a los grandes problemas que padece Cartagena, porque como dijera Bécquer: ¡ “ El que tiene imaginación, con qué facilidad saca de la nada un mundo ”. ¡ Guíenos con su ejemplo !.


Sábado 22 de Julio de 2006

ESPECIES DESAPARECIDAS 

Por: William Hundelshauseen Carretero

Presidente Nacional APIC

Resulta verdaderamente una paradoja, que tratando de mejorar al hombre y su estatus, la tecnología lo desplace y reduzca a una mínima expresión, al someterlo a la tiranía de la maquina computarizada.

 

Y este contrasentido – porque no cabe duda que lo es – ha borrado y proscrito del seno de la sociedad a personas que ayer hicieron grata la existencia, justificando aquello de que “todo tiempo pasado fue mejor”, al incrustarse en el devenir cotidiano con férrea insistencia.

 

Es obvio que especular sobre panorama tan vasto, seria cosa de nunca acabar. Por ello hablaremos solamente de algunas que pusieron, una y mil notas de alegría y calor a la vida.

 

Pero no olvidemos que el futuro se convierte en pasado, en un dos por tres. Y estas son:

EL CULEBRERO: Uno de los personajes mas entrañablemente populares en Colombia. Mirado con simpatía y curiosidad. Porque ¿Quién que esté en edad de viajar a Rumania en busca de la doctora Islam no lo recuerda? Aun cuando también las generaciones actuales, pues todavía se ve a los penúltimos en calles y plazas de pueblitos y metrópolis, culebra al cuello, entregando a cambio de unas devaluadas monedas, la uña de la gran bestia, el colmillo del morrocoy, la hoja del lalolei, la flor del cimarrón papo, el polvo siete leche de garra de león y mil “menjurjes” para aliviar las desdichas originadas en el acto insensato de vivir. Pero tal vez de toda esta variedad curativa la más solicitada fue la pomada que devolvía la virginidad a hombres y mujeres, pues según estos oradores sin tribuna, la milagrosa pomada traída de la India hacia que “las cosas” volvieran a su estado primitivo, y aquí no ha pasado nada. Si así fuera, este mundo estaría salvado y en esta época serviría para devolver todo el dinero que han saqueado de las arcas del Distrito y el Departamento hecho por experto violadores que le arrancaron la virginidad.

EL CHARLATAN O CUENTACHISTORIETAS. Producto de la sociedad de consumo, hace años irrumpió en el panorama social, descendiente directo del anterior. Como su remoto antepasado, este nuevo espécimen, armado de una dialéctica digna de cualquier congresista, fijaba su tolda en los sitios mas inverosímiles de cualquier vía publica, creando de paso problemas a los gobernantes que se preocupaban, mas por la gente que trabajaba, que por la que vive del trabajo ajeno, cosa a todas luces absurda pero muy de la burocracia, en la gerontocracia que actualmente padecemos. De esta especie quedan sus herederos LOS DIRIGENTES CIVICOS, que ahora forman su tolda en los bajos de la gobernación y alcaldía “asesorando” a los gobernantes de turno y utilizando los medios de comunicación social de Cartagena para hacer alarde de un poder y decir las cosas contrarias a las que están sucediendo, tapando la verdad. Eso si, con el beneplácito de los gobernantes que le encanta rodearse de estos personajes convencidos que le hacen un bien a la administración y por eso los mantiene con innumerables contratos millonarios. ¿Cual será el miedo que le tienen, para mantenerlos bien remunerados?.   ¡Porque, votos, ni el de ellos muchas veces aportan a determinada campaña política! Y los ve usted hablar que tienen de 900 a 3500 votos manejados a su libre albedrío.

Uno de los últimos en entregar el equipo fue el FOTÓGRAFO DE CAJÓN, tocayo de algunas frases de uso diario por gente selecta y distinguida. Nadie lo busca en los parques para que accione su cámara montada sobre un trípode e inmortalizando el instante, complementando el trabajo  con revelado en minutos en el mismo trípode, y adornando la postal con corazones partidos, por flechas y puñales, gotas de sangre, flores y otros perendengues, al gusto del cliente.

¿Recuerdan ustedes al ORGANILLERO, con lorito para entregar la boleta de la buena suerte? Pues bien, este sí definitivamente murió, con todo y cremación, pues no quedo ni rastro de él.

Y que decir del GUARAPERO, que acostumbraba a caminar por el cordón amurallado pregonando su producto de piña y panela con un toque mágico que le infundía un inigualable sabor, cuya receta murió con ellos, la cual sus potenciales clientes en su mayoría eran los niños y adultos en las afueras de los colegios y escuelas, y en horas distintas se ubicaba con su carrito de madera en la puerta de las emisoras Cartageneras, donde refrescaba la garganta de los locutores. Otra especie desaparecida en  este criminal atentado tecnológico de cuyos gratos recuerdos uno de ellos se convirtió en un destacado periodista, (Quien no recuerda al cachaco LUIS ENRIQUE GALINDO MEJIA, vendiendo guarapo en la entrada de emisoras fuentes; hoy por hoy convertido en un sobresaliente periodista polémico) gracias al descubrimiento que hiciera en él, el veterano periodista LUIS VALDERRAMA CASTRO, cuando dirigía el noticiero local en Emisoras Fuentes, quién le dio la oportunidad de cambiar el carro de guarapo por una grabadora y el micrófono.

Recuerdan al AFILADOR, inmortalizado en tango Argentino de indescifrable lunfardo. Otra especie desaparecida en el criminal atentado ecológico.

Otro que se fue, y no propiamente de vacaciones para pagar después, es el VENDEDOR DE AMPLIACIONES que no era ningún arquitecto con master, sino el rustico y humilde comerciante de ampliaciones fotográficas a domicilio. Tal parece que ya a nadie le interesa conservar la foto ampliada de la mama, el papa, o – casos se han visto – de la muchacha del servicio, porque querían conservan la imagen de la noble persona que ayudó en los quehaceres de la casa.

El PREGONERO de pueblo fue remplazado torpemente por un triste payaso que de tal no tiene sino la perfusión de afeites con que se embadurna para llamar la atención de algunos niños, únicos a quienes arranca, a duras penas, tal cual carcajadita, fruto del candor, la curiosidad y sabe Dios si la compasión, debido a la miseria que padecen.

Menos mal que este lamentable genocidio de seres buenos no ha podido consumarse del todo, pues aún queda EL ASESOR TRIBUTARIO de parasol y maquina matusalénica en el parque de las flores. EL AGUATERO en algunos por no decir en todos los pueblos de Bolívar, que transporta el agua de la orilla del río en burro o a hombros con un rustico palo a las viviendas donde se le contrata, EL ZORRERO o CARRETILLERO, se hacen notar en barrios subnormales, mercado de basurto y sector amurallado  formando el mercado satélite, donde venden bocachico, papa, cebolla, verduras, mangos entre otras cosas, se siente su presencia golpeando con un gran cuchillo la madera de su zorra. El vendedor de ALGODÓN azucarado y llamativo color, el de helados, el lechero a domicilio…… y paremos de contar.

¿Cuánto tardarán en desaparecer estas especies? Poco, muy poco en realidad, porque a velocidad de cohete espacial la cibernética no demorará en transportarnos a otras galaxias, donde tal vez comencemos un nuevo conteo, partiendo de cero. Entonces podremos decir: VUELVE Y JUEGA. Mejor dicho, podrán decirlo los cavernarios del espacio.

Quiera Dios que, antes, haya desaparecido de Colombia, la corrupción administrativa, para dejar a un lado la falta de credibilidad de los colombianos en sus instituciones, La cual hace parte de una crisis moral, de un deterioro extremo de los valores sociales y de una confusión de los principios éticos que también permitieron el narcotráfico y la violencia generalizada.

 

 e-mail: wihunca@hotmail.com

 

Miércoles 26 de Julio de 2006

UNA CIUDAD CON ALTA CORRUPCION

Por: William Hundelshauseen Carretero

Presidente Nacional APIC

Por considerarlo de  mayor importancia, me referiré al problema de la corrupción administrativa, aspecto éste que ocupa la atención del presidente ALVARO URIBE VELEZ y de los organismos de control. Mi escrito busca señalar el compromiso social que requiere la atención de este gravísimo problema que, a pesar de su antigüedad apenas empieza a ser examinado en profundidad en sus orígenes, manifestaciones y consecuencias sociales, económicas y políticas.

Son múltiples las causas atribuibles a la existencia del fenómeno de la corrupción. Para el caso de Cartagena puede mencionarse, en forma muy general, la ineficiencia, la mala calidad del control interno, la falta de un código de responsabilidades aplicable a los encargados de la administración de recursos públicos, la existencia de un severo régimen de sanciones para castigar de manera ejemplar a quienes incurran en practicas de corrupción, la débil o ausente participación de las organizaciones de intereses de los ciudadanos en la tarea de vigilancia de la gestión publica, y la discrecionalidad con que algunas veces se manejan los grandes negocios del Estado.

Todo ello ha permitido que la corrupción disponga de su propio lenguaje, y sus propios mecanismos de defensa, reclutamiento, reparto y operación, hasta el punto de conseguir que se inviertan los valores sobre los cuales se supone que debería funcionar el sistema. Así, los funcionarios más corruptos se convierten en el modelo, en el deber ser, mientras los honestos son marginados y silenciados.

Los casos más sonados de corrupción en Cartagena de indias tiene que ver con:

El contrato que cada vez que se acerca una campaña política, en las plazas públicas todos manifiestan que revisarán. El de Aguas de Barcelona (AGBAR) que posteriormente y con el 45% de las acciones de AGBAR se constituyo Aguas de Cartagena (ACUACAR). Son muchas las irregularidades que se cometieron a la firma del mismo y sin embargo y muy a pesar que el veedor Jorge Piedrahita Aduen, denunció, y tiene todas las pruebas de este lamentable episodio que lesiona los intereses del Cartagenero y solicito a la Contraloría General de la Republica un CONTROL EXCEPCIONAL este nunca se realizó.

Recuerdan ustedes las 233.109 acciones del Distrito de Cartagena en la Sociedad Portuaria Regional de Cartagena, que pasaron a manos privadas, gracias al INMORAL ZARPAZO contra la ciudad, tal como lo califico EL UNIVERSAL en el editorial de mayo 17/94. Por escritura publica 3427/93 Notaria 3ª se constituyo la Sociedad Portuaria, En este gran negocio 31.250 acciones fueron pagadas al Distrito a razón de 500 pesos cada una y resulto como una de las grandes socia de la empresa la señora CECILIA BUELVAS RIVERA, muchacha de servicio domestico. La ciudadanía esta a la espera de los resultados de la demanda que para este caso entablo el veedor Jorge Piedrahita Aduen el día 6 de noviembre del 2002 ante el tribunal administrativo de Bolívar.

El contrato de La operación de la disposición final de los residuos sólidos domiciliarios de la ciudad en el relleno sanitario de henequén en la fase II, de acuerdo al plan ambiental aprobado por Cardique, cuya Fiscalía Seccional Catorce de la Unidad de Delitos contra la Administración Pública de Cartagena de Indias, impuso para la época medida de aseguramiento al alcalde CARLOS DIAZ REDONDO, por realizar contratos sin cumplimiento de requisitos legales.

Quien no recuerda los múltiples contratos sin el lleno de los requisitos legales y lo peor aun que nunca se efectuaron en su gran mayoría del TORNIQUETE. esta denuncia fue interpuesta por el exsenador ARMANDO VILLEGAS CENTENO, que comprobó en la ocasión que se construyeron puentes donde nunca han tenido ríos, reconstrucción de jarillones contra inundaciones en sitios nunca anegables, el caso especifico el que supuestamente hicieron sobre el arroyo el polon en el municipio de Turbana, los que hicieron en los corregimientos de Bolombolo, quebrada Guacamaya, Sudan, los Cañitos y Solís, donde sus habitantes certificaron que nunca en su existencia ha llegado contratista alguno a realizar cualquier obra de beneficio social. Según el denunciante el corregimiento de Boltaye donde se realizaron la mayor contratación no existía porque se lo llevo el río Magdalena, Peñoncito, Chimí, Santa Rosa, Guacamayo, Tres Cruces, Puerto Isabel, Buena vista, Magangue y Simiti; no se hicieron las obras; el Carmen de Bolívar no se trabajo el arroyo Alférez, los jarillones de Menchiquejo, El Gato y Punta de Horno, tampoco se realizó. La pregunta que nos hacemos hoy es ¿porque si estos actos de corrupción de demostró en esa época que no se realizaron, sino que se robaron el dinero, no se ha hecho nada para recuperar el patrimonio de los Bolivarense?.

El contrato del manejo de los residuos sólidos  con la empresa TIRSA S.A. mediante acuerdo Nro. 010 De 19 de junio de 2003, autorizando al alcalde mayor, para comprometer vigencias futuras con el fin de garantizar por 8 meses la prestación de servicio con la firma INGEAMBIENTE S.A. y terminado ese plazo contratar de manera irregular con la firma TIRSA S.A., ocasionándole un deterioro económico al distrito por la mala contratación que se demostró posteriormente anulando el Contrato. Esta demanda fue interpuesta por el abogado MILTON FERNANDEZ GREY en la Fiscalía 14 Seccional y también se esta a la espera de la retribución de los bienes del Distrito que fueron lesionado con este contrato.

Y si de contratos que se investigan y la ciudadanía esta a la espera de sus resultados hay que anotar los siguientes: el de la Fase Final del cierre del basurero Henequén; la doble contratación y nominas paralela y actualmente un déficit de 16.500 millones de pesos en la contratación que hizo el DADIS durante el año 2005, las ARS que han sido sometidas, desvastadas por la politiquería. No solo el Régimen Subsidiado, sino toda la salud ha sido expoliada. Denuncia efectuada por el entonces candidato a la presidencia de la república HORACIO SERPA URIBE; los trabajos de dragado que se adelantan en el caño de Bazurto, denunciado por el ambientalista RAFAEL VERGARA NAVARRO; el robo de la BASE DE DATOS del proceso de identificación y afiliación al SISBEN de los Cartageneros, donde el encargado de esa dependencia rogó hasta el cansancio para que lo escucharan sobre lo que el sabia la cual involucraba a honorables Concejales y altos políticos de la ciudad comprometidos con este millonario saqueo que a través del SISBEN se le hizo a la ciudad y nunca  dejaron que manifestara su opinión sobre lo que el creía era irregular, me refiero al doctor DAVID LOPEZ, hoy ocupando un alto cargo en el distrito de Cartagena; La licitación y otorgamiento de la explotación del CHANCE en el departamento, donde por parte de la procuraduría general de la nación se formulo pliego de cargos contra los exgerentes WILSON ROQUE PEINADO VARGAS y ENRIQUE CARLOS NADAD MEJIA; mal manejo del programa  escuelas flexibles denunciado por la secretaria de educación distrital Roxana Segovia; El contrato con URBASER para que preste el servicio de aseo a la ciudad, donde el alcalde debe dar muchas explicaciones el porque se adjudicó, conociendo que la superintendencia de Servicios Públicos recomendó que esa empresa no podía prestar un servicio público en Colombia; las múltiples irregularidades denunciadas por diputados y concejales en el control político realizado a las secretarias de Educación, Salud, Hacienda, Corvivienda, Dadis, Distriseguridad, EPA, Transito, Iderbol, Lotería de Bolívar, entre otras dependencias seriamente cuestionada por la multiciplicidad de irregularidades efectuadas en la contratación  no son exentas de esta gama de hechos notorios de la corrupción en Cartagena de Indias y el departamento de Bolívar.

La lucha  contra la corrupción en Colombia y en especial en Cartagena de Indias no admite aplazamiento. La falta de credibilidad de los Cartageneros en sus instituciones es excesiva. La nueva Cartagena trazada por el alcalde mayor NICOLAS CURI VERGARA requiere y de manera urgente de un replanteamiento moral y específicamente del enfrentamiento de la corrupción en la administración pública. Sobre todo cuando los principios de honestidad del funcionario y transparencia en la gestión pública han retomado su importancia.

Por otro lado sin información, la posibilidad de fiscalización de la ciudadanía y de los entes fiscalizadores es casi imposible, pues se carece de medios idóneos de control y de evaluación. De ahí la necesidad de un medio que como LA VERDAD supla este vacío. Varias preguntas surgen al respecto: ¿Cómo se pueden generar sistemas de información que permitan detectar comportamientos ilícitos por parte de los funcionarios públicos? ¿Cómo se puede utilizar la información publica para detectar evidencias de actos corruptos y generar indicios acerca de la vulnerabilidad de las organizaciones para cometerlos? ¿Cómo se puede utilizar la información de agentes externos para detectar actos de corrupción? ¿Cómo se puede involucrar más directamente a la ciudadanía en la denuncia de actos potenciales de corrupción?

Pienso que la corrupción no es inevitable. Que no somos genéticamente corruptos. Que no existe una predisposición incontrolable a la trampa. Dos condiciones son necesarias para salir del problema de la corrupción sistemática: QUERER y PODER. La primera definición política de afrontarlo. La segunda es la capacidad gerencial y técnica de hacer realidad esa definición política. Muchas veces ha habido líderes con vocación de mártires que han querido sinceramente afrontar el problema de la corrupción y no han tenido éxito, esto ha obedecido a: la falta de masa critica política en apoyo a su liderazgo, porque no les conviene esta clase de personajes a los facinerosos de la CORRUPCION. e-mail: wihunca@hotmail.com


Viernes 4 de Agosto de 2006 - Boletines

EL DIA DE LOS PRIVILEGIADOS

Por: William Hundelshauseen Carretero

Presidente Nacional APIC

En esto de las distinciones a los periodistas y a los medios de comunicación social, esta ocurriendo lo mismo que a los llamados premios nacional de la calidad ya que en la gran mayoría tales trofeos implican un interés en especial y que con el correr del tiempo, perdieron su importancia y significación ante la opinión pública y en los mismos beneficiados.

En el caso de nuestra profesión, desde hace muchos años hace carrera la adjudicación de galardones a algunos diaristas, lo mismo que a la radio, la prensa y la televisión, que si bien es cierto, lo merecen, no es claro el sistema de repartición pues todo parece indicar que es: “El día de los mismos” ante la constante repetición de los medios y periodistas favorecidos.

Otros eventos similares llevan un sello muy particular de la entidad que los prepara que lógicamente, adjudica e irriga sus favores en una especie “elitista” con convergencia en la casta social, política, económica y gubernamental, sin dejar de lado los espacios que estos “periodistas” manejan haciendo alarde de una sintonía para ocultar la verdad de lo que realmente acontece a su alrededor y hacerle la “imagen” al jefe de esa cartera, recibiendo en contraprestación todos los premios que esa empresa tenga para este maravilloso día.

En Cartagena de Indias por ejemplo, existía el premio Distrital de Periodismo organizado por la Alcaldía, que durante muchos años designaba como estoy seguro que en esta administración no se hará a un jurado que nada conoce de la gente de la capital de Bolívar, que no conoce el trajinar de los periodistas carga ladrillos de Cartagena y mucho menos de esta región, nombrado solo por el hecho de su figuración en la Prensa Nacional, y como si lo anterior fuera poco EL DIA DE PERIODISTA en Cartagena se convirtió en el día de todos los amigos de los gobernantes, que en la gran noche de la integración, se ganan todos los obsequios de la empresa privada y pública que para la ocasión entregan. Porque los organizadores del evento Periodistas por cierto, inscribían y entregaban las boletas que concursaban a todos los que invitaban me imagino que con el visto bueno de los gobernantes de turno.

Menos mal que este año en la organización de la integración de los periodistas en su día, están al frente dos polémicos periodistas que por su forma de actuar y decir las cosas como la sienten, no son bienvenidos para algunos mientras que para otros es lo que necesita este sacrificado gremio para poner las cosas en su sitio; me refiero a LUIS ENRIQUE GALINDO MEJIA y CARLOS CARRILLO LOPEZ que manifestaron a la verdad, que la época de los privilegiados quedo atrás y que únicamente en la integración estarán presente Periodistas y para ello se contrataron como porteros ya que son ellos precisamente quienes conocen quienes vienen ejerciendo esta noble profesión y en cuanto a las premiaciones dijeron que estos se movían en un circulo vicioso que paraba en una especie de “condecorar” ahora para ser condecorado después y la equidad quedaba a un lado y así en cualquier lugar de Colombia se organiza una condecoración para que siga siendo “El día de los privilegiados”.

Las justas deportivas tienen un incentivo y es que resultan ganadores los mejores atletas ante la preparación y dedicación y por consiguiente y con mayor razón en una competencia de periodistas, deben triunfar los mejores merced a las obras presentadas, por personas adoctrinadas en el periodismo por su elocuencia, inteligencia y rectitud en el manejo de las informaciones.

Tanto las organizaciones periodísticas, como las entidades privadas o gubernamentales que organicen estas competencias, deben tener mucho cuidado en su desarrollo pero desafortunadamente el gremio de periodistas en Cartagena viene sufriendo angustiosa división originada por una sola persona que un grupo a endiosado la cual se atreve a amenazar a los colegas para que se retiren de una organización a cambios de beneficios que precisamente fue esa organización quien  la consiguió para beneficiar al colectivo, pero en fin de eso nos ocuparemos otro día y  también hace parte de la división diversos factores que merecen crudo análisis en busca de las verdaderas causas y conseguir superar los defectos que la originan. En cambio tenemos que la división existente produce benéficos resultados a los interesados en arrinconar como de lugar y ponerlo de su parte el sector patronal, politiqueros que indiferentes, puesto que les conviene, indirectamente colabora a profundizar el clima, evitando la toma de conciencia en un sector desprovisto de toda clase de protecciones de tipo laboral y con hondas repercusiones en el orden socio-económico.

Hoy nos toca recordar a como de lugar que la profesión de Periodista otrora trinchera de libres pensadores y fieles defensores de la democracia, afronta ahora delicado dilema ante la extensa comercialización en los medios de comunicación social amparados, ellos si, en un sistema indiferente convertido en cómplice de la clase dominante y como si esto fuera poco hemos permitidos ahondar la herida por nuestros propios colegas que no observan interés en la organización del quehacer y mucho menos en su unificación. Invito a esos colegas que revisemos muchas cosas que favorecen al gremio sobre todo en lo que tiene que ver con la protección y seguridad social de los comunicadores. En efecto, fue expedido un conjunto de normas que garantizan el acceso de los periodistas a la pensión de vejez al tiempo que llena los vacíos legales dejados por la Corte Constitución al declarar inexequible la Ley 51 de 1.975 o Estatuto del Periodista, mediante la promulgación del Decreto 1548 del 4 de agosto, se completó la reglamentación que armoniza los postulados jurídicos para que los periodistas puedan obtener su pensión cumpliendo los requisitos señalados por las normas de seguridad social en igual condición a la pensión especial de vejez, las viviendas de interés social, y muchas otras cosas que juntos haríamos para beneficiar a este sufrido gremio.

En cuanto al evento que se desarrollara esta tarde en la alcaldía distrital, en esta oportunidad esperamos que no ocurra lo mismo como los anunciados premios de la calidad de tal o cual producto, cuando sabemos que la fabricación deja mucho que desear, precisamente por la calidad y que tales galardones lo confieren las entidades productoras asociadas que no son otras que los mismos industriales Colombianos.

Recordemos que hace muchos años en el festejo del día del Periodista ofrecido por el gobernador de la época, ante la sorpresa de los presente en su gran mayoría periodistas, el mandatario seccional impuso ante la mirada impávida de todos una placa condecorativa a una señora que nada tenia que ver con la profesión.

Es saludable y nada más que propicio en un día como hoy, formular esta clase de críticas esperando que en los próximos concursos una mayor seriedad y responsabilidad en los trabajos escogidos, extendiendo la gobernación tales condecoraciones hasta la provincia Bolivarense que tiene tanta intelectualidad y también hace parte del departamento de Bolívar.

Ojala este año con LUÍS ENRIQUE GALINDO MEJIA, CARLOS CARRILLO LÓPEZ y con ALBERTO BORDA MARTELO, brillantes periodistas, batalladores incansables al frente de la organización del evento, cabalgan juntos por la unidad del gremio, que llevan en su interior, ahora Borda manejando el barco de la jefatura de prensa de la Alcaldía; estoy seguro que no ocurrirá esa clase de espectáculo que nos acostumbraban a presenciar donde hasta los dirigentes cívicos participaban en las rifas y se llevaban a sus casas: Televisores, Grabadoras de periodistas y hasta computadores y se tendrá en cuenta a los verdaderos periodistas Cartageneros, para no apreciar el despliegue del “día de los privilegiados”.FELICITACIONES PERIODISTAS y los exhorto a continuar con su labor, tarea de mantener viva la libertad de la información, derecho fundamental de las comunidades y los invito a seguir en la orientación de la ética profesional, defendiendo las causas honestas, los Derechos Humanos, la Libertad de Prensa, propendiendo siempre porque en Cartagena el periodismo sea serio, responsable y correcto.

 

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Miércoles 9 de Agosto de 2006

HIROSHIMA Y NAGASAKI 61 AÑOS

Por: William Hundelshauseen Carretero

 Presidente Nacional APIC

El 6 de agosto de 1945 cayó sobre la ciudad japonesa de HIROSHIMA la primera bomba nuclear lanzada con fines bélicos. La explosión hizo morir de inmediato a 80.000 seres humanos y causó heridas graves a 50.000. El día 9 del mismo mes, una segunda bomba atómica arrojada sobre NAGASAKI dejo 40.000 desprevenidas e inocentes personas muertas y 35.000 heridas. En una y en otra ciudad las cifras de víctimas fatales llegaron en poco tiempo a duplicarse por efecto de la radiación.

Mientras la humanidad conmemora los sesenta y un años de aquellos monstruosos bombardeos, con los cuales se causaron más daños entre los no combatientes que entre los miembros de las debilitadas fuerzas militares del Mikado, muchos se han referido en estos días a las implicaciones morales y jurídicas del empleo de armas tan bárbaras contra la población civil. Los bombardeos de HIROSHIMA y NAGASAKI pesan hoy sobre la conciencia del mundo junto a las otras grandes atrocidades de la segunda guerra: junto a los horrores de Auschwitz, Dresde, Oradour, Lidice. Irak y actualmente en Israel.

En aquel verano de 1945 empezó la era de las armas de efectos incontrolables, armas cuya acción nociva se extiende y ensancha de manera imprevista e irresistible, hasta escapar totalmente del dominio y de la vigilancia de quienes las emplean. El uso del armamento atómico, bacteriológico o químico es injusto, inmoral y criminoso. Los beligerantes no tienen un derecho ilimitado en lo que se refiere a la elección de medios para causar daño al enemigo. Por lo tanto, es ilegal la utilización de toda arma que infiera males superfluos o sufrimientos innecesarios: de todo instrumento de guerra con el cual se provoquen muertes y destrucciones inútiles y desproporcionadas, cuya acusación sea contraria a los imperativos de la conciencia y a las leyes de humanidad.

Desde hace sesenta y un años, el terrorífico arsenal que el gobierno de los ESTADOS UNIDOS, uso contra el pueblo Japonés se ha constituido en un serio y constante peligro para la existencia y el desarrollo del genero humano, sumado a esto las atrocidades cometidas contra el pueblo de IRAK, ante la mirada atónita del mundo que aplaudía la intervención de EE.UU. en busca de armas de destrucción masiva que a la fecha no han encontrado justificando la persecución de un solo hombre que tampoco encontraron. Las armas capaces de producir una catástrofe planetaria son en nuestro tiempo – aunque ahora parezca progresar una política mundial de paralelo y simultáneo desarme – la más grave de las amenazas que rodean el derecho fundamental a la vida.

Sin embargo, nadie ignora que los atentados contra la vida humana no han tenido en los últimos años su fuente única en la guerra total.

A las victimas de los bombardeos atómicos y demás formas criminales de guerrear deben sumarse los millones de personas que, en los pasados diez lustros, han sido aniquilados por múltiples y diversas agresiones letales. Entre estos actos mortíferos se cuentan la eliminación de seres humanos aún no nacidos, ¿ Es licito el aborto ? En otras palabras: ¿ es moral y jurídicamente aceptable aquel acto voluntario mediante el cual se pone termino al embarazo y, por lo tanto, se causa la muerte del ser que ha comenzado a desarrollarse desde la fecundación ? Con honradez se debe aceptar que la muerte del no nacido y la destrucción de una bellota jamás podrán ser actos comparables. El aborto siempre constituye un atentado contra la vida humana y, por lo tanto, una ofensa contra la dignidad de la persona. “Luchar contra la muerte es luchar contra las causas que la producen. Y el aborto tiene sus causas, que no residen precisamente en el feto. Una convivencia democrática nos exige ventilar la cuestión del aborto con seriedad, con respeto mutuo, con empeño para ir hasta las raíces del problema” un acto éticamente reprobable nunca podrá convertirse en algo justo, bueno y correcto; el asesinato de enfermos incurables o terminales; la matanza de personas socialmente estigmatizadas; la aplicación de penas crueles, inhumanas o degradantes – como la pena de muerte -, la humanidad de nuestro tiempo vive bajo una gran paradoja. Hoy se repudia la tortura, pero la pena de muerte no sólo es tolerada, sino ampliamente justificada por dirigentes políticos y religiosos; las ejecuciones extrajudiciales y los homicidios perpetrados en sujetos pasivos de desaparición forzada o de tortura, la practica criminal que adoptaron los NAZIS hace mas de ochenta años ha sido posteriormente usada por muchos gobiernos, al emplearla contra sus adversarios por motivos políticos, religiosos o raciales.

Después de la Segunda guerra mundial, sin embargo, la abominable práctica de desaparecer continuó. Así, por ejemplo, a mediados de los años sesenta las tropas y las milicias desaparecieron y asesinaron a más de medio millón de civiles en Indonesia. Entre 1975 y 1979, en la llamada Kampuchea Democrática (Camboya) de Pol Pot, al menos 300.000 personas fueron asesinadas luego de haber sido desaparecidas en los “campos de la muerte”. En Etiopía, entre 1977 y 1978, durante el peor año del “terror rojo”, fueron desaparecidos y asesinados millares de civiles. En la Uganda de Idi Amin se dio muerte a más de un cuarto de millón de personas entre 1972 y 1978.

En América Latina la práctica de las desapariciones forzadas se inicio en Guatemala en la década de los años sesenta. Desde entonces, el termino desaparición se empezó a utilizar para referirse a los casos en que una persona era capturada y el Estado no daba ninguna información sobre su paradero. Así se indicaban las desapariciones cometidas tanto por regímenes militares como por regímenes civiles pretendidamente constitucionales. En Chile, desde que el general Augusto Pinochet ocupó el poder en 1973, desaparecieron y fueron asesinadas más de 2.500 personas. A finales de los setenta, en Argentina, las juntas militares desaparecieron a más de 9.500 personas.

En Colombia han desaparecido unas cinco mil personas desde 1977, y según estadísticas de las organizaciones de derechos humanos cada dos días una persona es desaparecida. Por algunos de tales hechos el Estado Colombiano enfrenta actualmente una centena de denuncias formales  ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y varias demandas ante la Corte Interamericana, por la desaparición de las personas de la cafetería y miembros del M-19 en la toma del Palacio de Justicia, por la desaparición de Isidro Caballero y Maria del Carmen Santana.

Todos estos hechos desconocen el valor preeminente de la vida humana, y revelan en sus autores un subdesarrollo moral cuyas manifestaciones chocan de frente contra la denominada cultura de los Derechos Humanos. Toda acción u omisión culpable contra la vida lesiona la justicia, perturba la tranquilidad pública, y hace tambalear los fundamentos mismos de la convivencia civilizada. La muerte injusta de cualquier hombre es un ultraje para los demás miembros de la familia humana.

Sesenta y un años después de la liberación de AUSCHWITZ – BIRKENAU, lo  escribo para LA VERDAD para recordar el más grande crimen cometido en la historia, crimen que, según la intención de sus autores, debía aportar la solución final sin embargo ha llegado a ser, mas allá del siglo anterior, el símbolo de la barbarie, Hoy tenemos para con las victimas el deber de guardar la memoria de su muerte. También debemos recordar su vida. Su herencia debe ayudar a la humanidad a consolidar la fe en un futuro libre de racismo, de odio y de antisemitismo.

Al rendir homenaje a las victimas de los campos de concentración de Alemania, de Hiroshima y Nagasaki, tenemos también, con respeto a los vivos, el deber de trabajar por la PAZ, por la tolerancia y por los Derechos del hombre. Creo y espero que estos principios serán aceptados y establecidos en la conciencia de toda la comunidad mundial, que ellos tocaran los corazones y los espíritus: que hoy estos instrumentos serán instituidos para asegurar la solución pacifica de todos los conflictos.

Los crímenes de genocidios no pueden ser olvidados, cualesquiera que sean los lugares, los tiempos y los autores. Ellos deben ser juzgados con justicia y llegar a constituir una advertencia para los contemporáneos y para las futuras generaciones.

Se ha dicho: Quien salva una vida, salva el mundo entero. Quien quita una vida, destruye el orden de este mundo. Por eso deseamos llevar a todo el mundo, a todos los pueblos y a todos los hombres, el siguiente mensaje: Nunca más el fanatismo y la violencia. Nunca más las guerras ni las Matanzas.

 

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Viernes 18 de Agosto de 2006 1ra parte

DISCURSO VEINTEJULIERO

Por: William Hundelshauseen Carretero

 Presidente Nacional APIC

Durante la última década, los medios masivos de comunicación de Cartagena, no han cambiado las informaciones constantes de las deficitarias cifras Cartageneras en materia de educación, vivienda, salud y empleo, las cuales han sido ampliamente divulgadas con diferente redacción pero el mismo significado. La mayoría de los barrios marginales perteneciente a ese gran cordón de miseria tampoco son nuevos, y desde hace años han venido creciendo como pústulas en el cuerpo desigual de Cartagena de indias, sin que las sucesivas administraciones hayan dado respuesta contundente a sus inmensas necesidades.

Comencemos por decir que los cuatro puntos anteriores, se convierten para época preelectoral en el gancho de los políticos  para alcanzar incautos que lo lleven a ocupar una curul en cualquier posición democrática que posteriormente jamás cumplen porque justifican las mentiras sub.-dichas en las plazas públicas con el retrovisor de las administraciones anteriores.

Increíble, pero cierto que durante toda una vida, los políticos continúan engañando a sus electores con el mismo argumento de la Educación, salud, vivienda y empleo, pero lo paradójico del bendito discurso que se lo saben a la perfección es que en materia de EDUCACIÓN, muy a pesar que siempre se habla de innumerables proyectos para erradicar el analfabetismo en la ciudad, de brigadas puerta a puerta para censar a la población que no tiene acceso a la educación e involucrarla y concientizarla para que se acogiera a los planes educativos vigentes para esa época, estos nunca se cumplieron pero en cambio si hubo un derroche de dinero para darle cumplimiento a los consabidos compromisos de las personas que apoyaron económicamente al candidato ganador y por supuesto que mientras no se cambie la forma de hacer política en este país del sagrado corazón de Jesús, esto de la democracia se convierte en un  gran negocio, que invertir resulta beneficioso porque el capital se le saca jugosas ganancias a través de la feria de contratos que siempre aparecen en el orden del día, miremos las famosas escuelas flexibles y la educación día a día empeora en Cartagena y los resultados en este campo es desastroso: La población analfabeta crece, los niños sin estudios en los sectores marginales de la ciudad esta creciendo en forma alarmante y todo esto se conjuga con el crecimiento de las pandillas juveniles que se tomaron a estos barrios porque no hay un programa educativo que los involucren en la preparación del hombre del mañana.

Miremos ahora el segundo eslabón de esta cadena de mentira utilizada por los politiqueros: LA SALUD, casi siempre en las plazas públicas y reuniones privadas de estos especimenes paladines de la política actual, convencen al electorado diciendo las siguientes frases que siempre son iguales aparecidas en todos ellos: “mi decisión de presentar mi nombre como, candidato, es el resultado de una detenida reflexión hecha con muchos lideres y mi familia que me han trasmitido no solo su posición de apoyo personal alrededor de mi nombre sino el de sus entornos sociales. A ustedes y a ellos los acompaña un común denominador: el deseo de que se detenga la injusticia social, que haya salud para todos. Pero también el de que cesen los engaños desde la cima del poder, la compra de conciencias con puestos y dineros oficiales y la falsa sensación de normalidad democrática. No mas manipulación, no mas desigualdad desbordada, no mas juegos con la Constitución”

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Jueves 24 de Agosto de 2006 2da parte

DISCURSO VEINTEJULIERO

Por: William Hundelshauseen Carretero
Presidente Nacional APIC

La semana pasada hablábamos de los discursos veintejuliero que obedecen al panorama político actual y enloquecen al seguidor de esta clase de paladines de la política actual y es que estas frases pasan de generación en generación y siempre con el mismo resultado cuando llegan al poder, ha trasegado por los más intrincados caminos de los barrios subnormales de esta capital y todos los candidatos han conocido de cerca la manera directa los problemas sociales, los anhelos y esperanzas de los pobres, por eso los engañan ofreciéndole  creación de centros de salud, brigadas permanentes en los barrios pobres, programas de salud que involucren a ese gran numero de población enferma que tiene nuestra geografía en este territorio, tomando como punto de referencia al Barrio LUIS CARLOS GALAN que en sus diez años de fundado todos los gobernantes han hecho esta clase de ofrecimiento y no han cumplido, los moradores esperan con anhelos que en esta oportunidad en la administración de NICOLAS CURI VERGARA las cosas se puedan dar, amanecerá y veremos porque con un déficit de 16.500 millones de pesos en la contratación que hizo el DADIS durante el año 2005, las ARS que han sido sometidas, desbastadas por la politiquería. No solo el Régimen Subsidiado, sino toda la salud ha sido expoliada y a un año de entregar la alcaldía, lo veo difícil pero no imposible.

Otro de los puntos clave en este batallar politiquero tiene que ver con: LA VIVIENDA. La sobrepoblación del área, fruto durante años pasados de la falta de oportunidades en el campo y del desplazamiento, comenzó a treparse por las laderas de la Popa, y a rellenar la ciénaga. En ambos casos la depredación del medio ambiente fue el común denominador. Se deforestó parte considerable del cerro, ya no para hacer las pequeñas rosas de pan coger de antaño, sino para construir precarias casas y para obtener leña con la cual cocinar, desestabilizando así sus faldas, hoy consideradas de alto riesgo. Procesos similares ocurrieron en barrios alrededor de otros cuerpos de agua, que hoy son marginales y asentamientos sin ninguna planeación en Nelson Mándela, San José de los Campanos, Navas Meissel,  20 de Julio, Henequén, entre otros, que miran la mejor oportunidad para revisar el amplio menú de necesidades, desde los problemas que desajustan peligrosamente el tejido social hasta el aparato productivo que debe tener a su cargo un crecimiento económico con sentido de justicia. Conceptos como dignidad de la persona humana, movilidad social, libertad y bienestar están atados al funcionamiento creativo de un motor económico que solo logra su pleno desarrollo si se goza de una paz integral y por supuesto aprovechando esa coyuntura histórica por la que atraviesan estos moradores son victimas de los politiqueros que le prometen sendos proyectos de viviendas que por supuesto tampoco cumplen o sino como se explica que en Cartagena esta a punto de perderse miles de millones de pesos por subsidios para viviendas de interés social por falta de gestión de los gerentes de CORVIVIENDA.

En Colombia y Cartagena no podía ser la excepción ha hecho carrera la tesis de la doble moral.: “ayer fuiste amigo mío, me trabajaste, me elegiste, fuiste mi fuerte en los puestos colegiados; hoy me estorbas. Aunque soy igual que tu porque trajinamos juntos nuestros destinos y se de  tiempo atrás quien eres, hoy necesito aparecer mas santo que tu” concepto elaborado por escuelas norteamericanas del comportamiento humano que señalan que algunos, de manera forzada y ficticia, acuden a aquella falsa condición para pretender un deslinde de quien siempre ha sido su igual. Eso es cinismo. Doble moral. Desconocimiento de la existencia de una ética pública.

  

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Miércoles 30 de Agosto de 2006

 

VIOLENCIA EN LAS ESCUELAS

Por: William Hundelshauseen Carretero

Presidente Nacional APIC

Aquellas formas de expresión de la agresividad que en las instituciones Cartageneras de enseñanza media y primaria se producen cotidianamente – y que parecen pasar desapercibidas a los ojos de las autoridades de la educación, salpicado durante toda su historia de las máximas expresiones de violencia – son las mismas formas que inculcan y promueven una sociedad cada día más violenta. Paradójicamente, tales instituciones han tenido desde siempre la función de constituirse y proyectarse como talanqueras contra la violencia.

Escuelas en donde se irrespeta la libertad de cátedra del profesor por los pareceres caprichosos del rector o del coordinador académico. Perfectos de disciplina que confunden las exigencias de disciplina con el irrespeto a la comunidad educativa. Profesores que se sientan a esperar las horas de descanso y la hora de salida procurando siempre comenzar su “clase” 10 minutos después de lo debido y concluirla 5 minutos antes. Profesores que no pueden dictar una clase sin gritar a sus estudiantes y en ocasiones que no lo pueden hacer si no insultan a alguno, o lo hacen quedar en ridículo frente a sus compañeros.

Por su parte, padres de familia que todo le alcahuetean a sus hijos, y a quienes han matriculado en una escuela, solo como forma de deshacerse de ellos, durante un tramo de tiempo. Y por supuesto, estudiantes para quienes en general, la última de sus preocupaciones es el estudio.

Rencillas secretas entre los maestros, entre los maestros y directores, entre los maestros y algunos estudiantes, rencillas abiertas (y para las directivas y el profesorado, “secretas”) entre estudiantes; deudas de “honor” que se cobran en los baños; ocasionalmente en los salones cuando no esta el profesor presente y a veces, aún, cuando esté allí. O citas en la salida para “arreglar” las diferencias a punta de golpes.

Espacios “académicos” en donde se sigue haciendo hincapié en enseñar y se ha olvidado formar para aprender a convivir, a amar, y a respetar por convicción y no por imposición.

Antros de seudo-educación donde todo precepto humanístico se deforma. Las directivas de las instituciones privadas solo quieren que se pague la pensión a tiempo; los profesores sólo quieren que le paguen mejor, los padres de familia sólo quieren descargarse de su obligación, endosando sus muchachos al colegio, y los estudiantes sólo quieren conseguir novio o novia y que al finalizar el año lectivo los profesores sean “buena gente” y los aprueben. Entre tanto, la producción y reproducción de los actos que constituyen semilla de violencia no cesa.

Es de público conocimiento que en general los distintos actores de la comunidad educativa se perciben unos a otros como un potencial (o real) enemigo. Cada uno de ellos parte de prejuicios (que en muchos casos coinciden con la realidad) que así lo determinan: el profesor parte de la base de que el estudiante es por antonomasia un vago irresponsable, hipócrita y tramposo; que los padres de familia son unos irresponsables mayores a quienes en el fondo no les importa la formación de sus hijos, y que los dueños de los colegios no son más que unos ignorantes con dinero que procuran explotar al máximo a los maestros, a los estudiantes y a los padres de familia para aumentar las ganancias de su negocio, importándoles ante todo, la educación no como un fin, sino como un medio para multiplicar sus ingresos.

El estudiante por su parte, no entiende por qué se le enseña una buena cantidad de cosas cuya falta de operatividad en la vida cotidiana salta a la vista, o por qué aquello que parece servir se suele enseñar de la manera más mediocre, además permanentemente siente que en la escuela se cometen contra los estudiantes muchas injusticias y muchos actos irracionales, los cuales se les pide que respeten y acaten en virtud de que son “normas de la institución” sin dar ninguna otra explicación. (Vgr: el cabello de los muchachos, el largo de la falda de las niñas o su maquillaje, la obligatoriedad de tomar apuntes en el cuaderno, la hora de llegada al colegio, salir a marchar a la calle tras una banda de guerra cuando en el colegio se habla de paz, etc.). 

A todo lo anterior (que no deja de oler a espacio propicio para la violencia) habremos de sumarles amenazas de muerte a los maestros de la educación pública, específicamente, en algunos sectores geosociales del país. Amenaza que bien pueden provenir de la guerrilla, del paramilitarismo o de un estudiante resentido. Habremos de sumarle también el ámbito socio-cultural por fuera de las aulas que les exige a los muchachos, antes que saber sociales, física, calculo o literatura, saberse comportar y defender en los espacios cotidianos que potencialmente les agrade: el desempleo, la peligrosidad real e imaginaria de la calle, las psicopatologías de los padres producto de sus circunstancias económicas y socio-culturales, las enemistades con sus coetáneos o las exigencias de su grupo de amigos, etc.

No obstante, denunciar tales aconteceres en esta coyuntura critica de las instituciones educativas, nos resulta periodísticamente necesario, aunque por supuesto, de ningún modo suficiente.

 

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Martes 12 de Septiembre de 2006

DIA DE LOS DERECHOS HUMANOS

Por: William Hundelshauseen Carretero

 Presidente Nacional APIC

El 9 de septiembre de cada año, en la fiesta de San Pedro Claver, es celebrado en nuestro país el DIA COLOMBIANO DE LOS DERECHOS HUMANOS. No se trata de una coincidencia casual. La Ley 95 de 1985 relacionó expresamente la fecha civil con la memoria del hombre que hace tres siglos hizo la opción por los últimos, para ponerse al servicio de las victimas de una práctica inhumana y oprobiosa.

En nuestra época el tema de los derechos humanos se ha convertido en uno de los asuntos que con más frecuencia son objeto de consideración, estudio y debate en el mundo entero. Esos derechos se tratan hoy en las organizaciones internacionales, en las cámaras legislativas, en los lugares destinados a la administración de justicia, en los establecimientos educativos y en los medios de comunicación. En algunas ocasiones los derechos humanos son invocados para recalcar su importancia o poner de presente los avances logrados en su guarda y en su garantía. En otras, se habla de ellos para denunciar sus violaciones y exigir medidas contra quienes persisten criminosamente en desconocerlos.

También es ahora notorio el esfuerzo que en muchos países – entre ellos el nuestro – se hace por divulgar los derechos humanos. Los instrumentos internacionales suscritos para su enunciación y reconocimiento integran un código ecuménico de conducta, cuyas cláusulas se ponen al inmediato alcance del público por medio de libros, revistas, cartillas, periódicos, folletos, afiches, grabaciones magnetofónicas, videos, películas y otros mecanismos de comunicación persuasoria. El llamado saber de los derechos humanos esta hoy abierto a los hombres de todas las lenguas y culturas.

Sin embargo, aunque ampliamente divulgados en todo el orbe, los derechos humanos continúan estando sujetos a terribles vulneraciones y amenazas. Basta leer los periódicos de cada día y escuchar los noticieros radiales y televisivos para tener noticia de los horrores y estragos que aquí y allá patentizan los atropellos contra la dignidad humana. Genocidios, masacres, desapariciones, torturas, encarcelamientos ilegales, tratos discriminatorios y otros abusos similares, siguen constituyendo hechos cotidianos. Esta ominosa verdad pone de manifiesto cuán largo y difícil es el intento de hacer realidad los derechos iguales e inalienables de todas las personas.

En el caso concreto de nuestra querida Colombia, tras quince años de vigencia de la Constitución de 1991 aún no se observa una disminución notable en los hechos de violencia que desde hace tanto tiempo deterioran aquí la protección eficaz de los derechos humanos. Todavía nos avergüenzan graves crímenes contra la vida, la integridad, la libertad y la seguridad de las personas, cometidos unas veces por quienes abusan del poder y otras por quienes hacen la guerra sin detenerse ante las exigencias de la humanidad.

El actual gobierno se ha esforzado en cumplir con  hechos su público compromiso con la defensa de los derechos humanos. Sin embargo, aún falta mucho por hacer en la tarea de garantizar la efectividad de esos derechos esenciales, cuya primicia ha reconocido en forma expresa el artículo 5º de la Constitución. Todavía hay demasiados agentes de las fuerzas públicas que asumen conductas ilegales y arbitrarias en el marco de actividades militares y policivas. Todavía sigue aterrorizando a miles de colombianos la sombra funesta del paramilitarismo y guerrilla. Todavía esta sin resolver el problema de los desplazados. Todavía nos desalientan casos de tolerada – o condecorada – impunidad. Todavía muchas cosas inicuas, perversas y tristes nos impiden vivir en un auténtico clima de concordia y de justicia.

Al celebrar el DIA COLOMBIANO DE LOS DERECHOS HUMANOS, hago un llamado a todos los compatriotas para que den observancia rigurosa y constante de su deber constitucional de respetar los derechos ajenos y no abusar de los propios. El respeto por los derechos humanos es la mejor manera de hacer posible su vigencia sociológica. Ese respeto es el fundamento de todo sistema político que aspire a la realización simultánea de la libertad y el orden.

  

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Viernes 22 de Septiembre de 2006

LUCHA CONTRA EL HAMBRE

Por: William Hundelshauseen Carretero

 Presidente Nacional APIC

Luchar contra el hambre y la pobreza es una noble acción que solo puede motivar apoyo y simpatía de todas las personas de cualquier raza, sexo, religión o nacionalidad, que en cualquier lugar del planeta, en los albores del siglo 21, sienten ofendida su sensibilidad por el crudo contraste entre las maravillas tecnológicas hoy disponibles y la triste realidad de hambre y pobreza para muchos millones de sus habitantes.

La iniciativa de acción contra el hambre y la pobreza presentada en su campaña proselitista por el hoy alcalde de Cartagena de Indias NICOLAS CURI VERGARA, merece el apoyo de todos los que deseamos una Cartagena mejor y creemos que es posible alcanzarlo.

Cualquier acción como esta, que contribuya a mejorar la vida de ese cordón de miseria que padecen hambre y se debaten en la pobreza de los diferentes barrios subnormales de Cartagena de Indias, tiene el reconocimiento y es compartida por los que sentimos la angustia de comprobar cuán injusto e irracional es el orden económico y social que engendra tales realidades, y la urgencia de trasformarlo para eliminar el hambre y la pobreza, y aún más, las causas que la provocan.

Es angustioso comprobar que las modestas metas que llevaron a ocupar el solio del palacio de la aduana del doctor NICOLAS CURI VERGARA, en un año de los dos que dirigirá los destinos de la alcaldía de esta ciudad, no se están cumpliendo ni siguiera en su expresión más dramática y elemental como es: reducir a la mitad, el numero de personas con ingresos inferiores al salario mínimo que son las que padecen hambre, es esto lo que caracteriza al orden económico mundial injusto, explotador e insostenible, que en Cartagena no puede ser la excepción, que pugna por continuar alimentando la opulencia de unos pocos sobre la pobreza y el hambre de muchos y en ese mismo sentido se refleja en el gremio de un sector de la prensa, dirigentes cívicos entre otros.

Las propuestas presentadas en la registraduría el día de su inscripción como candidato de la alcaldía de Cartagena de Indias, tenían el loable propósito de aliviar la pobreza y el hambre movilizando recursos financieros adicionales. Es una buena iniciativa que – si se convierte en realidad – mejoraría la triste suerte de un número de pobres y hambrientos, y por tanto, cuenta con el apoyo y la simpatía de toda persona sensible.

Como pretende aliviar hambre y pobreza la apoyamos sinceramente, pero no podemos dejar de advertir que es necesario ir más al fondo para no solo aliviar, sino curar del todo los graves males que generan hambre y pobreza cada día, y que requieren ser extirpados y no solo aliviados.

Necesitamos erradicar el hambre y la pobreza. El gobierno nacional y distrital tiene los recursos para hacerlo y no podemos conformarnos con mitigar estos males, aunque hacerlo significaría mejorar un tanto la situación que ahora existe.

El hambre y la pobreza son los resultados más lacerantes del orden económico mundial impuestos por la globalización neoliberal. Transformar ese orden que fabrica pobres y hambrientos es la acción más efectiva que pudiéramos hacer. Si la iniciativa fuera aceptada por los que dominan el orden político y económico de la ciudad y se benefician de él, algunas decenas de miles de millones de pesos adicionales podrían destinarse a tratar de paliar el rotundo incumplimiento de los objetivos de desarrollo.

Sin embargo, no es suficiente. Habríamos dado un paso hacia delante, pero la distancia por recorrer aún sería muy larga y la meta a lograr – una Cartagena sin hambrientos ni pobres – solo podría alcanzarse con otro orden económico y social radicalmente diferente al actual o la muerte de cada uno de ellos.

Este orden económico sometido a la voracidad de los politiqueros exhibe enormes injusticias que son las raíces del hambre y la pobreza.

Algunas de ellas merecen ser recordadas: Aunque los encargados del manejo financiero del distrito insisten en señalar que la crisis de la deuda es un asunto del pasado, la deuda externa continua representando un formidable obstáculo para el crecimiento económico y el desarrollo social de la población Cartagenera.

  

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Martes 26 de Septiembre de 2006

LUCHA CONTRA EL HAMBRE 2 Parte

Por: William Hundelshauseen Carretero

 Presidente Nacional APIC

La semana pasada en nuestra primera entrega de este artículo decíamos que la Lucha contra el Hambre empecinada y difundida ampliamente por el alcalde actual, es una utopía, es algo inalcanzable por los resultados de alta corrupción existente en las carteras del distrito de Cartagena, como pretende aliviar hambre y pobreza con la difícil situación que atraviesan las arcas del municipio, sigue siendo angustioso comprobar que las metas que llevaron a la alcaldía de Cartagena al doctor NICOLAS CURI VERGARA, en dos años es difícil de cumplir, la apoyamos sinceramente, pero no podemos dejar de advertir que es necesario ir más al fondo para no solo aliviar, sino curar del todo los graves males que generan hambre y pobreza cada día, y que requieren ser extirpados y no solo aliviados.

Si la iniciativa de erradicar el hambre en un comienzo y ahora fuera aceptada por los que dominan el orden político y económico de la ciudad que se benefician de él, algunas decenas de miles de millones de pesos que han ido a parar a los bolsillos de terceros saqueados de las diferentes carteras municipales podrían haber servido a la destinación de los objetivos de desarrollo propuestos por los alcaldes en sus campañas proselitistas.

Cartagena sin hambrientos ni pobres – solo podría alcanzarse con otro orden económico y social radicalmente diferente al actual o la muerte de cada uno de ellos, y me resisto a creer que haya sido esta última, la propuesta que interpretó el hoy alcalde NICOLAS CURI VERGARA, en las plazas públicas.

El orden económico de Cartagena, sometido a la voracidad de los politiqueros exhibe enormes injusticias que son las raíces del hambre y la pobreza.

Algunas de ellas merecen ser recordadas: Aunque los encargados del manejo financiero del distrito insisten en señalar que la crisis de la deuda es un asunto del pasado, la deuda externa continua representando un formidable obstáculo para el crecimiento económico y el desarrollo social de la población Cartagenera.

Entre el año 2000 y 2005, es decir en solo cinco años, el municipio de Cartagena, pago el doble por concepto de servicio de la deuda lo que significa que ya ha sido pagada más de dos veces a los Bancos. Debate que hiciera el concejal ADOLFO RAAD HERNANDEZ y quedó demostrado a la secretaría de Hacienda de la administración de CARLOS DIAZ REDONDO, que se alista para repetir mandato en el próximo proceso electoral. Los focos de corrupción detectados y denunciados en el control político por los honorables concejales WILLIAM LOPEZ CAMACHO, JORGE LEQUERICA ARAUJO, ARGEMIRO BERMUDEZ VILLADIEGO, WILLIAM GARCIA TIRADO, ADOLFO MALO DAVID, RAFAEL MEZA, CLARA CALDERON, entre otros, en las diferentes carteras distritales en administraciones pasadas y la actual: “sisben, escuelas flexibles, nominas paralelas, contratación sin el lleno de los requisitos legales, déficit millonario en el DADIS, extravíos de cheques en la tesorería, contratos dudosos en la recolección de las basuras, abuso de autoridad” y situaciones irregulares en casi todas las dependencias, sin que a la fecha se haya hecho devolución de los dineros saqueados y detenido a los responsables que bien podría solucionar las metas de nuestro alcalde en su lucha contra el hambre.

¡Y cuan grande es la angustiosa situación social de Cartagena de Indias y el contraste entre la hiriente opulencia de pocos y la salvaje miseria de muchos, cuando los humanos son ya capaces de descifrar el genoma humano, alterar los códigos genéticos y viajar al cosmos!

La injusticia en la distribución del ingreso en Cartagena de Indias es tan grande que hace insostenible el orden económico y social. El 5% entre dirigentes cívicos, un mínimo sector de los  periodistas, contratistas, politiqueros y más rico de la población reciben 114 veces los ingresos del 5% más pobre.

Si los pobres no participan en las decisiones que modelan la vida social, si no son elementos activos en la lucha contra la pobreza, si no existe un poder político que con firmeza haga de los pobres y del combate a la pobreza el centro de sus acciones, si no son los pobres parte importante del poder político ellos mismos; los recursos financieros podrán ser paliativos, pero nunca serán soluciones.

 

e-mail: wihunca@hotmail.com

  

 

 






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